«Si CyL fuera un país no sobreviviría a los desequilibrios"

Santiago González
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Luis Tudanca, candidato socialista a la Presidencia de la Junta. - Foto: Miriam Chacón (Ical)

Entrevista al candidato socialista a la Presidencia de la Junta

Quedan dos días para el final de la campaña electoral, ¿en qué va a insistir en este sprint final de campaña?
Vamos a seguir igual, explicando nuestro programa de gobierno. Estamos preparados para gobernar, tenemos propuestas serias y sobre todo estamos más cerca que nunca de un cambio en la Comunidad. Tenemos una oportunidad histórica y para que se produzca el día 26 tiene que haber una movilización histórica y masiva porque la única opción de que ese cambio se haga realidad es una mayoría amplia del PSOE.
Si los ciudadanos no dan una mayoría absoluta, ¿de quién está más cercano de Cs o de Podemos?
Estamos a vueltas, intentando hacer aritmética en vez de política. Se trata de persuadir a los ciudadanos para que voten al PSOE para desarrollar un programa no para que nos den escaños que nos permitan sumar o restar. A mi me gustaría que nadie obstaculizara el cambio, pero eso dependerá de ellos. Es verdad que el cambio revolucionario que se está produciendo después de 32 años es que nadie discute que va a gobernar el PSOE, sino quién le va a apoyar.
En el debate celebrado el martes el candidato de Cs puso líneas rojas para pactar ¿Tiene la sensación de que las suyas son más fáciles o difíciles de cumplir que las del PP?
No me interesa porque nosotros estamos hablando de igualdad de oportunidades, reindustrialización, lucha contra la despoblación o un plan de retorno. A mi me gustaría no tener que elegir. Me gusta más el Cs que parece comprometido con la regeneración democrática que el que ha estado apoyando cuatro años al PP, y me gusta más el Podemos que colabora ahora con un Gobierno de izquierdas en España para impulsar medidas sociales que el que cometió el gravísimo error de impedir la investidura de Pedro Sánchez y eso nos castigó con más corrupción y más recortes del Gobierno de Rajoy. Son ellos los que tendrán que decidir que quieren ser de mayores, el PSOE sabemos donde estamos, queremos una amplia mayoría para gobernar de forma sensata, honesta y rigurosa después de 32 años de despoblación y corrupción.
Una de las condiciones fue la renuncia al pacto fiscal firmado con sindicato, y Podemos e IU. ¿Estarían dispuestos a ello?
Pero cómo vamos a renunciar a ello. Están dando por hecho los resultados en función de no sé qué encuestas, pero el voto de los ciudadanos es muy importante. El pacto fiscal lo ha impulsado y promovido el PSOE, pero firmamos todos otro en defensa de la PAC, de la financiación autonómica o reindustrialización.
Nosotros somos los únicos con un programa electoral completo porque el del PP está inventado, el de Podemos está sin publicar y Ciudadanos ha publicado a mitad de campaña un resumen de las medidas nacionales. Nosotros tenemos muy claro el programa de gobierno y lo ofrecemos a los ciudadanos.
¿Y cuál es su posición sobre la Ebau única, que también le exigieron el PP y Cs y de la que no dijo nada?
Es que lo hemos votado todos juntos en las Cortes de Castilla y León ya, por mucho que quieran enredar.
¿Pero va a defender eso en Madrid?
Es un debate tramposo del PP, con el apoyo de Cs. El PP ha gobernado siete años con Rajoy en España, con una mayoría muy amplia, y en casi todas las comunidades, y no lo hizo porque no lo defienden la mayor parte de las autonomías. Aquí tenemos una posición, lo hemos dicho.
No obstante, siempre le echan la culpa al empedrado porque para solventar gran parte del problema bastaría con ajustar los estándares de los exámenes en Castilla y León, que eso sí lo puede hacer la Junta. No lo han hecho porque quieren hacer batalla política de esto. Les importa un bledo los estudiantes.
¿Cuál sería su primera medida si presidiera el Consejo de Gobierno?
Hay dos muy urgentes. Una, el plan de retorno del talento, que ya tenemos hecho con incentivos para empresas que contraten a jóvenes que están fuera y ayudas a los emprendedores que están fuera y creen negocios aquí, así como una dotación de 2.000 investigadores. Y la segunda sería la puesta en marcha y ejecución a través de un grupo de trabajo con los profesionales y todo el sector para el relanzamiento de la Atención Primaria, para que vaya destinado a ella al menos un 25 por ciento del gasto total sanitario.
Una de sus medidas estrella es la reversión del Hospital de Burgos. ¿Cuánto va a costar eso?
Lo que sabemos es que la privatización nos ha costado 700 millones de sobrecoste, la misma cantidad que han recortado en la sanidad pública, además de irregularidades sinfín. La comisión de investigación ha puesto de manifiesto que será más caro mantener el modelo hasta el final de la hipoteca a 40 años que buscar fórmulas para la reversión. El Gobierno de Valencia lo ha hecho en Alzira y expertos franceses demostraron que era más rentable para las arcas públicas una reversión que seguir pagando, con una garantía por contrato de un 7 por ciento de beneficio neto empresarial. Los socialistas garantizamos la sanidad pública, universal y gratuita, revertimos hospitales y la derecha los privatiza y recorta la sanidad, son los dos modelos.
Respecto a la sanidad rural, ¿es eficiente y eficaz mantener más de 3.200 consultorios locales, algo que ponen en duda incluso los colectivos profesionales de médicos?
La sanidad rural tiene que estar garantizada y tiene que haber una red de consultorios, pero también una red de transporte porque lo que no va a haber es centros de salud con todas las especialidades en cada pueblo, eso sí tiene que estar garantizado es el acceso en condiciones de igualdad. Y si los consultorios tuvieran acceso a internet y pudiera el médico consultar el historial clínico de los pacientes lo bordábamos, pero eso no pasa. La Junta saca pecho de los consultorios, pero los ayuntamientos son quienes los mantienen.
En el caso de los colegios rurales, su mantenimiento no ha servido para frenar la despoblación. ¿Son partidarios de que sigan abiertos?
Hay que mantener los colegios rurales abiertos, pero si seguimos así dará igual qué límite mínimo pongamos porque no habrá niños. Por eso tendremos que hacer políticas para su reindustrialización, pero también para garantizar el ocio y la cultura porque la gente que vive en los pueblos tiene que tener un empleo digno, unos servicios adecuados, pero también la posibilidad de acceder a la cultura. Al final, no valen parches, se necesita un cambio estructural.
¿De verdad consideran que frente a esta despoblación se pueden mantener los 2.248 municipios o los más de 6.000 núcleos de población o habría que hacer una reordenación territorial que llevará a la desaparición de pueblos?
No puedes decidir cerrar un pueblo y enviar a sus vecinos a otro. Los municipios hay que mantenerlos y ofrecer un nivel de servicios adecuados. Tenemos que empezar a cambiar el chip porque el problema de la despoblación no es solo para los pueblos que se vacían, sino para las ciudades, es un problema de sostenibilidad de todo el país. Cuando hablamos de ordenación del territorio no se trata de abrir o cerrar pueblos, hablamos de garantizar el transporte, de blindar los servicios públicos, de tener urgencias médicas. Hay que aprovechar los recursos naturales, el patrimonio o el sector forestal, las energías renovables o la industria cultural. Además gran parte de los empleos no van a necesitar infraestructuras físicas, por lo que una red de alta capacidad en el territorio permite el teletrabajo, la ingeniería, nuevos empleos que no están vinculados a la localización en un lugar. Vamos a dejar de pensar en pequeño y hacerlo en grande.
Todo esto requiere una ordenación territorial que lleva pendiente décadas en Castilla y León. ¿Su planteamiento es terminar el modelo iniciado o volver a partir de cero?
Este es uno de los síntomas, tras 32 años con el mismo gobierno, con mayoría absoluta gran parte de ellos, el territorio sigue sin ordenar. Falta de aprobar el ámbito rural y hay que culminarlo con consenso, recursos, transporte, blindaje de los servicios públicos. Todo lo que dijimos y dijeron los alcaldes hace tres años al PP. Ahora ya sabemos dónde estaba el problema, hemos visto cómo se peleaban en directo el vicepresidente de la Junta y el director general para la Ordenación del Territorio. Parece que el problema estaba más dentro del PP que fuera.
También existen unos desequilibrios territoriales casi estructurales, ¿cómo se pueden ir acortando?
Siempre digo que si Castilla y León fuera un país no sobreviviría a las tensiones territoriales provocadas por los desequilibrios de renta, empleo, industria, transporte e infraestructuras. Tenemos dos provincias, León y Zamora, que pueden ser las siguientes en España en tener más pensionistas que trabajadores. Es demoledor. Hay algunas provincias de las que el PP presume que tiene una tasa de paro bajísima, pero es porque la gente se marcha. Al final, vamos a llegar al pleno empleo porque no hay trabajadores. Defendemos dar más a quien más lo necesita. Propusimos un pacto industrial a principios de la legislatura y lo que más nos costó fue convencer al PP que no fuera café para todos, que había que tener planes específicos para zonas con necesidades. Y ahora hay planes para Miranda de Ebro, Béjar, Benavente y cuencas mineras.
Todo esto requiere inversiones. ¿De dónde saldrá el dinero si cada vez somos menos y más jubilados?
Necesitamos una nueva financiación autonómica, a la que esta misma semana se ha comprometido el presidente del Gobierno, y también local. Pero tenemos que ser corresponsables, no se le puede decir a la gente que sin recaudar impuestos puede haber buenos servicios sociales, buen estado del bienestar, hacer política económica o industrial. Mienten. La discusión no está en si se recauda más o menos o en si se suben o bajan impuestos, sino a quién se les sube y a quién se les baja. Nosotros proponemos, por ejemplo, una subida del IRPF para las rentas de más de 120.000 euros, a mí me parece que les podemos pedir un esfuerzo un poco mayor para que podamos redistribuir la riqueza.
¿Sería una gran frustración si el PSOE consiguiera ganar las elecciones tras 32 años y un pacto le impidiera presidir la Junta?
Un frustración para mí no, sería la frustración de una esperanza para Castilla y León, pero no está nada hecho, hay que ir a votar. Llevamos 32 años de la derecha, pero podría ser peor, podría ser un gobierno de la derecha con la extrema derecha. Mañueco está dispuesto a hablar con la extrema derecha porque son uno más. No. La lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres está más viva que nunca porque siguen ahí y hay quien quiere abrirles las puertas de Castilla y León. Estamos ante una oportunidad y decidirán los ciudadanos el día 26.
¿Se ha perdido algo de movilización en la izquierda al desinflarse las expectativas de Vox?
No, no. Ha sido un éxito del PSOE porque les hemos hecho frente como llevamos haciendo 140 años. Me alegro porque son gente que quiere hacernos retroceder al siglo pasado y reducir derechos de las mujeres. Nunca voy a alentar ni alegrarme de que crezcan por mucho que eso pudiera beneficiarnos en términos de reparto aritmético. Lo primero es la defensa de los derechos y libertades, cada paso que damos no es irreversible por eso hay que defenderlo día a día. Las expectativas en Castilla y León es previa al resultado de las elecciones generales. Ya llevamos un año y medio hablando de esta oportunidad histórica, lo que ha hecho ese resultado es confirmarla. Pero para que se repita tiene que haber una movilización y muchos votos al PSOE, que es lo que lo garantiza.
¿Cuál sería un buen resultado en las elecciones municipales, mantener sus tres alcaldes en capitales y un presidente de diputación?
Tenemos la mitad de los alcaldes de municipios de más de 20.000 habitantes y yo estoy convencido de que vamos a tener más, sobre todo por su gestión. Han demostrado que se puede hacer una política económica eficaz, se han saneado las cuentas, pero a la vez con un compromiso social indiscutible y además poniendo a esas ciudades en el futuro.