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El PSOE sitúa «en vía muerta» la renegociación del desvío ferroviario

Á.M. / Burgos
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Los socialistas critican que no haya avances en cuestiones cruciales como los consorcios

A veces el silencio canta y consigue el efecto contrario al pretendido. La losa de mutismo que el Ejecutivo de Javier Lacalle ha tendido sobre dos asuntos nucleares para el futuro de la ciudad tampoco ha pasado desapercibida para el PSOE, que ayer pidió explicaciones sobre la marcha de las negociaciones con Fomento por la liquidación pendiente de la obra del desvío y sobre cómo se piensa cubrir la morosidad en la que ha incurrido el Consorcio creado para financiar aquella operación.

El concejal Antonio Fernández Santos recordó que «Lacalle dijo durante años que era el anterior Gobierno el que no quería resolver los problemas de Burgos» y censuró que no haya habido avances a pesar de que el año pasado se anunció una resolución antes de que expirara 2012. No la hubo.

«Prometió que solo aceptaría un sobrecoste de cero euros y nos mintió», añadió en referencia a las declaraciones posteriores del regidor, que aceptaba una parte del sobrecoste. Pero no ha habido más noticias, motivo por el que el PSOE asegura que el problema «se encuentra en vía muerta».

Otro caso en el que la ciudad todavía no sabe si tendrá que afrontar una deuda millonaria o no es el colapso del Consorcio para financiar aquella obra y la posterior conversión en bulevar del trazado ferroviario. Desde que en abril (y después en junio) vencieran ‘letras’ por valor de casi 17 millones de euros, nada se ha sabido  salvo una oferta de dación en pago sin respuesta.

«Decir que están hablando con los bancos es no hacer nada; pasa el tiempo y la deuda sigue subiendo por la acumulación de intereses de demora», criticó el edil socialista, que se preguntó «¿cuándo se va a dedicar el equipo de Gobierno a lo que es capital?».

Por último, Fernández Santos aceptó el dictamen de Secretaría que tumba el recurso de su Grupo sobre el bulevar de la calle Vitoria, aunque mostró su desacuerdo con algunos de los términos y lanzó un mensaje de cautela sobre la obra, a la que se han presentado dos ofertas, porque «este Ayuntamiento paga muy mal».

 

Fernández Santos define su órdago como «algo anecdótico»

á.m. / burgos

Los concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos mantuvieron ayer una reunión ordinaria de trabajo en la que también se habló del artículo publicado por este periódico en el que se ponían de manifiesto las serias discrepancias que mantienen el portavoz y secretario local, Luis Escribano, y algunos de sus concejales, fundamentalmente José María Jiménez y Antonio Fernández Santos.

El último dijo ayer sobre la amenaza lanzada a Escribano de abandonar la disciplina del PSOE en el mes de junio que se trata de una «anécdota» que «alguien ha elevado», y restó importancia a un órdago cuya existencia no negó y que obligó a intervenir al secretario provincial, Luis Tudanca, para templar los ánimos.

«Milito en el PSOE desde hace 30 años y, a punto de terminar mis actividades políticas (después aclaró que eso no significa que esta sea su última legislatura en activo), no voy a pasarme al Grupo Mixto; una cosa es que digas algo en un debate y otra que se den por sentadas cosas que no tienen que ver con la realidad», maquilló. Un verbo pacificador y muy alejado del empleado cuando manifestó su incapacidad para seguir participando de un proyecto político liderado por Escribano, que es partidario de otras formas de hacer política.

Así que avanzó que piensa «seguir apoyando a Luis Escribano» en su labor municipal e incluso fue más allá al negar «que haya problemas dentro del Grupo», algo que es conocido, reconocido y asumido dentro y fuera del Partido y del Ayuntamiento y que sin embargo Fernández Santos, siendo uno de los protagonistas principales del desacuerdo, se esmeró en tratar de desmentir ayer.