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"Llevamos años con muy mala cobertura. Roza la desesperación"

L.N.
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Los vecinos de Tubilla del Lago, Santa María del Mercadillo y Espinosa de Cervera advierten que muchos días ni siquiera pueden llamar. Cunde la preocupación por la teleasistencia

"Llevamos años con muy mala cobertura. Roza la desesperación" - Foto: Patricia

En pleno 2022, existe una España en la que apenas funcionan los teléfonos móviles ni se puede navegar en internet sin desesperarse por la lentitud. De ello dan fe los vecinos de las localidades ribereñas de Tubilla del Lago, Santa María del Mercadillo y Espinosa de Cervera. Esta situación limita su día a día prácticamente en todos los sentidos. La falta de cobertura telefónica condiciona el funcionamiento del servicio de teleasistencia para personas mayores. Sin cobertura tampoco es fácil solicitar una cita médica. Las pocas empresas que trabajan en el medio rural ven restringida su actividad. Y el teletrabajo, simplemente, resulta imposible. "Vamos, que en el siglo XXI sufrimos problemas propios de hace 100 años", espeta el alcalde de Tubilla del Lago, Félix del Cura.

En el caso concreto de este municipio, la telefonía móvil es su "gran déficit". Arrastran este problema desde hace unos cuantos años. Últimamente, según el regidor, están "peor todavía". Para demostrarlo, saca su teléfono y se dispone a hacer una llamada. Lo consigue a la segunda, tras casi medio minuto de espera hasta que da señal por primera vez. "Muchas veces tienes que marcar cinco y seis veces. Esperas, esperas, esperas... hasta que te dice 'error en la llamada'. Más que error, yo diría horror", denuncia al respecto.

En esta línea, la concejala tubillana Pilar Manso se muestra especialmente preocupada por las consecuencias que la escasa cobertura telefónica provoca en el servicio de teleasistencia: "Muchas veces no funciona y esto sí es un problema. Hay hijos de vecinos del pueblo que viven en Madrid y que a veces no consiguen hablar con su madre o su padre en una semana".

Ambos aseguran que han mandado escritos a Fomento y que la mayoría de los 160 censados en Tubilla del Lago han presentado reclamaciones. Después, las empresas les pagan el tiempo que consideran que han estado sin teléfono, ya sea fijo o móvil, "pero nada más". A su juicio, eso "no es solución, queremos un servicio digno", defiende Del Cura, mientras Manso añade: "Es un caos, las compañías grandes pasan de nosotros pese a ser un servicio básico, creo que no pedimos tanto". A los veranos en los que han llegado a encadenar tres semanas "sin nada de cobertura", se suma que el pueblo cuenta con más de 60 plazas de turismo rural que, en ocasiones, se quedan sin recibir llamadas para reservas. Menos mal, dicen, que disponen del servicio de internet que les presta un autónomo de Valladolid, con el que están contentos porque "de Movistar hay poca cobertura y de las demás, nada, es horroroso".

Recientemente han colocado una serie de códigos QR en cada uno de los murales que conforman la exitosa ruta de murales de Tubilla del Lago, pero se han vuelto a topar con la falta de cobertura. "Para que funcione una vez, hay siete que no", lamenta Manso, quien se ha ocupado de acompañar a los técnicos en las mediciones que han hecho en la localidad. Al parecer, cobertura hay. Es decir, "llegar, llega, pero no hay capacidad suficiente. Nos dicen que tenemos cobertura pero no es real", sentencia.

Unas circunstancias que cierran puertas. Y más en un municipio que lleva tiempo volcado en sumar habitantes. Han llegado a instalarse familias, pero con el tiempo han vuelto a hacer las maletas en busca de otro destino. De ahí que Del Cura se pregunte "¿quién va a venir si no hay cobertura?" y recalque: "Cuando reclamamos infraestructuras no nos referimos sólo a carreteras, también a tecnología. Si no, difícilmente podemos competir".

A escasos ocho kilómetros se ubica Santa María del Mercadillo. Su alcalde, José Andrés Cuesta, detalla que tienen muy mala cobertura telefónica, pero sólo con Movistar, ya que con Orange va bien. La antena se encuentra obsoleta y la empresa debería invertir 25.000 euros, pero el regidor lamenta que las grandes compañías apenas dan importancia a los pueblos, de forma que el problema que sufren los cerca de 100 empadronados "cada vez va a peor". En verano, con el pueblo a rebosar de gente, se multiplican las quejas y a diario se escuchan comentarios del tipo "no tengo cobertura" que, en ocasiones, la gente recrimina a los miembros del Ayuntamiento, aunque el asunto no sea de su competencia. Con el teléfono fijo también tienen problemas. Cuesta explica que llama, pregunta y "recibe largas".

En los últimos cinco meses, los vecinos de Santa María del Mercadillo tampoco han podido ver los canales de Atresmedia. Ha costado localizar la causa, pero desde hace 10 días "parece ser que va bien", precisa el alcalde, quien se muestra cauto y confía en que se haya conseguido la solución definitiva.

"Nos sentimos olvidados". Mientras, la situación en Espinosa de Cervera "roza la desesperación", como admite su alcaldesa, Nieves Espeja. Llevan tres años en los que telefonía e internet funcionan mal. Hasta tal punto que hace tres meses, los vecinos de esta localidad sufrieron un 'apagón' de ocho días. "Sin poder hablar, ni que te llamaran ni que tú llamases, había que salir del pueblo para coger cobertura", recuerda.

Espeja siente rabia. Reconoce que no sabe qué hacer. En Espinosa, con 95 empadronados, vive mucha gente mayor. "¿Qué pasa si les ocurre algo y tienen que llamar a sus hijos?", cuestiona. Como los otros alcaldes, se ha puesto en contacto con la Diputación de Burgos y la Junta de Castilla y León. No le valen las buenas palabras. Tres años después, el panorama sigue siendo desalentador en un municipio en el que "internet no es que vaya lento, es que hay días en los que directamente no funciona".

El dueño del único bar de Espinosa de Cervera, Miguel Ángel Nebreda, constata los obstáculos que sufren en el día a día y, con cierta resignación, mira el router que tiene colocado en un extremo de la barra y lamenta que "unos días funciona y otros muchos no".

No quedan ahí los problemas. Una vez al mes, La Caixa presta servicio en esta localidad. La falta de cobertura obliga a su responsable a instalarse fuera del pueblo y esperar allí a que la gente acuda a retirar su dinero. Circunstancias diversas que reflejan la sensación de "olvido" que percibe Espeja. "El teléfono es imprescindible, sin cobertura ni internet nadie quiere venir". Por eso, sólo pide una cosa: "Que nos ayuden a solucionarlo".