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Un respiro para el ajo

SPC
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Tras una reunión con el Ministerio se ha establecido una hoja de ruta para poder emplear, al menos hasta que hay sustituto, sustancias activas -herbicidas, pesticidas- que se van prohibir

Un respiro para el ajo - Foto: Alberto Rodrigo

La Mesa Nacional del Ajo, que representa a productores, comercializadores y transformadores de ajos de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Madrid, ha mantenido en Madrid un encuentro con el director general de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura, Valentín Almansa. La cita se ha celebrado con el objetivo de trasladar la problemática que tiene el sector del ajo ante la desaparición de materias activas para el control de enfermedades, plagas y malas hierbas en este cultivo y el vicepresidente de la Mesa, Miguel del Pino, la ha calificado de «muy positiva».

El resultado más importante para el sector es que se ha puesto en marcha una hoja de ruta para poder seguir utilizando productos con un plazo de caducidad cercano hasta que salgan otros que puedan sustituirlos. De esta manera se pretende evitar que el sector quede indefenso ante los productores de países terceros, a los que no se les pone trabas para usar los productos que se pretenden vetar en la Unión Europea e introducir su producto en territorio comunitario. El objetivo es poder disponer de materias activas autorizadas para el control de malas hierbas de hoja ancha, fungicidas efectivos para el control de enfermedades y productos para la desinfección de la semilla del ajo ante la reducción de materias activas que se está realizando en la UE. Esta es una preocupación que, según detallan desde la Mesa del Ajo, traspasa las fronteras nacionales, tal y como quedó reflejado en la reunión del pasado mes de mayo en Cadours (Francia) por parte del Comité Hipano-Italo-Francés del ajo, que representa al sector productor de dichos países.

Julio Bacete, presidente de la Mesa, ha vuelto a plantear «por qué se tienen que prohibir aquí determinados productos que no han hecho ni harán ningún daño a los consumidores, si se siguen utilizando e importando de fuera de la Unión Europea». La situación es similar a la que existe con otros muchos productos agrarios, que están sujetos a unas condiciones de cultivo o cría muy restrictivas mientras que lo que llega de fuera no tiene que cumplir, ni de lejos, las mismas condiciones.

Bacete ha explicado que el ajo es un cultivo muy sensible a la competencia por malas hierbas y, sin un adecuado control de éstas, los rendimientos caen en picado y no resultaría rentable su cultivo. Además, un campo infectado de malas hierbas, dificulta en gran medida la recolección haciéndola en algunos casos inviable. No se puede olvidar que el ajo es esencial, tanto a nivel económico como social, en numerosas comarcas agrícolas de la UE.

El ajo en España.

El cultivo del ajo se encuentra extendido por amplias zonas de nuestro país, que es líder en la Unión Europea (produce casi un tercio del total comunitario). Este año se han sembrado 28.520 hectáreas, algo menos que las 29.670 de 2021, año en el que se recolectaron 309.100 toneladas (dato que, lógicamente, será algo menor esta campaña). La mayor parte del ajo obtenido en España (entre el 55% y el 70%) se exporta a otros países, tanto de la Unión Europea como de fuera de esta (una vez más, exportamos producto de calidad e, incomprensiblemente, traemos ajo de fuera que no es mejor). El ajo que traemos de fuera llega principalmente de China (dominador mundial del mercado con mucha diferencia) y Argentina, según fuentes de la UE.

Cada año, únicamente el corte y recolección del ajo en el campo generan casi un millón de jornales en nuestro país y este cultivo crea alrededor de 16.000 empleos directos. La principal zona de producción de ajo en España es Castilla-La Mancha, que según datos de 2021 cuenta con unas 20.860 hectáreas cultivadas, seguida de Andalucía con 5.120, Castilla y León con 1.820, Madrid con 890 y Extremadura con aproximadamente 530. Castilla-La Mancha cuenta con la única Indicación Geográfica Protegida de ajo de España, 'IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras', que abarca 227 municipios de comarcas como La Alcarria, La Mancha, Mancha Alta, Mancha Baja o Manchuela, pertenecientes a las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo.

 

Seña de identidad.

El ajo forma parte de la dieta humana desde hace unos 7.000 años. Es uno de los productos estrella de la gastronomía de la cuenca mediterránea, ya sea como condimento o bien como ingrediente principal. En España cultivamos más del que consumimos. Utilizando la lógica, no nos debería hacer falta importar ajo de fuera, pero la lógica en los mercados no siempre funciona. Traemos ajos de variados países (Francia es nuestro proveedor comunitario más importante), pero nuestro producto es superior al del país que más nos vende, China. En cuanto a propiedades organolépticas, el español es más aromático y fresco, mientras que el asiático tiene menos potencia y puede llegar a tener cierto sabor a humedad, como a bodega. Para diferenciar el ajo morado chino del español a simple vista basta una pequeña pista: en el caso del nacional, la cabeza es blanca por fuera y solo la piel de cada diente es morada; si vemos uno chino el color morado traspasa hasta el exterior.