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Ir a la moda con el fondo de armario

R.C.G.
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La tienda de ropa usada de Cáritas facilita la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión y aporta una solución ecológica

La tienda de Arrropa está ubicada en Condado de Treviño 34.

La moda cada vez es más efímera por lo que mucha ropa acaba olvidada en el armario tras pocos usos. Gracias a Cáritas, las prendas tienen una segunda vida y además brindan una oportunidad laboral a personas que están en riesgo de exclusión social. Es la finalidad que tiene el programa Arrropa, que en su nombre incluye las tres r que resumen su filosofía: reducir, reutilizar y reciclar. 

El proyecto no solo facilita la inserción laboral sino que ecológicamente, evita que ropa que está prácticamente nueva, acabe en la basura. La tienda ubicada en Condado de Treviño es ya una más del comercio local y cientos de mirandeses acuden regularmente a ella en busca de prendas a precios sociales. 

«Al principio la gente tenía más reparo en comprar porque pensaba que le estaba quitando la posibilidad de adquirir ropa barata a gente que quizá lo necesita más, pero es todo lo contrario. Las personas que no tienen recursos económicos reciben bonos para retirar lo que necesitan de forma gratuita, y gracias a lo que compran los clientes podemos generar empleo», explica Lorena Salazar, coordinadora del programa, quien anima a visitar un local en el que es posible encontrar artículos para todas las edades. 

En la venta al público trabaja una dependienta, pero el programa emplea también a un conductor encargado de recoger la ropa de los contenedores repartidos en distintos puntos de la ciudad y a otra persona que se encarga de la limpieza del local. En total, tres puestos de trabajo que son rotatorios cada tres años como máximo. En ese tiempo, quienes los desempeñan, adquieren la experiencia necesaria para poder acceder al mercado laboral y tienen que dejar paso a otras personas que necesitan la misma oportunidad. 

Cada año, por las manos de Cáritas pasan toneladas de ropa. Los cambios de estación provocan que los contenedores se llenen, aunque el goteo es constante todo el año. Durante la pandemia, incluso se desbordaron ya que muchas personas aprovecharon el confinamiento para desprenderse de la ropa que no usan regularmente. 

En Arrropa todo tiene otra utilidad. En una planta de Burgos seleccionan e higienizan las prendas que están en condiciones de ponerse a la venta en la tienda. De otras se rescatan botones, cremalleras y complementos, mientras que aquellas que están peor conservadas son utilizadas para trapos o se le da finalidad industrial. Todo tiene una nueva vida. 

Comercio justo. Además de la tienda de Arrropa, Cáritas dispone también en la parroquia Buen Pastor  de Miranda de un punto de venta de productos de comercio justo, sistema comercial que garantiza unas condiciones dignas para los productores. En el mismo se puede adquirir café, azúcar, arroz, chocolate, pasta o quinoa los primeros domingos de cada mes en horario matinal. 

Para Cáritas, situar el comercio justo dentro de la lucha contra la pobreza y la exclusión «significa entenderlo no como algo aislado, sino dentro de un marco más amplio: la construcción de una economía alternativa y solidaria que antepone a la persona al beneficio económico» y recuerda que este modelo de relaciones comerciales internacionales que el domingo celebrará su día mundial, «está basado en el diálogo, la transparencia y el respeto, además de prestar especial atención a criterios sociales y medioambientales».