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Los comuneros entran en la máquina del tiempo

SPC
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El cuadro del artista Joan Planella y Rodríguez y que data de 1877, un «símbolo de Castilla y León», será restaurado en un proceso «largo» y con presupuesto indeterminado

Momento en el que se ha desenrollado el cuadro dentro del Parlamento autonómico este viernes. - Foto: Europa Press

El cuadro 'Los Comuneros de Castilla', un «símbolo» de la Comunidad, obra del artista Joan Planella y Rodríguez que data del año 1877, recibirá una restauración íntegra en un proceso que se inició ayer con el desenrollado del lienzo y que durará cerca de un año en un proceso que será «largo» y con un presupuesto indeterminado por la «complejidad» de la misma, ya que «sería difícil dar una cifra puesto que podría dar lugar a error». El vestíbulo del Parlamento autonómico recibió al equipo de restauradoras que se van a encargar de llevar a cabo las labores de análisis de la obra y posterior reparación de las zonas que han perdido pintura o que presentan evidentes daños.

El director general de la Fundación de Castilla y León, Juan Zapatero, explicó durante el acto que la entidad se va a encargar de realizar la restauración con la supervisión y el apoyo del Museo del Prado, una iniciativa que se realiza en el marco de las últimas actividades planteadas por el 'Quinto Centenario de las Comunidades', que se conmemoró en 2021. Asimismo, recordó que la «valiosa» obra obtuvo una medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes del mencionado año, dado que se trata de un cuadro de grandes dimensiones (468 x 757 centímetros), que fue adquirido al autor por Real Orden de 14/11/1887 en 4.000 pesetas con destino al Museo del Prado.

Señaló también que se va a tratar de un proceso de restauración «complejo», dado que en el pasado la obra se desmontó de su bastidor y fue enrulada sobre sí misma, sin una estructura interior y fue en 1986, cuando ingresó en el Museo Nacional del Prado, el momento en el que se protegió la capa pictórica con un empapelado de papel japonés y cola de conejo. Por este motivo, necesita restauración.

«El proceso de restauración durará cerca de un año», adelantó, con la labor técnica de supervisión del Prado a través de la restauradora Lucía Martínez, ante lo que transmitió la «ilusión» que le hace a la institución de las Cortes y las «ganas» que tienen de exponer la obra finalizada, dado que es un cuadro «impactante» que para los castellanos y leoneses cuenta con un significado «muy especial».

El proceso

Para ello se procederá en primer lugar al desenrollado sobre una superficie plana de paneles de madera, y que consistirá en la fijación de la capa pictórica y la eliminación de los pinzamientos y las deformaciones de la tela, cuyo reverso se limpiará y se reforzará para evitar posibles desgarros.

Tras la eliminación del empapelado de protección y de los restos de cola, se limpiará la capa pictórica, se regenerarán los pasmados del barniz y se procederá al estucado de toda la obra. La fase final consistirá en una reintegración de la pintura con acuarela, un barnizado a brocha y una reintegración cromática final con un posible ajuste de barniz a espray.

El coordinador general de Conservación del Museo del Prado, Víctor Cageao, por su parte, reconoció que para el centro museístico es una «satisfacción» establecer lazos con el Parlamento autonómico, algo que permite «fortalecer» las relaciones con las instituciones españolas. En cuanto al proceso, «este llevará tiempo», ya que recientemente se ha firmado el contrato de depósito y se va a proceder al inicio de ese proceso que asume la Fundación de Castilla y León.

«Es un arduo proceso ya que la obra ha estado enrollada sobre sí misma durante mucho tiempo y ahora va a experimentar unas labores complejas», reconoció Cageao, quien ha destacado que también se creará un gran bastidor para exponer la obra.