"El bipartidismo está más que superado"

Á.M.
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Méndez, esta semana en dependencias de la UBU - Foto: Luis López Araico

Doctora en Ciencia Política e investigadora de la Universidad de Burgos

Los trémulos equilibrios políticos subsidiarios del paso recurrente por las urnas no son reflejo de un momento puntual de nuestra historia. Los analistas advierten que los ciudadanos están señalando el horizonte hacia el que camina la política española en todos sus estratos, un lugar en el que otras democracias europeas ya residen hace décadas y que debe torcer la voluntad del sectarismo para abrir un tiempo de acuerdos en el que las líneas rojas se difuminan a la velocidad de la luz. Acudimos a la UBU a por un diagnóstico de los últimos resultados y se lo pedimos a Méndez, docente investigadora del Departamento de Ciencia Política, Premio Extraordinario de doctorado y extrabajadora del Parlamento Europeo. Un avance: lo que nos ocurre no es peligroso. Más bien al contrario.

¿Qué está pasando?
Para los politólogos, el escenario no puede ser más enriquecedor de cara a realizar análisis. Lo que pasa es que está cambiando nuestro sistema político a la vez que cambia nuestra sociedad. Cada vez tenemos sociedades más complejas, diversas y segmentadas y es lógico que los hemiciclos se vean afectados y los sistemas muten.

¿Y vamos a ser viables?
Los pactos de gobierno van a ser complicados, pero más que verlo como una adversidad tenemos que verlo como una oportunidad. Los políticos tienen la oportunidad de acudir a la confianza de los ciudadanos para sacar adelante las políticas públicas. Van a tener que medir muy bien sus fuerzas y decidir si optan por una estrategia global o van a ir municipio por municipio y autonomía por autonomía para poder alcanzar los pactos. De eso también va a depender su propio futuro político.

En otras democracias con más recorrido que la nuestra esto es moneda de curso legal. Es decir, que no nos está pasando nada extraño, ¿no?
Nuestra democracia ya está consolidada, pero no estábamos acostumbrados a las políticas de pactos, sino al bipartidismo y las políticas de rodillo. No debe preocuparnos en exceso. Ha de ser una oportunidad de mejora del sistema.

Para que eso sea posible, los tan invocados cordones sanitarios tiene que decaer...
Las posiciones iniciales de los partidos no van a mantenerse inalterables. Eso va a ser decisivo para facilitar o no su propia continuidad en el sistema.

¿Han analizado ya los datos concretos de Burgos?
Estamos justo en ese punto. Por una parte hay que destacar un incremento de la participación que no es tan importante como en las europeas pero es trascendental; nos da pie a pensar que la ciudadanía muestra interés por la política. Y hay que ver en sentido positivo que la ciudadanía esté intentando que haya un cambio en las instituciones. Parecía que el cambio iba a ser factible, pero vemos que igual no lo es tanto. Observamos que en ocasiones no tiene por qué formar gobierno el partido más votado, y este puede ser el caso de Burgos.

Eso, antes, ni se cuestionaba.
Exacto, y ahora es todo lo contrario. También tenemos que hacer alusión al último barómetro del CIS, el de mayo. Se preguntaba a la ciudadanía cómo quería que se formaran los gobiernos, y un 45,2% aboga por las coaliciones, mientras que un 38,2% aboga porque formen gobierno los partidos más votados. Eso nos tiene que ayudar a saber por dónde van a ir los partidos a la hora de formar gobiernos.

Ya que cita al CIS, su imagen no pasa por sus mejores días...
Sorprendieron porque se aproximaron mucho a los resultados en las elecciones generales, pero también es cierto que hay una crisis institucional en el CIS, y concretamente en la Presidencia, que es necesario solventar para el buen funcionamiento de las instituciones y de la legitimidad democrática. Es un centro de referencia y tiene que seguir siéndolo. Necesita un cambio, sí.

¿Cabe prever acuerdos entre partidos que sean contradictorios entre sí en distintos municipios o territorios?
Yo creo que sí y, de hecho, pienso que será la postura que se adopte. Los partidos no sólo tienen que forman gobierno, sino revalidar a sus votantes de cara al futuro. Puede castigar al partido el votante de Cs si pacta con el PSOE o con el PP, y eso va a dificultar la composición de los gobiernos.

¿El que se equivoque ahora desaparecerá?
No necesariamente, pero sí tienen que medir muy bien sus fuerzas si quieren mantenerse en la vida pública.

¿La ruptura del bipartidismo es definitiva o va a ser oscilante? Se lo pregunto porque el PSOE se recupera unificando voto de izquierda y el PP se descompone por la fragmentación de su electorado...
No vamos a volver al bipartidismo, está más que superado. Seguiremos la estela europea. Sí, se va a romper y va a ser para siempre, habrá terceras, cuartas y quintas fuerzas. Lo que sí se va a mover va a ser el posicionamiento que, dentro del espectro ideológico, tenga cada formación política. Cs tiene mucho que decir en cómo se va a posicionar, el PP tiene que ver si va a recuperar el voto de centro que parece que ha perdido y el con el PSOE hay que ver hasta qué punto va a mantener los votantes que, ejerciendo el voto útil, han dejado de apoyar a Unidas Podemos.

¿Las posturas más polares, caso de Podemos y VOX, sobrevivirán?
Van a perder mucha fuerza electoral. La debacle de Unidas Podemos ha sido brutal y necesitan tender a la refundación. Es muy difícil mantener una fuerza política con tantas facciones y deben pensar mucho cómo van a  gestionar esa crisis, pero, en mayor o menor grado, mantendrán su posición. Y en VOX también tienen que hacérselo mirar porque han perdido más de la mitad de sus votantes entre unos comicios y otros. Creo que perderá fuerza y la ganarán PP y Cs, pero también se mantendrán en el hemiciclo.

Va un aforismo: las elecciones se ganan en el centro.
(Ríe). Las elecciones se ganan convenciendo al electorado. Lo que ha ocurrido es que los votantes, más que votar a un partido con el que se sienten identificados, han votado a un partido elegido para ir a la contra.

Si es visceral, será pasajero...
Depende de cómo se vayan moviendo los partidos. Los ciudadanos tenemos que ser críticos. Que la fragmentación del sistema se esté dando no es sólo culpa de los partidos sino también de los votantes, que han decidido que quieren más alternativas dentro de la composición de los propios gobiernos. Cada vez somos más críticos, tenemos más información y queremos tener posiciones más diferenciadas con las que estar o no de acuerdo.

La gran duda parece ser ‘con Rivera sí o con Rivera no’. Con los datos en la mano, ¿un acuerdo entre PSOE y Cs respondería a una demanda mayoritaria?
Tal y como hemos analizado los resultados parece que sí, pero tenemos que ser conscientes de que lo primero que los militantes del PSOE pidieron a Sánchez fue ‘con Rivera no’. Los políticos tienen que mirar más allá, ir a largo plazo y no quedarse sólo con el ahora, y ahí sí pueden castigar a unos o a otros.

(Entrevista completa en la edición de hoy)