El cura que bendijo el oro negro

R.P.B.
-

Mientras la incertidumbre se cierne sobre el futuro del campo petrolífero de La Lora, uno de los principales protagonistas del hallazgo del hidrocarburo, recuerda anécdotas de aquel verano de 1964 en el que brotó el oro negro en Valdeajos

Don Santos Aparicio se señala en la vieja fotografía de Fede. «Fue una enorme alegría». - Foto: Alberto Rodrigo

Cuando el pozo nº 1 de Valdeajos mostró al mundo el tesoro que el subsuelo de la Lora escondía no sólo lo hizo en forma líquida, espesa y negra: con el petróleo brotó también la leyenda, construida a partir de relatos deformados, verdades a medias y un sinfín de anécdotas. Pocas tan jugosas como las que atribuyeron los periódicos de la época al párroco de Valdeajos, Santos Aparicio.