"Con la inmigración tenemos que construir puentes, no muros"

A.G.
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El arzobispo asegura estar "muy contento e ilusionado" después de cuatro años en el cargo, tiempo en el que ha podido visitar el 85% de las parroquias y escuchar las necesidades de su grey. Se muestra, además, muy firme contra la violencia de género.

"Con la inmigración tenemos que construir puentes, no muros" - Foto: Luis López Araico

Se acaban de cumplir cuatro años desde que Fidel Herráez tomara posesión como arzobispo de Burgos en sustitución de Francisco Gil Hellín, un tiempo en el que, cuenta,  ha visitado el 85% de las parroquias de la provincia y ha podido escuchar las inquietudes de buena parte de su grey. También han sido testigo de excepción del comienzo los actos que desembocarán en la celebración del VIII Centenario de la Catedral y ha vivido -en teoría- la llegada de la edad de jubilación. En esta entrevista cuenta que el Papa aún no le ha contestado a la presentación de su renuncia el pasado mes de julio, cuando cumplió los 75, y reconoce que le daría pena no estar presente en 2021 si Bergoglio considera que tiene que dejar paso a otro. En ese caso deja claro que haría todo lo posible para apoyar a su sucesor.
 ¿Qué balance hace de estos años?
Estoy muy contento y muy ilusionado. Desde hace cuatro años soy burgalés, lo digo de verdad, y no me ha costado nada. Siempre he ido donde se me ha indicado y en todos los lugares me he entregado. Llegué aquí y, repito, soy burgalés. He intentado moverme en todos los ambientes, eclesiales y civiles, he procurado colaborar con todos y poner mi granito de arena. Puedo afirmar que Burgos es un lugar bonito y bello, no solo como ciudad y provincia, es un lugar hermoso para vivir y lo he conocido bien porque durante este tiempo he hecho miles de kilómetros.
¿Ya conoce todas las parroquias?
Es la diócesis de España que más  tiene, nada menos que 1.003 y conocerlas todas en el tiempo que llevo hubiera sido así imposible, pero  sí he llegado a una buena parte, alrededor de 600, que son más del 85% de la población. Me quedan las más pequeñas.
¿Qué le han contado en cada uno de los lugares que ha visto? ¿Qué inquietudes le han trasladado los católicos?
He visto, en general, unas ganas de ser buenos, de pedirme ayuda en las cosas que no tienen claras. He visto mucha gente buena anónima, de la que no sale en la primera página de los periódicos. Esas parroquias suelen estar sustentadas, a veces, por un grupo pequeño de gente, la mayor parte mujeres, que son las que mantienen la vida de las parroquias. A los hombres les digo que no se ofendan porque es así. La presencia de la mujer en la Iglesia ha sido algo definitivo en muchos aspectos.
¿Cree que se merecen mayor representatividad en la Iglesia de la que tienen?
La Iglesia ha de ser pueblo de Dios en camino, no un ámbito donde lo clerical permanece, es un pueblo de Dios que lo hacemos todos los bautizados, todos: hombres, mujeres, niños, ancianos.
¿Le gustaría que hubiera más presencia de mujeres en los órganos donde se toman las decisiones de la Iglesia burgalesa?
Ya hay muchas.
¿Podría realizar acciones destinadas a que hubiera más?
En la colaboración no distingo entre mujeres y hombres sino entre aquellos que están más preparados y entre mis colaboradores más cercanos hay un cierto equilibrio entre unas y otros.
Esta misma semana se ha celebrado el Día Internacional contra la Violencia de Género. Usted estuvo en la concentración en Villagonzalo por el asesinato de una mujer y es la primera vez que el arzobispo de Burgos se hace presente en un acto así cuando desde 2004 han muerto en la provincia  13 mujeres. ¿Qué significó su presencia? ¿Quiso enviar algún mensaje?
Yo vi normal mi presencia. Siempre trato de serviros con normalidad, como uno más porque un obispo no es un personaje. Hice lo que tenía que hacer y quise significar que para la Iglesia la violencia de género ha de ser rechazable y reprobable.
¿Cuál es su postura frente a las víctimas de una violación?
Repruebo -como arzobispo pero también en nombre de toda la Iglesia de Burgos- abierta y totalmente toda violencia de género. Nadie nunca, jamás, puede abusar de nadie y menos en una esfera tan íntima. La vida y la sexualidad son propiedad de cada uno y nadie puede adueñarse de la de otros. Creo que mi concepto queda claro.
Se lo pregunto por un asunto muy concreto.  Este verano eldiario.es publicó una noticia con el título El arzobispo de Burgos pide a las víctimas de violación "defender la castidad hasta la muerte", haciendo referencia a un mensaje suyo del 22 de enero de 2017 con motivo del aniversario del asesinato de Marta Obregón, publicado en los medios de la Iglesia y también en este periódico. Decenas de medios lo copiaron y se hizo viral en redes sociales, donde se vertieron duras críticas hacia usted. Pero lo cierto es que si se va al texto aludido ni esa frase entrecomillada aparece ni hay ninguna petición a las víctimas de violación. ¿Qué cree que ocurrió?
Quiero pensar que fue más fruto de la ignorancia que de la mala voluntad, que no se habían leído lo que escribí. Cójase lo que yo dije, no lo que dijeron que yo dije. Jamás se me ocurriría decir una barbaridad así.
Llegó a Burgos en plena crisis económica y en aquel momento invitó a los creyentes a hacer de la Iglesia "una casa y una escuela de misericordia, sensible y atenta a quien la pueda necesitar". ¿Se ha cumplido ese papel? 
Me consta que todos y cada uno de sus miembros se han esforzado para salir al paso de la realidad en la que viven los más necesitados. Hace dos meses salió el último Informe Foessa en el que se indicaba que esta situación de post-crisis a la que hemos llegado después de los años duros de la crisis ha provocado que se hayan agudizado las diferencias sociales y ya se habla de trabajadores pobres, que son aquellos que tienen trabajo pero no pueden llegar a final de mes y esto es signo de una sociedad individualista y desvinculada. Cada uno trata de solucionarse los problemas por su cuenta, se está perdiendo la integración. La Iglesia, durante estos años, ha tratado de salir al paso. 
Usted, que no solo tiene cerca el termómetro que significa Cáritas para conocer la realidad de la pobreza sino que también se sienta en mesas donde hay empresarios y sus representantes, ¿suele actuar de correa de transmisión entre ambos mundos?
Sí, claramente. Les hago llegar estos mensajes con toda claridad, libertad y sencillez, no me ando con ambigüedades porque es bueno para la sociedad pero también para ellos mismos que entiendan que su posición hace unas proyecciones concretas a la sociedad de la que forman parte.
¿Qué le responden?
Muchos de ellos quedan vinculados y me lo agradecen. Creo que hay eco. ¿Que cómo se sustancia eso después? Eso ya no lo sé.
En Cáritas hay usuarios españoles y extranjeros. ¿Cómo vive la ola de xenofobia que está impulsando en todo el país el partido político Vox?
No aprobamos en absoluto este tipo de diferencias. Creo que se tienen que compaginar tres aspectos: el derecho a emigrar; el derecho a no emigrar y a que se creen las condiciones de vida en los países para que la gente no se vaya, y, en tercer lugar, a que haya un cierto control de los flujos migratorios por parte de quien tiene la responsabilidad del bien común. España es un país con larga tradición emigrante y en muchas de nuestras familias hay personas que tuvieron que irse a otros países. La inmigración no es un problema es un reto para nuestra sociedad, tenemos que estar abiertos y acoger.
¿Qué piensa, entonces, cuando escucha los mensajes xenófobos o la criminalización de los menores inmigrantes no acompañados?
Eso no se puede admitir. Hay que regular los flujos de inmigración pero respetando siempre la dignidad de las personas y este es un gran reto que se nos presenta como sociedad: tenemos que construir puentes, no muros. Y no son los inmigrantes los que crean violencia, eso es otro bulo. 
Cambio de tercio, ¿cómo van las cosas con respecto a las vocaciones en esta diócesis? ¿Tienen algún plan para impulsarlas?
Tenemos dos seminarios, San José y Redemptoris Máter. En el mayor hay 13 seminaristas, dos de los cuales son de Burundi, una diócesis con la que colaboramos desde hace años porque tenemos que tener la mente abierta para ayudar a otros lugares; y en el menor, 7; en Redemptoris Máter, 15. Pero me gustaría decir que se habla poco del pre-seminario, de la presencia que tenemos entre los chavales, la preocupación por los jóvenes, que ha sido reflejada en el Plan Diocesano de Pastoral Juvenil,  los campamentos, las convivencias, los colegios y otro aspecto muy importante, la familia, porque puede ser una fuente de vocaciones, pero tenemos uno de los niveles más bajos de natalidad en España. 
¿Qué están haciendo para paliar la escasez de sacerdotes?
Varias cosas: cuando fallece un sacerdote se distribuyen los pueblos que atendía entre otros compañeros cercanos, es decir, el que tiene 15 pues que tenga 18, por ejemplo. También hemos creado unidades pastorales y hemos unificado los arciprestazgos para simplificar y mejorar la organización y, finalmente, estamos potenciando en las comunidades que se vayan ocupando sus miembros de su cuidado pastoral.  Ya hay lugares donde el sacerdote igual pasa una vez al mes o cada dos meses, entonces cuando llega el domingo se reúnen los fieles y hay un hombre o una mujer preparados para que sobre las lecturas de ese día hagan comentarios, que impulsen a los demás a participar, que hagan peticiones... No es la Eucaristía, es una paraliturgia. A esos catequistas -él o ella, insisto- les doy permiso para que se acerquen al sagrario, tome el santísimo sacramento, dé la comunión a los que están y oren.
¿Será esto un paso que acerque a la mujer al sacerdocio?
No lo concibo así sino como un modo de vivir el bautismo todos.
¿Y usted cómo lo vería?
No se trata de cómo yo lo vea porque ya existe un pronunciamiento de la Iglesia.
Ha pasado ya más de un año desde que la diócesis publicara su protocolo sobre abusos sexuales. Me gustaría saber cuántas personas han firmado la declaración personal de rechazo que aparece en el mismo y si han conocido algún caso en este tiempo. 
Hemos sido una diócesis pionera en España -creo que la segunda- en establecer un protocolo frente a los abusos que incluye una metodología tanto para prevenir como para gestionar cualquier denuncia.  Frente a los abusos, tolerancia cero, sin ambigüedad, y colaboración con las autoridades civiles. Se trata de un tema muy grave. Me preguntas también por cuántos han firmado la declaración y te digo que todos: sacerdotes, catequistas y todos aquellos que tienen trato con menores, todos. Y, por suerte, no hemos conocido ningún caso. No podemos permitir ningún abuso.
En 2018 cerraron el año con un déficit de unos 5.000 euros. ¿Cómo van las cosas este año?
Pues mira, en concreto, no tengo las cifras porque no ha acabado el año pero sí quiero reflexionar sobre un asunto: La economía en la Iglesia tiene que estar a su servicio y finalidad, que es que Dios nos quiere y que nos tenemos que querer unos a otros, y nunca para atesorar bienes materiales.
¿Qué va a pasar con la inscripción de Primo de Rivera en la Catedral?
He tenido conversaciones ya diversas y mi vicario general está en comunicación con el alcalde para hacer lo que proceda. La Iglesia está siempre dispuesta a cumplir la ley. Otra cosa es qué pienso. Pero si lo dice la ley hay que hacerlo y ya se está en camino. Pero ni nosotros lo pusimos sino que fueron las autoridades...
Nosotros publicamos que se hizo con el beneplácito de la Iglesia.
Pues la Iglesia dará el beneplácito para que se quite, que no significa que lo aplauda.
¿No le parece bien?
No entremos ni en el bien ni en el mal, es algo que hay que quitar y se quita y se terminó. Ahí no entra mi opinión.
¿Cómo vive la eclosión de actividades en torno al octavo centenario de la Catedral?
Estoy gratamente sorprendido del eco que están teniendo en toda la diócesis, la sociedad burgalesa se ha ido aglutinando de un modo muy bello alrededor de este proyecto porque se están haciendo cosas para todos los públicos, para todas las edades. Y todo esto tiene alma, la de un templo que ha acogido durante ocho siglos a la comunidad cristiana. 
¿Vendrá el Papa en 2021?
Nadie puede afirmarlo porque él solo ha expresado el deseo de que si fuese factible pues vendría y sería una temeridad por parte de nadie decir que va a venir. 
¿Están haciendo gestiones para que la visita se produzca?
Lo que se ha hecho es poner en evidencia las realidades que van a confluir en ese año: Año Compostelano, el 500 aniversario del fallecimiento de San Ignacio, el octavo centenario de la Catedral... Se ha expresado el deseo de que venga pero es una irresponsabilidad decir ahora si vendrá o no. 
¿Seguirá usted como arzobispo? Se lo pregunto porque en julio presentó la renuncia ante Francisco, como es preceptivo al cumplir los 75 años. Por cierto..., ¿le ha contestado?
No, aún no me ha contestado y no sé lo que pasará, lo que sí sé es que el tiempo que esté aquí voy a estar tan comprometido con Burgos como el primer día, queriendo y sirviendo a los demás. También reconozco que me daría pena perderme los actos de ese año pero que, a pesar de ello, apoyaría en todo al que viniese en mi lugar.
 Han puesto en marcha la denominada asamblea diocesana. Explique, por favor, a quien no lo sepa en qué consiste.
La Iglesia no somos el obispo ni los sacerdotes sino el pueblo de Dios, todos los bautizados, y esta asamblea es un proceso para pensar qué somos, qué hacemos, por dónde debemos caminar y qué debemos anunciar a los demás. Vamos a pensar juntos, a tratar de abrir nuevos caminos porque no concebimos una Iglesia cerrada sino que viva y anuncie contribuyendo al bien de la sociedad entera con el ejemplo de Jesús.