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Un alto en la corriente del Ebro

J.V.
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Un estudio del CENIEH indica que la erosión del río que atraviesa Miranda se podría detener

El estudio ha incluido entornos como Miranda o el Valle de Tobalina. - Foto: DB

Millones de años testifican el paso del río Ebro por buena parte del norte de España. Su importancia es tal que da apellido a Miranda y desde hace siglos ha marcado la historia de la ciudad. El extenso estudio que ha realizado el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) acerca de sus procesos erosivos, y que ha sido publicado por la revista científica Global and Planetary Change, ha incluido a la localidad burgalesa u otras como el Valle de Mena. Su resultado ha sido sorprendente, ya que se ha datado la secuencia fluvial más completa del río, así como se ha concluido que su proceso erosivo se está reduciendo y se podría detener en un futuro en el alto Ebro, y en consecuencia, dejar de ahondar sus amplias cuencas.

El fuerte desgaste que provoca el transcurso del agua por su cuenca afecta de manera inequivocable al propio paisaje. Los valles aparecen y la geografía del lugar cambia por completo. No solo en España, sino en prácticamente todo el mundo a lo largo de ríos como el Rin, el Sena o el Támesis. Los orígenes de estos característicos terrenos se encuentran principalmente relacionados con una fuerte incisión de los torrentes producida desde hace cientos de miles de años. Sin embargo, los datos que se han recogido en ciudades como Miranda indican un parámetro completamente opuesto y que conduce inevitablemente a un punto geográfico en concreto, el valle del Alto Ebro a la altura de la Cordillera Cantábrica. 

La secuencia, que los científicos del CENIEH han investigado hasta en 22 niveles fluviales antiguos, indica un descenso muy paulatino en la velocidad de erosión del sustrato rocoso, es decir, aquellas cavidades situadas bajo las zonas recubiertas por materiales alterados. «Estos resultados muestran que el alto Ebro ha ido perdiendo fuerza de incisión desde hace 1,2 millones de años hasta la actualidad, y podría dejar de profundizar el valle en un futuro próximo, adquiriendo lo que se llama un estado de equilibrio", explica Alfonso Benito, uno de los diez investigadores participantes en el estudio. 

Esta zona geográfica de España se caracteriza especialmente por dos condiciones. La primera se trata de la estabilidad tectónica que posee. Es decir, las placas que se sitúan bajo tierra no tienden a desplazarse y en consecuencia, no provocan alteraciones en el terreno. En añadido, el valle cantábrico tampoco se vio afectado por los cambios climáticos que se produjeron en la lejana época cuaternaria, hace más de mil millones de años. Sin embargo, esto último si que afecta a los tramos medios y bajos de la cuenca, donde se conservan menos niveles fluviales, pero que si sugieren una mayor velocidad de incisión. Este resultado indica un importante descubrimiento en lo que se refiere a la evolución de los ríos españoles.