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El reto de volver a seducir al público

ALMUDENA SANZ
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Los directores de las bibliotecas Pública y Municipal coinciden en que está costando recuperar el ritmo, con visitas y préstamos lejos de los números previos a la pandemia, pero confían en conseguirlo a lo largo de 2022

Los usuarios brujulean entre las estanterías con normalidad y la cifra de préstamos mantiene mejor el tipo que las visitas. - Foto: Patricia

Como los enamorados que tienen que volver a habituarse el uno al otro después de un tiempo alejados, las bibliotecas andan embarcadas en la misión de seducir de nuevo al público tras los vaivenes provocados por la pandemia en su relación. Los directores de la Municipal, Rafael Ibáñez, y de la Pública, María José Rojo, convienen en que está costando regresar a la estabilidad previa a la crisis del coronavirus, pero ambos se muestran optimistas y confían en alcanzar esa meta a lo largo del año. Los datos del primer mes de 2022 que pone sobre la mesa la nueva responsable del centro de San Juan invitan a sumarse a ese optimismo. En enero de 2021 cruzaron su puerta 9.687 personas frente a las 29.746 que lo hicieron este año. 

Pese a la evidencia de que esa pasión resurge de sus cenizas en este 2022, con estas instalaciones ya sin ninguna restricción, el balance de 2021 habla de un romance aún muy frío. 

Los cuatro centros de la red municipal (Gonzalo de Berceo, María Teresa León, Miguel de Cervantes y Teatro Principal) sumaron 275.078 visitas, muy lejos aún de las 469.449 del año 2019 y aún cerca de las 206.801 de 2020, un ejercicio de transición con muchos días de cierre. La misma fotografía refleja la Biblioteca Pública. 194.732 personas se adentraron en ella en 2021, no muchas más de las 183.060 de 2020 y muy lejos de las 530.003 de 2019. 

«Estamos a más de la mitad de las visitas previas a la pandemia, pero las cifras nos dicen que poco a poco se va recuperando», observa Rojo, con un discurso idéntico al de su homólogo en la Municipal. 

«Está costando mucho que la gente vuelva a las bibliotecas. Así como los estudiantes recurrieron a  ellas desde que se abrieron, algo que ha supuesto que se vuelva a esa vieja percepción de las bibliotecas solo como lugar de estudio, otro tipo de visitas sí se han resentido», desarrolla Ibáñez y mira al público de las propuestas infantiles. 

Reconoce que el año y pico largo sin agenda -en la Municipal, hasta octubre de 2021 no empezaron las actividades con regularidad- ha provocado un cambio de hábitos en las familias. «Aquí cabe el miedo y la preocupación de los padres y las nuevas rutinas que hayan podido generarse durante este tiempo, que hace que se haya olvidado la oferta para niños de la biblioteca», analiza con la esperanza de que cada vez cueste menos completar las plazas ofertadas y suba el volumen de la algarabía en las zonas infantiles. 

Este problema no lo ha sido tanto en San Juan, que aunque no con la rapidez y alegría que en esa otra vida, sí cuelga el cartel de completo en la agenda dirigida a niños y a adultos.   

Esa bajada de visitantes repercute en el número de préstamos, pero solo de refilón. La gente vuelve a brujulear y perderse entre las estanterías. Aunque regresar a las cifras de 2019 se antoja como una carrera de fondo, la distancia resulta menos llamativa.  

170.945 libros, DVD y discos sacaron los usuarios de los cuatro centros de la red municipal, frente a los 113.005, en 2020, y 211.658, en 2019. Ese avance es evidente igualmente en la Pública, que frente a los 87.173 de 2020 registró 117.089 en 2021. Atrás quedan los 196.789 préstamos de 2019. 

De nuevo, el cambio de hábitos de la gente se cuela entre los motivos que arguye Ibáñez para explicar esos aún 40.713 ejemplares de diferencia entre el antes y el después de la crisis. Desde luego, por falta de novedades, no es. La colección en las municipales se incrementó en 13.489 documentos (8.125 libros). 

Al margen de este baile de números, el optimismo sin medias tintas se apodera de Ibáñez y Rojo. Se muestran seguros de que las bibliotecas y los usuarios recuperarán a lo largo de este 2022 la relación amorosa que el virus truncó. Cada uno, a su manera. 

La directora de la Pública, prudente, no lanza ninguna campana al vuelo: «Recuperaremos, pero quizás no tanto como para volver a las cifras de 2019». Más valiente se presenta su colega de la Municipal. «Creo, espero y confío en que al finalizar 2022 podamos decir que estamos en la misma situación previa a la pandemia, pero esto no deja de ser una buena intención sin ningún fundamento científico», sentencia Ibáñez, sabedor, sin embargo, de que el confinamiento disparó el acceso al conocimiento y productos culturales y de ocio a través de las plataformas digitales. El tercero en discordia. Veremos.