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Jesús de la Gándara

La columnita

Jesús de la Gándara


Una de willsmith

11/04/2022

Will Smith es una persona de éxito humano y profesional. Ha ganado millones de dólares, recibido docenas de premios, es fuerte y fecundo, para ser feliz sólo le faltaba el Óscar, que al fin ganó tras dos nominaciones fallidas. Se entiende que en la gala estuviera tenso. En el escenario siempre se está tenso. Cuando la vida trascurre en un escenario la ansiedad es el precio a pagar. Antes de salir a escena se siente una especie de ansiedad temblorosa denominada trema, una mezcla de emoción y tensión, de expectación alerta. El trema es como un trance, como un túnel al final del cual está el éxito o el fracaso. Hacerlo bien, ganarse al público, o aburrirlo y que no te llamen más.

Cuando el trema es intenso se está como en una nube, se altera la percepción de la realidad. Eso se llama estado crepuscular, todo está como en penumbra menos el foco que ilumina la escena, y ahí estás solo. Algunas personas, más sensibles o más histriónicas, sufren lo que llaman fiebre de candilejas, una especie de acaloramiento que activa el metabolismo, dilata las pupilas, eriza el pelo; que prepara el organismo para rendir al máximo. Pero a veces, cuando en medio de ese trance sucede algo inesperado, cualquier menudencia, se produce una sensación de pérdida de control, lo cual produce ansiedad, y esta a su vez aumenta la activación del organismo, se suda, tiembla la voz, se siente uno a punto de marearse, de perder el autocontrol, y entonces se disparan los mecanismos de defensa, y, una de dos, o te quedas bloqueado, paralizado, o sales pitando de miedo o te defiendes agresivamente.

Esto último es lo que en psicología se denomina acting-out, o conducta en cortocircuito. Así se explica la conducta de este famoso en la entrega de los óscar, que desde ahora podríamos denominarla willsmith. Explicado queda. Ahora bien, no digo yo que no se excediera, pero tampoco que el tontainas no la mereciese. ¿Qué haríamos los demás? La mayoría sentir rabia, ira y no hacer nada, acumular la mala sangre y el rencor. Pero Will estaba tenso, se sintió agredido y perdió el control. En todo caso es más fácil explicar la conducta willsmith que la necedad del humorista. Y es que la estupidez humana es una cosa muy bien repartida, y muy difícil de explicar.