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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ayuso no se apea

23/11/2021

Si dirigentes nacionales del PP tienen un problemas de liderazgo por la forma en la que han afrontado el deseo de Isabel Díaz Ayuso de convertirse en la 'baronesa' madrileña de su partido, la confusión se ha trasladado también a las bases del partido, a no ser que los aplausos que recibe la presidenta madrileña cada vez que acude a un congreso regional de su partido indiquen que una mayoría está con ella o que sea un mensaje dirigido a Génova para que acabe de una vez por todas con el enfrentamiento con la Puerta del Sol.   

Los compromisarios que asisten a los congresos regionales o están con Ayuso, o están con sus dirigentes regionales, pero no deja de ser contradictorio estar con los dos al mismo tiempo, porque proyectan ideas sobre la que tiene que ser la línea de actuación del partido diametralmente opuestas. O Ayuso, o Juan Manuel Moreno, pero que los dos reciban el mismo aplauso no es compatible. Ayuso es la ultraliberal que hace guiños a Vox con las propuestas LGTBI para que le aprueben los presupuestos, mientras que Moreno Bonilla es un líder más centrado, andalucista, que ha intentado soslayar a ese partido y disminuir la dependencia de sus votos lo máximo posible. La 'operación Marín' ha cortocircuitado la relación con Vox y también con el PSOE-A, y todo queda abocado a la prórroga de las cuentas públicas andaluzas, como argumento para un adelanto electoral.  

La confusión también se ha instalado sobre este asunto. Todos reconocieron la libertad de Juan Manuel Moreno para decidir en qué momento convoca a los andaluces a las urnas, desde Ayuso que le pidió que "vuele libre", hasta Pablo Casado que le animó a adoptar la decisión que considere más útil para su tierra. Pero no se habían apagado los ecos de los aplausos de la sesión de clausura del congreso en Granada cundo ya algunas terminales mediáticas recuperaban la petición de que las convocara cuanto antes para reimpulsar al PP en esta etapa. Sin embargo, quizá le convenga más a Génova que las elecciones andaluzas, en las que todas las encuestas dan a Moreno victorioso –y con el apoyo de Vox para renovar el Gobierno-, sean lo más tarde posible, a ver si para entonces se ha amainado la pugna con Ayuso porque haya aceptado las directrices de Génova y se encuentre más cerca la convocatoria de las elecciones generales.  

Volviendo a la presidenta madrileña, su desafío a no termina de apaciguarse. Cada una de sus declaraciones es un reconocimiento de que la situación actual no puede mantenerse por mucho tiempo por el daño que se le está infligiendo al partido, pero al mismo tiempo no se siente concernida por la palabras de Pablo Casado sobre las orquestas, los solistas, las megalomanías y los personalismos, -no hay mejor sordo que el que no quiere oír- para a continuación volver a insistir en que en su congreso regional decidan los militantes  entre los que gana de calle, como se ha demostrado en Puertollano o en Granada los dos últimos fines de semana. Al mismo tiempo defiende su derecho a ser un verso suelto –sin relación con Cayetana Álvarez de Toledo-que se ha ganado por su labor política -'no soy una marca'- y porque sus críticas no tienen nada que ver con la deslealtad. Ayuso insiste en que su carrera política termina en Madrid…, al menos hasta ver que ocurre en las próximas generales. Si Casado fracasase sería harina de otro costal.