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Viejos pisos, nuevos mercados

H.J
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Muchos propietarios rehabilitan propiedades en busca de viajeros o trabajadores de paso

Gerardo García, en el apartamento turístico que acaba de poner en marcha su hijo. - Foto: Alberto Rodrigo

Ricardo García es novato en el mundo de los alojamientos turísticos. Burgalés obligado a trabajar fuera, quiso amortizar la inversión que había realizado en una vivienda de la calle Cabestreros, en la parte alta del centro histórico, y se lanzó a convertirla en una vivienda de uso turístico. La suya es una de las últimas que ha obtenido el visto bueno de la Junta y que ya aparece en el registro oficial.

«Yo lo veo también como una pequeña aportación al turismo de mi ciudad y a la rehabilitación del casco histórico», explica. «Coges una vivienda antigua, la modernizas y le das una vuelta, eso no tiene solo un beneficio para mí sino también social, en el sentido de que ofreces una buena imagen a los foráneos de tu ciudad».

Lleva apenas un mes en funcionamiento y todos los fines de semana los ha tenido completos, con españoles y extranjeros. Y está convencido de que todavía queda nicho de mercado para las viviendas turísticas, sobre todo las que pretenden ofrecer una calidad y un nivel superiores aun a costa de precios más altos.

En la otra punta de la ciudad, en la calle Esteban Sáez Alvarado en su esquina con el final de la calle Vitoria, acaba de abrir también su piso Elena González. Ella tiene una casa rural en Quintanilla Riopico y observó que había una demanda diferente para la capital:  «Llamaba gente que eran grupos pequeños y pedían menos habitaciones, así que me decidí a reformar el que es mi piso de soltera». 

Durante años lo había tenido alquilado a una misma familia, pero los inquilinos se marchaban y ahora ha optado por una fórmula novedosa. «Me informé, pregunté en turismo en la Junta y me contaron los trámites y requisitos, tuve que insonorizar para pedir la licencia municipal y una vez que lo concedieron lo he puesto en funcionamiento», relata.

Desde el verano, el atractivo derivado del VIII Centenario de la Catedral, con añadidos como Las Edades del Hombre, ha incrementado a juicio de Elena «la demanda de gente que venía solo para pasar una noche, cuando la casa rural se alquilar mínimo para dos, y el piso turístico te permite entrar y salir más rápidamente».

Los fines de semana tiene turistas y a diario llegan trabajadores que vienen a hacer montajes o reuniones de empresa. El caso es que casi siempre tenga la vivienda ocupada y el balance de su pequeña aventura empresarial sea positivo.