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Jesús de la Gándara

La columnita

Jesús de la Gándara


Lenguaje político

25/10/2021

La lengua es el instrumento más móvil, flexible, dúctil, resistente y eficaz que tenemos los seres humanos. Y si de lengua viene el lenguaje, es lógico que este se le parezca. El lenguaje adopta muchos modos de dicción y significación, muchas maneras de mostrar y ocultar, de simular y disimular. Y si eso lo saben hacer todas los lenguajes, ninguno mejor que ese que los lingüistas llaman lenguaje político. Es una especie de dialecto propio de los políticos profesionales, sea cual sea el idioma en que se expresen, ya sea inglés o chino, catalán o euskera. Los expertos dicen que es una forma específica de comunicación cuya característica principal es estar dotado de un carácter performativo, es decir una forma de hablar que no describe ni denota nada, cuyas afirmaciones no son ni verdaderas ni falsas, que persigue la persuasión o la seducción para lograr sus fines, sin descartar la manipulación de las mentes y la anulación de las voluntades. Por eso muchas veces nos parece altisonante o vacío, disimuladamente retorcido o sospechosamente simple, aparentemente pragmático o distraídamente eufemístico. Es decir, más o menos parecido a lo que usted acaba de leer. Mucha palabrería para no decir casi nada. Se investiga, se hacen tesis doctorales, se escriben libros sobre ese peculiar estilo lingüístico para saber por qué hay políticos de pura raza que lo hablan sin necesidad de aprenderlo, como si lo llevaran en los genes. Una capacidad innata para estrujar las lenguas sin que estas se quejen, ni los demás lo percibamos.

Estos días hemos tenido un ejemplo muy elocuente de lenguaje político, las dos declaraciones públicas del señor Otegui. La primera, pese a usar el español, no hay quien la entienda. No se sabe si estaba pidiendo disculpas o repartiendo culpas, compartiendo empatía o concitando antipatías. Sin embargo, la segunda, pese a usar el euskera, se entendió perfectamente: liberar a los presos de ETA, pero no mediante la justicia, sino usando la política. 

Independiente de lo que cada uno opine sobre ello, el uso retorcido de ese lenguaje no es correcto, y él lo sabe, no en vano acabó su carrera de filosofía gracias a estar preso por sus trapicheos entre el terrorismo y la política. 
Me temo que los ciudadanos tendremos que aprender ese idioma para que no nos engañen los políticos, ya que de momento no hay ninguna APP que sepa traducirlo.

ARCHIVADO EN: Lenguaje, Euskera, ETA