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La compañía de Elisa Sanz aborda el suicidio desde la emoción

I.L.H.
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10 & 10 Narváez, Runde y Sanz estrenan 'Precipitados' el día 21 en Madrid, una propuesta visual y «luminosa» sobre el hecho de quitarse la vida. También hablan sobre lanzarse al vacío en el ámbito creativo

Inés Narváez, Mónica Runde y Elisa Sanz (de i. a d.) integran y comparten todas las tareas dentro de la compañía 10 & 10.

«Son muertes que se esconden», afirma rotunda y clara Elisa Sanz al hablar del suicidio, el tema que abordan en el tercer montaje de la compañía 10 & 10 Narváez, Runde y Sanz. «Es importante evidenciar este tema y sacarlo a la luz. Son muchas las personas que se quitan la vida (en España, más de 8.000 al año) y hay que hablar de ello. Nosotras lo hacemos de una forma luminosa y con un lenguaje visual».

Tratar este tema sobre las tablas y que no sea demasiado duro, esquivo ni que eche a la gente para atrás no es tarea fácil. De ahí que las tres mujeres de las artes escénicas hayan optado por crear un universo «de poesía y belleza» a partir de la danza, la vídeo creación y los textos de Pablo Messiez, Itziar Pascual y Quique y Yerai Bazo.

«El proceso de creación ha sido muy llorado y emocionante; se nos encogía el corazón con los textos.Ensayando, sin embargo, le hemos quitado mucha carga para ir a otro tipo de emoción. Es una necesidad hablar del suicidio, pero lo hacemos desde la luz, de una manera poética y bella para que el espectador pueda conocer la realidad del problema sin rechazarlo». «Es un espectáculo muy hermoso -continúa-. Siempre queremos llegar desde la emoción para que nos demos cuenta de lo que pasa porque como sociedad tenemos que verlo».  

Los nueve intérpretes que se subirán al escenario para el estreno el 21 de abril en los Teatros del Canal de Madrid cuentan cada cual una historia sobre la decisión de morir: «Buscamos en el movimiento el conflicto de cada personaje. Cada uno tiene un discurso, un problema por el que quiere acceder al otro lado. Y también están las formas distintas de irse: tirarse al vacío, ahogarse, cortarse las venas, tirarse al tren... Se va por algo y de una manera concreta», detalla. «No lo hacemos de forma triste;es casi como una liberación, porque a veces es lo que necesitan: encontrar la paz». 

Pero en Precipitados hay mucho más. La compañía trata también el tema desde el punto de vista creativo, ese lanzarse al vacío en la escena y dejarse morir un poco en cada proyecto. Con una dramaturgia visual, renacerán al alzarse el telón y morirán con cada representación mientras ponen sobre la mesa la necesidad de aplicar medidas de prevención contra el suicidio, como se hace con la seguridad vial o la violencia de género.  

Para describir todos esos aspectos la compañía ha creado «un espacio en el que conviven el aquí y el allí, el donde están ahora y el lugar dónde van. Es un viaje en el que el espacio terrenal se va quedando vacío mientras se llena el otro lugar», explica Sanz que, como los dos proyectos anteriores de la compañía, participa en todas las áreas creativas junto a Inés Narváez y Mónica Runde. «Visualmente es un cuadro con múltiples escenas en el que el espectador puede elegir dónde mirar».

Tres de tres. El espacio que recrea el aquí «es un suelo que refleja la imagen, como metáfora de los miedos de los personajes que se van a ir». En cambio el allí es algo más conceptual, «donde los cuerpos llegan y crean su lugar para el descanso». Para el vestuario juegan con los códigos de los tonos claros: con la paleta verde mar para la primera zona y los tonos neutros en la segunda.

Después de Dos de Gala y Vivo Vivaldi, con Precipitados estarán de nuevo en la escena madrileña entre el 21 de abril y el 1 de mayo. Además de participar en todas las áreas del proceso creativo, Elisa Sanz sigue descubriendo facetas delante de los focos: con el primero se subió a las tablas y en el segundo se animó también a bailar. En este le faltaba interpretar un texto, pero asegura que a eso aún no se atreve. En el próximo.