Los menores delincuentes se libran de las tareas sociales

I.E.
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La Fiscalía se ve obligada a cambiar estas medidas por la libertad vigilada, ya que no puede enviar a los jóvenes a residencias u otros centros por la pandemia de covid-19

Un grupo de chavales hacía botellón el pasado fin de semana en el Castillo. - Foto: Alberto Rodrigo

Las tareas sociales y la convivencia en grupo educativo se habían convertido en las medidas ‘estrella’ que imponía el Juzgado de Menores a los chavales delincuentes, sobre todo porque se trata de ‘penas’ que ayudan a los chicos y a las chicas a conocer otros ambientes, lo cual les hace reflexionar sobre la conducta por la que son castigados. Sin embargo, la pandemia está poniendo «muy difícil la ejecución» de este tipo de medidas, advierte el fiscal delegado de Menores, José Fernández. Y es que el riesgo de llevar la enfermedad a esos centros donde realizaban labores de ayuda a ancianos o discapacitados obliga al Ministerio Público a modificar esas ‘penas’.

En la mayor parte de las ocasiones, los fiscales Fernández y Nuria de Prado, así como la jueza Blanca Subiñas, están optando por la libertad vigilada, que implica un control permanente del menor en asuntos de la vida cotidiana como ir a clase o al trabajo, control que ejerce el área de intervención educativa, que hace un seguimiento de la trayectoria del muchacho o de la muchacha. Pueden permanecer en su casa pero también han de cumplir con una serie de pautas socioeducativas de acuerdo con un programa de intervención elaborado por los profesionales y que ha de estar aprobado por la magistrada.

En estos momentos de toque de queda y confinamiento domiciliario hay un tipo de conducta que sí preocupa en Menores, que es la violencia intrafamiliar. El encierro durante más de tres meses agravó conflictos intrafamiliares que derivaron en episodios violentos, especialmente en la desescalada. Llama la atención que algunos de los implicados hayan sido adolescentes que nunca antes habían mostrado este tipo de comportamientos, sino más bien todo lo contrario.

La violencia doméstica lleva tiempo copando entre una cuarta parte y un tercio de los asuntos del juzgado. En el último ejercicio incluso han aumentado un 40% este tipo de delitos.