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El arte de cerrar los encuentros

Diego Izco (SPC)
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Sellar una victoria tiene su 'intríngulis': se puede romper en espacios abiertos (Madrid), minimizar errores (Sevilla)... o hacer lo que hace el Barça: temblar y pifiar. El 'Vinícius agitador', la figura del campeonato

Vinícius hace un control en el partido de la pasada jornada. - Foto: AFP7 vía Europa Press

Cerrar un partido era la gran especialidad olvidada del viejo fútbol italiano: si se te ponían por delante, podías darte por muerto. Se jugaba hasta el 1-0 y después se quedaban la pelota y el cronómetro. No había nada con lo que jugar. El fútbol ha evolucionado, pero básicamente se trata de lo mismo, hacer valer tus armas, intentar que te valgan para adelantarte en el marcador... y cerrar el partido, o sea, evitar que pase nada en tu contra. Hay quien ejecuta el plan matando a la contra o quien prefiere quedarse la pelota y minimizar el riesgo, quien tiene futbolistas que dominan el 'otro fútbol' (el de la pérdida de tiempo)... y quien, como el Barça, tiembla cuando llegan los últimos instantes. No es algo exclusivo de esta temporada: desde hace cuatro o cinco campañas deja abiertos demasiados partidos y eliminatorias. 

 

Agitar

En varios partidos del Real Madrid no pasa nada hasta que aparece Vinícius. Su labor no es marcar goles aunque los marque: él es el encargado de que sucedan cosas insospechadas. En esa labor de agitación es, hoy por hoy, un tipo casi único en el planeta. Tiene tanta confianza que donde la jugada pide una huida él emprende el galope hacia adelante. A chocar con el enemigo: así logró uno de los dos tantos que le hizo al Valencia. Solo Benzema, pausa y genio tras la agitación de su compañero, ha marcado este curso más que él. 

 

Sin alardes

Julen Lopetegui tiene al Sevilla en una posición de privilegio porque ha convencido a los suyos de que cada encuentro es un jeroglífico. «Era un partido peligroso», dijo. Algo que le vale para definir el partido ante el Getafe... pero también ante Madrid, Granada o Atlético 'Chiriquí'. Con peligroso no dices nada pero lo dices todo al mismo tiempo: te vale como coartada para imponer ese fútbol sin alardes ni errores, el único capaz de aguantarle el pulso al Real Madrid. Es difícil que el Sevilla guste más allá del círculo que forma su propia afición, pero es imposible discutir que está muy bien trabajado.