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La excomunión acecha al 'padre' Angulo por exorcismo y secta

R. PÉREZ BARREDO
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El burgalés, suspendido para ejercer el sacerdocio, está al frente del grupo Misión del Sagrario, que celebra misas y rituales en casas particulares de Granada a cambio de generosos estipendios

Altar que montó Angulo en un domicilio particular para sus ceremonias.

«No está loco. Ni es idiota. Sabe muy bien lo que hace. Es un perfecto sinvergüenza y hay que desenmascararle como sea». Quien pronuncia estas palabras es un sacerdote que conoce muy bien al destinatario de las mismas: el excura José Ramón Angulo, natural de Espinosa de los Monteros, párroco durante años de la comarca burgalesa de Arija que fue este año suspendido a divinis por el arzobispado de Burgos y contra cuyas andanzas en tierras de Granada se pronunció recientemente el arzobispo de la ciudad nazarí advirtiendo a sus feligreses de que se trataba de «un impostor», un «exclérigo reducido al estado laical por la Santa Sede» tras ser considerado «como no idóneo para el ejercicio del sacerdocio» porque se estaba ofreciendo a celebrar actos de culto y litúrgicas en nombre de la Iglesia Católica en pueblos del área metropolitana de la capital andaluza.

El personaje se las trae. Amén de haber sido vinculado en numerosas ocasiones a grupos radicales de extrema derecha (hay vídeos en internet en el que se le puede ver entonando el ‘Cara al sol’ con el brazo a la romana) y profiriendo aseveraciones como «en esta España actual, ni el Ejército es lo que era, ni la Benemérita es la que era, ni el clero es el que era, ni España es la que era», la última denuncia que ha puesto José RamónAngulo en la diana no es baladí: se le ha señalado como uno de los principales líderes de una secta autodenominada Misión del Sagrario en cuyo nombre «juega a celebrar misas, pide y recibe generosas limosnas por ello e incluso realiza exorcismos». Dada esa actitud desafiante (toda vez que está suspendido para ejercer el sacerdocio y que existe un decreto contra él) parece que el próximo paso, según las fuentes denunciantes, no puede ser otro que la excomunión del susodicho, cuestión que ya está sobre la mesa del Arzobispado de Granada, territorio en el que se refugió y que más frecuenta (también se deja ver en Málaga y Zaragoza) después de su ‘repentina’ desaparición de Burgos en el año 2013.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)