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"No debemos entrar en pánico por la crisis de los chips"

G. ARCE
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Carlos Arce, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automóviles de Burgos, tranquiliza asegurando que "hay mil alternativas para comprar un coche"

Carlos Arce, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automóviles de Burgos (Aconauto). - Foto: Valdivielso

Las ventas de automóviles, como casi todo, también viven su particular tormenta perfecta en Burgos. Han caído, en datos del pasado mes de octubre, un 25,7% con respecto al año de la pandemia y un 42,4% si se comparan con el año previo a la crisis sanitaria. Hay compradores, reconoce el presidente de los concesionarios burgaleses, Carlos Arce, pero no hay coches, al menos, si no se esperan entre 9 o 10 meses, incluso hay casos en los que no se da fecha. La falta del elemento más pequeño, los microchips, está afectando como nunca antes a toda la cadena de valor de la automoción, también a los vendedores.

¿Qué está pasando? 

Faltan semiconductores y microchips en la industria y estamos desabastecidos. No tenemos el volumen de unidades a la venta que deberíamos tener por estas fechas, rondamos un 20% o un 30% de lo que debería ser. Las entregas se están dilatando y cae la matriculación. 2020 no fue un año bueno, no es la referencia, pero estamos un 40% por debajo de 2019, una situación que nadie quiere. Tampoco ayuda que no se haya disipado totalmente la pandemia. Por otro lado, las fabricaciones de componentes más alejadas de los ensambladores de automóviles se están complicando por los cuellos de botella logísticos. Las fábricas tienen que estar más cerca de los centros de producción y Europa se está dando cuenta con esta crisis de que tiene que fabricar en Europa, no podemos tener proveedores tan alejados y de los que somos tan dependientes.

¿Hoy es imposible un coche sin chips? 

Es un componente que mejora la velocidad de manejo y de procesamiento de datos de muchas innovaciones en un vehículo. Los microchips son cada día más complejos y no los fabrica cualquiera. Además, son cientos en un solo vehículo, detrás de cualquier pantalla digital hay. De hecho, un coche hoy -y también las furgonetas y vehículos industriales- es un conjunto de ordenadores funcionando coordinadamente entre ellos, mandándose constantemente información. Todos queremos los modelos con la última tecnología. Por eso la demanda mundial de chips ha crecido exponencialmente en los últimos años y sobre un reducido número de proveedores, que se han hecho de oro. China está acaparando ese mercado, ha roto la baraja pagando más...

¿Qué tiempos de espera se están produciendo ahora en Burgos? 

Depende del modelo y de su volumen de chips. En las marcas con un acabado más alto estamos hablando de entre 9 o 10 meses de demora, incluso hay algunos modelos a los que no se puede dar una fecha concreta de entrega. Estamos intentando acelerar lo máximo posible los pedidos para acortar tiempos, no estamos de brazos cruzados. Pensamos que para volver a los ritmos de 2019 habrá que esperar a los meses de entre junio y septiembre de 2022, según prevén los fabricantes. Volveríamos a los 2 o 3 meses de entrega del vehículo mientras se fabrica.

¿Cómo están llevando los concesionarios tanta presión? 

No es un momento fácil para nadie. Seguimos siendo necesarios, pero tenemos que adaptarnos y reinventarnos, sobre todo en el ámbito de la digitalización. De hecho, ya está habiendo cambios, porque las marcas deciden. Nos abocamos a un cambio en la forma de distribución de los vehículos y los fabricantes que mejor se adapten a la situación sobrevivirán mejor. Hasta ahora, los concesionarios comprábamos los vehículos de la exposición y los vendíamos a los clientes. La tendencia de aquí a cinco años es que las marcas controlen directamente las ventas, sobre todo con el potencial de la venta online. La parte de taller que tenemos los concesionarios siempre va a existir y va a ser necesaria, pero el concesionario con cientos de modelos en su interior tenderá a desaparecer. Habrá marcas que apuesten por la venta online y el envío del coche a casa -ya las hay- y otras que subcontraten a agencias para que vendan sus coches. El concesionario no sería ya el intermediario necesario, es la marca la que entregará el coche y asumirá esos gastos de comercialización.

¿Desaparecerán los concesionarios a medio plazo? 

No. Ya se están cancelando contratos, con un preaviso de dos años, por parte de las marcas para cambiar la forma de distribución de los coches. Los concesionarios seremos un centro de entrega y recepción de coches nuevos o seminuevos, un centro de postventa y de servicios especializados. Nos vamos a convertir en expertos en la postventa, algo tan vital como la venta.

¿Cómo reacciona el cliente ante tantos meses de demora? 

Hay de todo. El tiempo de demora también es un tiempo ganado sobre los clientes que vienen detrás, no está perdido. La fabricación se ha ralentizado pero hay listas de espera que se respetan. Tenemos que comprender que estamos ante un problema mundial y generalizado, en mayor o menor medida, en todas las marcas automovilísticas. Algunos clientes renuncian a la compra -y se les devuelve lo anticipado- pero otros aguantan porque cierran la compra con un precio pactado, mucho mejor que el que se puede ofrecer en el futuro. Al haber menos vehículos, la demanda supera a la oferta y eso puede elevar los precios, así lo marca la economía. Insisto, lo más inteligente ahora es esperar al pedido ya realizado, pues va a costar recuperar la fluidez de la demanda.

¿Se paga ahora más por un coche? 

Lo que es seguro que los megadescuentos no existen, han desaparecido de los anuncios. El final de año seguirá siendo intenso porque necesitamos vender y hay marcas que aumentarán su volumen de unidades y que tienen que cumplir sus objetivos. Dicho esto, me gustaría lanzar un mensaje de tranquilidad, no debemos entrar en pánico, aunque es un momento complicado y preocupante. Si todo va como debe, volveremos a una situación más normalizada. La gente debe seguir viniendo a los concesionarios porque tenemos soluciones interesantes para sortear la situación. El que quiera comprarse un coche, que pregunte y que explore alternativas. Hay mil formas de comprar ahora mismo y no solo nuevos. Esta industria no debe pararse, por el bien de todos; si desaparece una empresa, la perdemos para siempre.

¿Se venden más seminuevos? 

Sí. Y también se pueden utilizar los concesionarios para vender un coche usado en muy buenas condiciones. Ahora los coches pueden incluso aumentar su valor.

¿La pandemia ha paralizado también las ventas de híbridos y eléctricos? 

La falta de chips también les afecta, al igual que a los de combustión interna. El motor es independiente de la dependencia de la electrónica. Todo se ha ralentizado. La venta de híbridos, eléctricos y motores de combustión están más igualadas que nunca, aunque no estamos en un momento que pueda ser tomado como referencia. No obstante, el cambio está ahí, la alerta climática obliga y no solo en el ámbito del automóvil, que parece el único malo de la película. Menos emisiones también significa sentido común a la hora de comprar cualquier producto: no es de recibo pagar un euro por una cosa que viene de China en un carguero. Tenemos que ser conscientes de lo que propiciamos con nuestros actos. Las marcas están trabajando para limpiar el medio ambiente y ser más limpias. Tiene que aparecer el hidrógeno verde, sin descartar la permanencia de los motores de combustión más eficaces que ayuden a la nueva movilidad. Queda mucho aún de combustión interna, no podemos ponernos la soga al cuello y solo apostar por el eléctrico. Todavía no hay una alternativa clara y nos queda mucho de combustión interna. Habrá que ver qué tenemos en 2035, cuando se ha puesto fin a la fabricación de coches de combustión.

¿China marcará el futuro del coche? 

Lo que sí está claro es que tenemos que replantearnos la reindustrialización de la vieja Europa, quizá con los fondos Next Generation, que brindan una oportunidad en este sentido. Hoy todo se produce en Asia y el mercado asiático ha crecido, ha generado prosperidad y tienen su demanda interna. La vieja Europa y Estados Unidos nos hemos dado cuenta de que somos segundo plato. Hemos sido referentes en los modelos de combustión pero Asia nos lleva la delantera en el coche eléctrico, en las fábricas de baterías..., somos dependientes de ellos. No sería extraño la llegada de marcas asiáticas en el mercado de los híbridos y los eléctricos en los próximos años. El mundo se está reordenando delante de nuestros ojos.

¿Cómo afecta a Burgos la sentencia del Tribunal Supremo sobre el pacto en los precios de los coches entre los años 2006 y 2013? 

No hay ningún concesionario de Burgos implicado en estos hechos. Hemos demostrado, en los muchos años de experiencia acumulada que atesoramos, que no estamos para hacer este tipo de cosas. El que haya aplicado estas prácticas en contra de una competencia sana que sea penalizado y lo pague. Insisto en que la repercusión que pueden tener estos hechos en Burgos es cero. No estamos preocupados.

¿Se está avanzando en la implantación de infraestructuras para el coche eléctrico en Burgos? 

Creo que los fondos europeos ofrecen una oportunidad porque es un cambio imparable, aunque ahora la subida de precios afecten a todas las energías. Si queremos avanzar hacia un mundo más limpio tenemos que aportar por el eléctrico y el Ayuntamiento debe ser el primer interesado. Aconauto mantiene su apuesta por una feria del vehículo híbrido y eléctrico en Burgos, pero no tenemos una ubicación clara y ahora nos encontramos en un momento de transición en el sector.