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La casa taller de Néstor Pavón se convertirá en un museo

R.P.B.
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César Pavón, hijo del artista fallecido el pasado mes de mayo, no quiere que el legado de su padre se pierda en el olvido y se ha marcado el objetivo de poder abrir el centro expositivo -situado en Cortes- el próximo verano

La casa taller de Néstor Pavón se convertirá en un museo - Foto: LUIS LÓPEZ ARAICO

Impresiona la ausencia del artista en el taller: uno siente que en cualquier momento va a irrumpir en la estancia con aquel silencio suyo tan lleno de palabras y de ideas mientras su mirada vivaz lo observa todo y se acaricia la barba blanca de sabio profundo. Pero no está ya el artista.Sin embargo, su presencia late en cada rincón del estudio, incluso en la disposición de las obras y los materiales, porque todo está perfectamente ordenado, como si hubiese sido dispuesto según los cánones de la proporción áurea que siempre guió la escultura del artista. La luz del invierno prematuro se filtra con pulcritud de frío por el ventanal. Sobre la silla, la última ropa de trabajo se asemeja a una obra postrera; incluso en ese revoltijo de pliegues hay belleza.Encima del caballete, el último cuadro.Sólo podía ser un paisaje de su Castilla, un paisaje de su alma sobria, pura y tan decente. Un paisaje árido, yermo, sinónimo perfecto, exacto, de la soledad. Acaso lleno de sí mismo.
«Su espíritu se siente», dice con emoción César Pavón, que recorre el taller en el que trabajó su padre casi hasta el último día con el respeto reverencial al hombre que fue Néstor Pavón.Al hombre y al artista. Un artista totémico, brillante, hacedor de tanto, único. Humilde también, como la cuchara de PabloNeruda; acaso por esa sencillez utilizó siempre Néstor Pavón materiales sencillos, naturaleza viva en sus manos la madera, el hierro, el barro, lo que fuera que por ellas pasaran. César Pavón no sólo amaba a su padre: lo conocía muy bien. Y sabe que jamás hubiese deseado que su legado, esas cientos de obras que permanecen en su casa taller de Cortes, se malvendieran o quedaran arrumbadas en algún rincón, cubiertas por el polvo del olvido.Así que César tiene ahora una misión.Urgente. Imperiosa. Necesaria: mostrar ese legado. Que nadie olvide quién fue su padre.Que la obra de Néstor Pavón no languidezca en libros y periódicos de ajadas páginas.Ese es su objetivo y su proyecto. Por eso va a convertir la última morada del artista en un museo. El museo Néstor Pavón.

(Más información en la edición en papel de hoy de Diario de Burgos)