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Rosalía Santaolalla

Sin entrar en detalles

Rosalía Santaolalla


Arriba los libros

02/12/2021

Será el otoño o la cercanía del anuncio de los cómicos de Campofrío, el caso es que no termina de deshacerse el nudo de la garganta cuando, de repente, un sábado de aguanieve por la tarde, abres una aplicación en el móvil y te enteras de que se ha muerto Almudena Grandes. Yo la recordaré siempre por el sonido de unos tacones por el pasillo de la radio, dirigiéndose con determinación al estudio, un día que vino a presentar uno de sus Episodios de una Guerra Interminable.

Muchas mujeres valientes, escribió en mi ejemplar. Aunque la más bella era la dedicatoria oficial del libro. A Luis. Otra vez, y nunca serán bastantes. Me acordaré de su vozarrón, su mezcla de fuerza y vulnerabilidad, su vehemencia y su sonrisa. Su compromiso. La prueba de que los libros son importantes para muchas vidas ha sido su funeral. El periodista Ramón Lobo se acordó de cómo despidieron los lectores a José Saramago: levantando sus libros, celebrando su obra. Y propuso en redes hacer lo mismo. Y muchas, muchas personas lo hicieron.

Pocas horas antes de eso, en Cardeñadijo, algunos nos juntamos para leer y beber algo de vino, que dicho así suena súper bohemio, y le dedicamos ese buen rato a la escritora madrileña. En los Catalibros que convocan los libreros de la provincia suelen participar varias decenas de personas y tres o cuatro lectores. Todos escuchan los textos escogidos y las explicaciones de la sumiller Pilar Cruces y disfrutan con el vino y la música que propone. Una mañana de nieve se convierte en algo cálido y las palabras adquieren un significado especial cuando las compartes, porque habitualmente leer es algo íntimo. Durante un rato, un grupo de desconocidos comentan un libro y un vino y la cultura adquiere todo el sentido.

Ha habido Catalibros en carpas, en bodegas históricas, en naves agrícolas reconvertidas en centros sociales y debajo de soportales. Siempre, en algún momento, y sin esperar a ninguna señal, alguien levanta una copa para brindar. A partir de ahora, estaría bien levantar también los libros.

ARCHIVADO EN: Campofrío, Cardeñadijo