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Las otras vidas de Peregreen

I.L.H.
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No lleva un mes instalada y la escultura vegetal ya tiene versiones animadas, vídeos musicales, retranca en las redes y hasta llaveros. Y aún ha de engordar y definir sus formas mientras crecen las plantas

José Manuel González (i.) y Cristino, sus autores. - Foto: Jesús J. Matí­as

Aún no tiene nombre oficial y debería porque de algún modo hay que referirse a tamaña escultura. Para este reportaje le acabamos de bautizar como Peregreen, jugando con el color de las plantas, aunque han de saber que el verde no será siempre su tono predominante. En estas líneas les hablaremos de eso y de sus otras características para que le vayan cogiendo cariño, si les cae simpático, o tengan datos para criticarle si es de sus detractores. De la controversia nadie se salva; recuerden que del Puppy se dijo que el Guggenheim era su caseta; aunque es mejor que no le mencionemos porque las comparaciones siempre son odiosas.

Para analizar a Peregreen hemos quedado con sus autores: Cristino Díez, que se ha encargado de la estructura, y José Manuel González, de Floristería Castilla, que es el autor del diseño y del traje que lo cubre. Y lo primero que nos dicen es que este no es su aspecto definitivo. «¡Oh!», habría que decir, «¡qué significa eso!»: «Todo lo que está hecho con planta natural se va transformando a lo largo de su periodo vegetativo. Esto es un topiario, una especie de árbol decorativo, e irá variando con el paso de los meses», señala González.

Hay quien dice que se está secando. Pues nada de eso. «Dada la época en la que nos encontramos ahora toca que vaya de más a menos. Por el frío y las heladas se irá tornando a colores burdeos, como los árboles que hay en el paseo. Luego en febrero o marzo, según como venga la climatología, se pondrá en un verde amarillento hasta transformarse en verde intenso. Y así hasta julio. Si la planta está a gusto, le brotarán las flores blancas y estrelladas del jazmín, que es la planta que le da forma».

Al crecer las plantas, la escultura vegetal irá engordando y la estructura interior desaparecerá por completo de la vista. El papel del jardinero será «peinarle» para definir sus formas y que Peregreen sea un peregrino de buen comer y envergadura con capa, sombrero, bastón y bordón. «Aún tiene que coger volumen», insisten.

De los ojos y la boca. En los veinte días que lleva colocado, Peregreen ha sido foco de selfies y fotos, protagoniza vídeos musicales y versiones animadas, tiene alguna cuenta que otra en las redes con mucha retranca y da forma a llaveros. Solo le falta que le hagan canciones. Había previsto un blues; hasta que le quitaron los ojos y la boca. «Quisimos darle cierta vidilla con la sonrisa hecha de abedul y la mirada en forma de troncos. Pero para ahorrarnos disgustos, el día de Halloween se lo quitamos». No teman, nos confirman que no van a ser reemplazados. «Queda más sobrio y austero como está», añaden reconociendo que sabían que la obra suscitaría polémicas.

En cuanto a quienes critican que está dando la espalda al Camino de Santiago, lo argumentan con que en las fotografías salga la Catedral, como ocurre con el 'Bartolo' de Teodoro Ruiz, el peregrino del banco al que se le dio la vuelta. «En realidad da la bienvenida al resto de romeros», señalan. Su ubicación frente al Fórum la defienden porque «permite aunar los tres patrimonios mundiales: Ruta Jacobea, Catedral (al fondo) y Atapuerca».