Viaje por la España de los 60

Javier D. Bazaga (SPC)
-

La muestra 'Visit Spain', con más de un centenar de instantáneas de Ramón Masats, descubre una de las primeras campañas turísticas de mediados del pasado siglo con el objetivo de atraer visitantes a través de escenas cotidianas

Viaje por la España de los 60

Seminario de Madrid, de 1960, es quizá una de las instantáneas más icónicas del fotógrafo barcelonés Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931). Es la que capta el momento en el que ese seminarista con sotana trata de parar un balón, prácticamente horizontal, ante la mirada atenta de sus compañeros aspirantes a cura. Es una de sus imágenes más conocidas, y ocupa un lugar destacado en su obra, pero no es ni mucho menos la única.
Masats ha recorrido el país recogiendo el instante exacto de cada uno de los momentos que han marcado la vida y el progreso de España, pero también aquellos que han sido más cotidianos, los del día a día que pasaban desapercibidos, pero que han ayudado a conformar la identidad de lo que somos hoy en día. Desde las labores del campo, la construcción, la educación, la religión, el deporte y, cómo no, el toreo.
El también fotógrafo Chema Conesa descubrió en casa de Masats cerca de un millar de carpetas con negativos que en su día había desechado. Eran descartes propios del oficio porque, al trabajar para un medio concreto o con un objetivo concreto «siempre haces una selección sesgada». Algunos de esos descartes, como la foto del seminarista, son los que han dado a luz la exposición Visit Spain, que puede visitarse en el espacio cultural de Tabacalera (antigua fábrica de tabacos), en Madrid, hasta el próximo 12 de octubre.
Viaje por la España de los 60Viaje por la España de los 60Conesa, comisario de la muestra, destaca precisamente ese valor de la fotografía documental: «Puede tener otras interpretaciones conforme pasa el tiempo», y es lo que le pasó cuando revisó este material de descarte del que ha seleccionado 145 fotografías que recorren España de norte a sur, y de este a oeste, entre los años 1955 y 1965. Un auténtico viaje en el tiempo en un momento en el que la dictadura franquista empieza a abrirse al mundo a través del Plan Nacional de Turismo con el que el Ministerio de Información y Turismo invitaba a nuestros vecinos a visitar España. De hecho, Visit Spain fue el primer mensaje que la propaganda oficial utilizó.
En ese momento, el Gobierno contrató a fotógrafos para recorrer España y recoger los monumentos que podían atraer al visitante. Poner en valor nuestra riqueza. Masats estuvo entre ellos. Pero su intuición y objetivo quisieron captar esa otra España costumbrista, la cotidiana, que seguía su vida mientras el resto del mundo trataba de superar una Segunda Guerra Mundial.
Aquella fotografía desinteresada, y por tanto esta exposición es «un retrato de España», asegura Conesa. Un retrato «fiel» porque «es la España del momento, no hay ningún otro interés». Masats, como fotógrafo de prensa, trabajó para Gaceta Ilustrada, Ya o Mundo Hispánico, y sacaba la imagen que le pedían, «como el que va ahora a una rueda de prensa y saca al personaje». Pero entonces, como ahora, también el fotógrafo se daba la vuelta y sacaba «para él» lo que había más allá de esa imagen oficial, y fotografiaba «el contexto que envolvía esa imagen». Y es esa foto la que «tiene la veracidad del momento» para Conesa, «es la que nos conecta con la realidad, la que dice lo que pasaba entonces».
Viaje por la España de los 60Viaje por la España de los 60Esas imágenes son las que cuelgan de las paredes de Tabacalera. Donde se puede observar, entre otras, al niño jugando sobre el sepulcro de Gonzalo de Lerma en la Catedral de Burgos, o la inabarcable extensión y labores de Tierra de Campos en Valladolid, hasta la cotidianidad de los pueblos pesqueros de Almería. 
«Su relato dibuja una imagen de país atrapado en la pobreza material, laminado en lo social y acérrimo en su atadura espiritual. El poderoso grafismo de sus fotografías y la particular ironía de su mirada significaron la nueva impronta de la fotografía documental, en la que la personalidad del fotógrafo construye una sugerencia más allá de la mera realidad óptica de la imagen fotográfica, y su interpretación final queda en manos solo del espectador», señalan desde la organización de la exposición.
Para su comisario, es la forma en la que un grupo de artistas revolucionó esa fotografía documental otorgándole su propia personalidad, y en la que «la gente y los detalles» eran los protagonistas del encuadre. Una innovación cuyo paso se marcó desde el colectivo Afal (Agrupación fotográfica almeriense), y La Palangana de Madrid, como una auténtica revolución, y de los que el artista catalán formó parte. 
«En la prensa estaba prohibido hacer fotos interpretadas, tenían que ser objetivas, y esta generación era objetiva pero, obviamente, no era tonta» recuerda Chema Conesa. Fueron los precursores de la llamada fotografía humanista, en la que el ser humano convive y se adapta al momento y a un entorno lento pero cambiante.
Las de Masats son hoy fotografías que pertenecen a nuestra cultura visual. Son el referente de un trabajo de fotógrafo ausente, en la que no hay alteración ni imposición, solo la captura de un momento determinado a través del ojo que busca la realidad que rodea a la noticia.

 

Un estilo que exalta la figura del ser humano y su trabajo diario

Ramón Masats es uno de los muchos fotógrafos de mediados del siglo XX, como Catier-Bresson o Robert Capa que se convirtieron en artistas humanistas, es decir, pertenecieron a un movimiento -también llamado poético o de interés humano- cuyo principal objetivo es remarcar la figura del ser humano en sus instantáneas. Se trata de capturar momentos de la vida de las personas sin hacer hincapié en nada accesorio que distraiga la mirada.