Una cesta bien vale una cena de empresa

L.M.
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La cancelación de las comidas de trabajadores provoca un repunte de los encargos a las compañías dedicadas a la elaboración de aguinaldos. El lechazo asado, la gran estrella de estas Navidades

David Sebastián ofrece de todo en sus cestas, hasta décimos de lotería. - Foto: Patricia González

Encontrar una mesa libre en un restaurante a partir del puente de diciembre era, hasta este 2020, misión imposible.En plena cuenta atrás para la Navidad, y antes de los tradicionales encuentros con la familia, las cenas de empresa copaban las reservas.No importa que no sean costeadas por las compañías y el cubierto se pague del propio bolsillo, para muchos estas citas son imperdibles año tras año.Sin embargo, la pandemia ha descartado por completo este tipo de celebraciones, más si cabe con las exigentes restricciones que soporta la hostelería y restauración y la limitación de seis comensales.Es por ello que, para no perder la tradición, las empresas están aumentando la demanda de cestas de Navidad para solventar la imposibilidad de organizar cenas.

En las instalaciones del Grupo David Sebastián, en el polígono de Villalonquéjar, gestionan ya multitud de pedidos para todos los rincones del país. «La campaña está yendo algo tardía con respecto a otros años», admite David Sebastián en referencia a las llamadas de las pequeñas y medianas empresas, una vez que las de mayor plantilla ya han cerrado sus encargos. El volumen de preparaciones, a expensas de esta última etapa, superará la facturación de 2019 casi seguro con cerca de 4.000 unidades y packs de vino vendidos, que también exponen a través de su página web. Otra de las compañías locales que está apostando este año por el negocio de las cestas de Navidad es Arcecarne. «Empezamos por hacer algo diferente, lejos de las clásicas con dulces», explica Roberto Arce, que cuenta ya con 1.000 pedidos que prevén aumenten hasta los 3.000.«Muchas empresas no van a dar cenas y están regalando un cesta para que cada trabajador coma en su casa a su salud», apunta. 

En la misma línea se muestran desde el restaurante El Alfoz, donde este 2020 están multiplicando por cuatro los encargos. «Normalmente nos mandaban elaborar paquetes para regalar a clientes o familias, pero este año demandan cestas para los trabajadores», precisa Carlos Macho.
También desde El Trojero, un nuevo establecimiento que abrirá sus puertas en al calle Calzadas dentro de unos pocos días, apuestan por la venta de cestas.«Está siendo una locura conseguir las cajas para entregarlas ya que hay un auténtico boom con la paquetería en Burgos», explica Andrés Ruiz, uno de los socios.

EnArcecarne las cestas de Navidad se elaboran casi al instante.EnArcecarne las cestas de Navidad se elaboran casi al instante. - Foto: Jesús J. Matías

Los suculentos manjares. Pero, ¿qué podemos encontrarnos este 2020 en una cesta de Navidad? ¿Siguen en liza los turrones y licores o han quedado relegados? En el Grupo David Sebastián tienen una amplísima carta de opciones, todas con productos cien por cien origen burgalés. No obstante, este año destaca el pack ‘Maridaje y tradición’, compuesto por un cuarto de lechazo ya asado en horno de leña, una botella de la D.O. Ribera del Duero 86.400 y una de Alma Silense de la D.O.Arlanza.Además, en una colaboración con la Asociación de Empresarios del Polígono de Villalonquéjar (AEPV), han creado una cesta repleta de productos que salen de las fábricas del complejo. Quesos de Sasamón, chorizos y salchichones de Navidul, botella de vermú Casajús, morcillas de San Lesmes, vino 86.400 o turrón de Florbu son algunos de los manjares. «Un euro de cada lote va al Banco de Alimentos», apunta David Sebastián, que llega a incluir décimos de lotería de Navidad del famoso número que da nombre a algunos de sus vinos, el 86.400 (segundos que tiene un día), en algunas de sus cestas.
En Arcecarne buscaron desde el primer momento alejarse de la composición tradicional, y es por ello que en el interior de sus cajas uno puede encontrar solomillos, chuletones, entrecots de vaca madurados, hamburguesas premium... «Las chuletillas están últimamente muy de moda», explica Luis Arce, que apunta que la cena con la que el empresario no puede este año premiar a sus trabajadores se traslada a cada uno de los domicilios de sus empleados. De momento tienen un amplio catálogo de pedidos en su página web, y esperan empezar a gestionar todos los encargos (siempre por teléfono) a partir del puente. «Al trabajar con productos frescos no podemos dejarlas preparadas, han de elaborarse casi casi al instante y ser repartidas siempre en frío», apuntan los hermanos Arce, que se embarcan por primer curso en el mundo de las cestas y todo el trabajo que ello conlleva.
En el restaurante El Alfoz han ido un paso más allá y se han propuesto trasladar, de manera casi literal, la cena de la mesa del restaurante a la de casa de cada empleado.Es por ello que están comercializando una caja que incluye «absolutamente todo» lo que uno podría degustar en un local.Vino, champán, morcilla, embutido, carnes, mariscos, verduras... incluso el pan, tan maltratado a veces, está presente en sus cestas.Para que no falte de nada. «Todo va incluido en la caja.Es como una normal pero a lo bestia», admite Carlos Macho.