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Semana Santa

MARTÍN G. BARBADILLO
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"La Semana Santa no es la celebración más animada del mundo, las cosas como son. Pero es lógico, recuerda el dolor y muerte de Jesucristo. Aunque va de menos a más, porque, digamos, es una historia con final feliz: el último día, Jesucristo resucita"

Procesión del Encuentro, en la plaza del Rey San Fernando. - Foto: Luis López Araico

¿Qué es? Es el conjunto de ritos religiosos que conmemoran los últimos días de Jesús de Nazaret, su muerte y su resurrección, según la tradición cristiana.

Edad. Nuestro calendario comienza con la fecha asignada tradicionalmente al nacimiento de Jesucristo que, siguiendo con esa misma tradición, murió a los 33 años. Su celebración en estas tierras se remonta a la Edad Media y su configuración actual a principios del siglo XX. No estamos hablando pues de un asunto de antes de ayer.

Muchas veces te digo lo mismo: Semana Santa hay en más sitios. Evidentemente. Pero en cada uno tiene características particulares. Trataremos de ver cuáles son las de aquí. Para empezar, en los últimos años existe un cierto revival de este fenómeno, ha cogido auge, hasta que la pandemia lo ha parado todo, claro. De he hecho * este año, por segunda vez consecutiva, no se celebrará de la manera que se hacía siempre.

¿En qué consiste ese auge? Bueno, participa cada vez más gente, las cofradías (que son 16) han sumado integrantes después de años flojos e incluso creo recordar que estaban previstas en la ciudad nuevas procesiones. La Semana Santa se puede vivir de diversas maneras: desde lo espiritual, para los que profesen la fe católica; desde la tradición, para todos aquellos que lo sientan como algo vinculado a su lugar de origen y también se puede acercar uno como el viajero-turista que contempla un espectáculo. Igualmente es posible pasar completamente de la Semana Santa e irse la playa, que es lo que muchos hacían antes de este horror mundial que esperemos acabe pronto.

Y si opto, cuando sea posible, por ver la Semana Santa aquí, ¿qué voy a encontrarme? La Semana Santa no es la celebración más animada del mundo, las cosas como son. Pero es lógico, recuerda el dolor y muerte de Jesucristo. Aunque va de menos a más, porque, digamos, es una historia con final feliz: el último día, Jesucristo resucita y literalmente se lanzan las campanas al vuelo. Además, está el carácter castellano del que hemos hablado más veces; aquí todo siempre tiende a ser más austero. Has de saber que la Semana Santa de Burgos está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional pero, para ser sinceros, hay que reconocer que por tradición, importancia de los pasos o participación no está en el podio de las que se celebran en España.

¿Me recomiendas algo en especial? El asunto empieza el Domingo de Ramos, con la Procesión de la Borriquilla que muchas personas acompañan con, precisamente, ramos; habitualmente los de los niños van adornados con dulces. El lunes y el miércoles hay un Vía Crucis, a la caída del sol, que parte de la iglesia de San Esteban y escala por las laderas del Castillo. Velas, silencio, un entorno que invita al recogimiento, eso es lo que verás allí.

Y de procesiones, ¿cómo andamos? Probablemente la más potente es la del Encuentro, que se celebra en Jueves Santo. Ten en cuenta que es el día en que Jesucristo es crucificado. Solo participan dos cofradías, la de la parroquia de San Gil y la de San Cosme y San Damián, y cada una sale de su respectiva iglesia. La primera porta el paso de la Virgen de los Dolores y la segunda el de Cristo con la Cruz a cuestas, que se supone va camino del calvario. Ambas se encuentran en la plaza del Rey San Fernando, con la catedral como telón de fondo. Es de noche, el lugar está lleno de gente y de silencio, suena la música triste de las bandas que acompañan a las cofradías, y ambos pasos se acercan. Es una puesta en escena curiosa de ver, en un escenario que acompaña. Digamos que el efecto está conseguido; es la superproducción de la Semana Santa de Burgos. Pero hay más.

Por ejemplo... El Viernes Santo discurre la Procesión del Santo Entierro, en la que desfilan 18 pasos nada menos, algunos relevantes como el de Jesús Atado a la Columna, de Diego de Siloé. Porque la Semana Santa, ahora que lo decimos, también puede verse como una exposición itinerante de escultura. Y todo esto sucede en la ciudad, en la provincia hay mucho más.

Sorpréndeme. En algunas poblaciones se representa la Pasión de Cristo por los propios vecinos.

¿Como una representación teatral ambulante por el pueblo? Más o menos. En Covarrubias, con su magnífica arquitectura popular como telón de fondo, encienden hogueras y la cosa termina a orillas del Arlanza. En Lerma, Arauzo de Miel, La Molina de Ubierna cuentan con eventos parecidos que congregan a miles de personas y no exagero. Trespaderne quema un muñeco de Judas y Villadiego celebra a Fiesta del Judas, una batalla con atuendos decimonónicos en tono más jocoso y desenfadado que todo lo anterior. En Aranda, tiene lugar la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección, una ceremonia en la que un niño desciende por un cable a 15 metros de altura hasta una imagen de la virgen y le quita el manto de luto.

Bueno, hay para elegir. Sí, y tienes, al menos, un año para decidirte. En cualquier caso, si no vas el año que viene, porque te surge otro plan, puedes ir al siguiente o al otro. Porque, y lo que voy a decir no es necesariamente bueno ni malo, la Semana Santa es siempre igual. No es como un concierto o un partido de fútbol; tiene, por contra, la característica de la previsibilidad. Si no te gusta, basta con no repetir; y si eres fan sabes que podrás disfrutar una y otra vez.

Lo tendré en cuenta. Este año, si estás interesado en el tema, puedes ver las películas alusivas al tema que suelen poner en televisión.

¿Las de romanos? ¿Cuenta La vida de Brian? Por supuesto, y como decía su canción siempre hay que mirar al lado luminoso de la vida, incluso en estos tiempos.

Y, si se puede, silbarlo. Siempre.

Si quieres parecer integrado… Imprégnate de austeridad castellana.

Nunca, nunca, nunca… Cantes saetas a los pasos; ese negocio no es aquí.

* Este artículo se publicó en la edición impresa de Diario de Burgos el 2 de abril de 2021