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En puerto de agua dulce

A.C. / San Martín de Don
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El bar restaurante del embarcadero del Valle de Tobalina, inaugurado en julio, reabre sus puertas tras un cierre obligado por la pandemia de la mano del hostelero Julio César González, que ofrece un espectacular paisaje a sus clientes

El hostelero Julio César González es un enamorado del entorno del embarcadero, donde se enclava el restaurante. - Foto: A.C.

Julio César González Pintado comenzó a recoger vasos en un local de moda en Madrid con 16 años y, entre sus ocupaciones ha tenido la distribución de una importante marca de café, la gestión hasta 2021 del Restaurante La Sal en Miranda de Ebro o el montaje de negocios de hostelería por toda España, que ponía en marcha y dejaba listos para seguir navegando en solitario. Ahora su experiencia le va a servir para navegar, pero en un puerto de agua dulce, el del embarcadero del Valle de Tobalina, a orillas del embalse de Sobrón. Desde finales de julio gestiona su flamante bar-restaurante y tras un parón obligado por varios contagios de covid entre su plantilla y el descanso navideño, reabrió en febrero.

Para este hostelero alavés, muy conocido en Miranda, todo lo que rodea este espacio está llamado a convertirlo en un éxito. En su opinión, pocos imaginan «este paisaje en el interior de Burgos». Los montes Obarenes, con el Pico Humión mandando en la cordada de elevaciones, es un espectáculo que se puede disfrutar desde la terraza del establecimiento, rodeada de las aguas del Ebro embalsadas muy cerca de la localidad tobalinesa de San Martín de Don.

González Pintado comenzó a frecuentar el lugar en 2020. Observaba el tráfico en la zona y buscaba inspiración observando el singular espacio natural. Decidió apostar fuerte cuando en mayo del pasado año, el Consistorio sacó a concurso la explotación del establecimiento por un periodo de cuatro años. El canon mínimo era de 6.000 euros anuales y lo subió a 12.500 para asegurarse la adjudicación. Pero no se arrepiente, porque asegura que el pasado verano fue «una locura» hasta el punto de que el aparcamiento se quedaba pequeño para tantos vehículos y grandes grupos de moteros que tienen en las curvas de Sobrón una de sus rutas preferidas.

González Pintado ofrece un establecimiento que enciende los fogones desde las 10 de la mañana en adelante y en el que predomina la cocina casera y las carnes y pescados a la parrilla. Pero a ello le va a sumar música en directo y ya programa numerosos conciertos. Hotel Ruido, de Miranda, ya estuvo el pasado verano tocando allí y volverá el 25 de junio. Para las noches de los viernes y sábados, el embarcadero también contará con un Dj que animará el ambiente hasta las 2 de la madrugada, así como los domingos a mediodía.

Ahora abre de jueves a domingo, pero a partir del 1 de abril lo hará todos los días de la semana y será entonces cuando la plantilla vuelva a sumar once trabajadores. Cuando echa la vista al pasado verano y el otoño asegura que «hacía tiempo que no veía a la gente disfrutar tanto y olvidar las preocupaciones». El efecto hipnótico del paisaje es parte del secreto de este negocio en el que González Pintado asegura haber realizado ya inversiones en iluminación o mobiliario por valor de 24.000 euros y que continuarán este año.

Mientras, el equipo de gobierno reservará en los presupuestos municipales de 2022 una partida para ampliar el aparcamiento en un terreno ya adquirido al otro lado de la carretera BU-530, en el que tendrían cabida 100 plazas más tras una inversión de 90.000 euros. En el documento de ingresos y gastos del año también habrá partida para la compra de pequeñas embarcaciones -canoas, kayaks...- destinadas al alquiler y con las que se podrá navegar por el embalse. La alcaldesa, Raquel González, avanza que se tratará de lograr encajar ambas inversiones en la línea de ayudas para la Transición Justa que ya ha anunciado el Ministerio para la Transición Ecológica, por lo que podrían no estar disponibles aún cuando llegue el verano. Asimismo, la llegada del barco de recreo también estará supeditada a ayudas. Hasta llegar a este punto, el Consistorio tobalinés ha invertido 1,6 millones con diferentes ayudas.