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«Los primeros gestos de Carlos III sugieren que está superado»

I.L.H.
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ENTREVISTA | Como periodista, Vicente Vallés ha dirigido y presentado varios programas de televisión, incluidos 4 debates electorales. Como escritor ha publicado dos ensayos sobre EEUU y Rusia. Este mediodía presenta en el MEH 'Operación Kazán'

El periodista Vicente Vallés se proclamó ganador del Premio Primavera de Novela 2022 por su obra 'Operación Kazán'. - Foto: David Fernández (EFE)

La muerte de Isabel II impidió que la semana pasada el periodista Vicente Vallés pudiera presentar su primer libro de ficción en Burgos. Quien cada noche de lunes a viernes cuenta las noticias desde Antena 3 tuvo que viajar al Reino Unido para seguir desde allí los acontecimientos, posponiendo la charla sobre Operación Kazán hasta este sábado al mediodía en el Museo de la Evolución Humana. A su faceta de periodista, Vicente Vallés (Madrid, 1963) añadió hace 5 años la de escritor, publicando dos ensayos sobre EEUU y Rusia: Trump y la caída del imperio Clinton y El rastro de los rusos muertos. Con su primera novela, Operación Kazán, se alzó en febrero con el Premio Primavera de Novela y consiguió que el libro fuera durante algunas semanas el más vendido en España con una trama de intriga que sucede entre los años veinte del siglo pasado y los años veinte actuales, con operaciones secretas de por medio, la actuación de los servicios secretos de varios países, la intención del Kremlin de controlar EEUU... En cuanto al galardón, dice haberlo asumido con cierta dificultad: «No te creas que es fácil. Es algo que estaba fuera de mis expectativas. Para un periodista, o al  menos en mi caso, era más fácil imaginar que un ensayo pudiera tener algún tipo de reconocimiento por estar en tu ámbito. Pero con la novela no tenía esa aspiración por estar fuera de mi zona de confort».

¿Cómo fue ese paso del ensayo, al que estaba acostumbrado, a la ficción?, ¿le resultó igual de cómodo?
Fue una aventura, más bien. Me puse a darle vueltas a una idea que tenía desde hace tiempo sin muchas pretensiones. Un día me senté y empezó a escribir sin saber si iba a prosperar, pero al final lo conseguí aunque me llevó mucho tiempo porque el trabajo me ocupa la mayor parte de las horas del día. Pero, bueno, ahí está y estoy satisfecho del resultado y de que los lectores se lo pasen bien leyéndolo.

La actualidad manda y la muerte de Isabel II le hizo suspender la presentación la semana pasada. La corona inglesa interviniendo en una novela de espías..., ¿muy propio, no?
Sí, así es -ríe-. En esta novela, la verdad, hay muchos escenarios y personajesy el Reino Unido no podía faltar. Hay varias escenas que se desarrollan en Londres, donde estuve la semana pasada y regresaré el domingo para cubrir el funeral de la reina. De hecho en este último viaje, en el rato que tuve libre, me di un paseo por algunos escenarios reales que aparecen en la novela, como una librería pequeñita que hay a diez minutos del palacio de Buckingham. Me hizo mucha ilusión porque fue como sentirme imbuido por la trama. En la novela es importante el Reino Unido, como también España, Estados Unidos, Suiza y por supuesto Rusia.

La historia comienza con las elecciones en EEUUde 2024. Después de la injerencia de Rusia en la campaña de Trump hay pocas cosas de la realidad que nos resulten descabelladas. ¿Ve factible que todo lo que ocurre en su novela (que va de agentes dobles, intereses nacionales, infiltrados...) pudiera ocurrir? 
Nunca se sabe. A veces lo de que la realidad siempre supera a la ficción te lo debes plantear. La trama principal no creo que pudiera pasar en la vida real, pero no descarto que se produzcan algunas cosas. 

Como en la película Salt, protagonizada por Angelina Jolie, en su historia habla de espías durmientes que no son activados hasta muchos años después. Para que eso suceda se necesitan estrategias geopolíticas a muy largo plazo que nos resultan normales en países como Rusia, pero inconcebibles en España o Europa. ¿Es la forma en la que debería trabajar un servicio de inteligencia? 
Todos trabajan con visión a largo plazo. No podemos creer que manejan los plazos electorales, más allá de que pueda haber cambios en las cúpulas como ha pasado en nuestro país. Eso no  significa que cambien los protocolos, procedimientos ni operaciones en marcha, que trabajan de una manera autónoma. Algunas son a corto plazo porque se necesita esa información, pero otras son estructuras que se mantienen en el tiempo porque lo que se requiere es mantener  un operativo para obtener cierta información. Eso en Rusia es obvio, pero también ocurre en las agencias occidentales.

¿Pueden esos países mantener la estructura durante un siglo, como pasa en la novela? 
-Ríe-. No es impensable que pueda ocurrir en Rusia para quien el 'enemigo' puede ser el mismo. En España quizá un siglo no, pero sí periodos largos de veinte o treinta años. Los intereses no son muy diferentes ahora de los de hace tres décadas. Sabemos cuáles son los riesgos que tiene el país, de dónde provienen, y por tanto dónde necesitamos conseguir información.

¿Nuestros 'enemigos' se mantienen? 
Aquí no podemos hablar de enemigos sino de intereses nacionales, que se contraponen a veces con países amigos. Como pasa ahora con el gasoducto que atravesaría Europa y que para España su interés es que se haga pasando por Francia y el país galo, un país amigo, no lo comparte.

¿Es posible, como en la novela, el trabajo conjunto de los servicios secretos de varios países por el bien común?, ¿alguien sabe cuál es el bien común cuando hablamos de potencias mundiales?
Los servicios de inteligencia de los países occidentales sí lo hacen a veces. Los países anglosajones, con muchísima frecuencia (la CIA y el MI6) por una larga tradición. Y lo están demostrando con la información conjunta que proporcionan a Ucrania. Hay colaboración también con Australia, Nueva Zelanda y Canadá por la confianza mutua y los intereses similares. Y hay una colaboración estrecha en algunos aspectos entre el CNI español y el MI6 británico, por ejemplo para detectar a los mafiosos rusos que se han instalado tanto en el Reino Unido como en España.

¡No lo hace mal el CNI en la novela!
No, no, tenemos una magnífica espía española, Teresa Fuentes, que tiene un papel determinante en la trama y en la resolución del caso.

El malo del libro es Ivan Karlov, un presidente ruso que antes fue espía. ¿Hasta qué punto quería que se identificara con Putin? 
Hay varios personajes inspirados en personas reales. Uno de ellos es el presidente ruso, sin duda. Y su personalidad está basada en los acontecimientos reales que ha protagonizado.

«Un espía nunca deja de serlo», dice en la novela. ¿Hay que tratar a Putin desde esa perspectiva? 
Sí, porque además es él el autor real de esa frase que utilizo en la novela. No se puede ignorar esa realidad. Las formas de actuar de Putin, su manera de manejarse, de gestionar el poder, son las maneras propias de quien se ha criado desde muy joven en el ámbito del espionaje, y además soviético.

¿Y acabará como algunos de sus enemigos, envenenado por los suyos cuando cambien las tornas? 
Lo que pueda ocurrir en Rusia siempre es un arcano. Por poder pasar puede pasar cualquier cosa. No podemos suponer que es lo que deba ocurrir, ni mucho menos. Sí sabemos que eso es lo que le ha ocurrido a mucha gente durante el mandato de Putin. 

Digamos que entra dentro de los parámetros posibles...
La tradición en Rusia es la que es y quien mejor conoce cómo funciona todo eso es el propio Putin.

Tal y como está hoy el panorama, ¿cree que Ucrania puede ganar la guerra o que Rusia va a poner toda la carne en el asador, como exigen desde algunos sectores del Kremlin?
Hemos vivido en estos meses de guerra momentos en los que parecía que Rusia estaba a punto de ganar la guerra y ahora parece que está en una situación muy delicada y las tornas se han vuelto a favor de Ucrania. Pero es muy difícil saber qué va a pasar en las próximas semanas. Las herramientas militares con las que cuenta Putin todavía pueden ser potentes y la situación se puede alargar, llegar al invierno y empeorar. Lo que sí es evidente es que Putin no ha conseguido a fecha de hoy lo que pretendía, está mucho peor de lo que pensaba que iba a estar y la situación pinta muy distinta a como se imaginaba en febrero cuando dio la orden de invasión.

En cuanto a las próximas elecciones de EEUU, ¿cómo lo ve? La injerencia rusa sería hoy, supongo, impensable por los antecedentes, pero igual hay otros modos de seguir interviniendo. 
La injerencia rusa no es tan impensable porque lo que han hecho en los últimos años es interferir aprovechándose de las redes sociales y eso es un trabajo que se puede seguir haciendo. Probablemente seguirá ocurriendo y suele tener cierto efecto. No diré yo que sea el único motivo por el que se pueden ganar o perder unas elecciones, pero es algo que puede facilitar o ayudar a determinados candidatos a tener mejores resultados. 

Todo dependerá también de lo que pase con Trump. ¿Cree que irá a la cárcel?
No lo sé. Pero es evidente que va a seguir teniendo muchos problemas judiciales y de larga duración, y quedan muchos meses por delante. Aunque eso no necesariamente le perjudica porque hay un sector muy hooligan del trumpismo, y cualquier cosa mala que le pasa es porque van a por él y le van a seguir defendiendo.Pero habrá otro público moderado que igual pierde las ganas de votarle. Que va a tener problemas es así, que su capacidad para movilizar a cierta parte del país sigue siendo grande también y sobre si tiene posibilidades de ganar... Bueno, eso nunca se puede negar. Aunque yo tengo mis dudas.

Lo de los papeles secretos que se llevó a su casa... ¿Es de película de espías, comedia surrealista o trama de terror? 
Es un poco de todo. Para empezar estamos seguramente ante algo que difícilmente alguien pueda negar que es un delito. Nadie se puede llevar documentos oficiales de la Casa Blanca a su casa particular. Y eso le va a costar algún disgusto a Donald Trump en el ámbito judicial. Otra cosa es hasta dónde llegue o hasta dónde se atrevan jueces y fiscal. Pero la causa es insostenible.

Es curioso porque en España estamos con el debate de si levantar los secretos oficiales del franquismo y aquí se los llevan a casa... 
Trump ha cometido tantas posibles irregularidades que la capacidad de la opinión pública para asumir estas irresponsables está sobrepasada por la realidad.

Por estos lares me parece que también... ¿O acaso es normal que asumamos el espionaje a partidos políticos? 
No solo no es normal, sino que no es legal. Luego están las investigaciones criminales, que han de reunir las pruebas suficientes como para que haya condenas. Los servicios de espionaje en una democracia no se han creado para espiar a los dirigentes políticos de esa democracia, sino que están dirigidos a proteger a un país y a sus intereses nacionales.

El domingo vuelve al Reino Unido para el funeral de la reina. ¿Qué le han parecido los primeros gestos de Carlos III:desde sus luchas con los tinteros y las estilográficas al despido de cien trabajadores de su anterior palacio?
Yo creo que ha tenido dos tipos de gestos contradictorios en estos primeros días. Por un lado están esas imágenes que llaman la atención porque a pesar de ser alguien que lleva 70 años preparándose para ser rey, cuando ha llegado el momento, está superado por los acontecimientos y le está costando mantener la calma, pese a que sabe que todo el mundo le está mirando. Eso  habla también de que no deja de ser un ser humano que se coge un cabreo monumental por una tontería. Desde luego es un ejemplo de que no es capaz de controlar sus sentimientos de manera profesional, y al mismo tiempo le humaniza. Y por otro lado hay algo muy bien planificado: el intento de dar imagen de cercanía saludando a la gente con buena cara. En cuanto a los despidos de su palacio, quizá tenía que haber esperado a que acabara el duelo por la reina.

Está también lo de los impuestos por la herencia, de los que está exento... Todo esto, además de que no es su madre, ¿cree que puede hacer que gane peso el republicanismo en ese país? 
La buena imagen no se hereda. Carlos no tiene la imagen que tenía su madre y se la tiene que ganar. Le va a costar trabajo porque tiene muchos problemas, no solo personales sino también de familia. Pero por otro lado, Guillermo, el heredero, tiene mejor imagen que su padre. Está claro que hay un sector proclive al republicanismo, pero también es cierto que en el Reino Unido hay una gran tradición monárquica.