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Merindades, contra la posible supresión del tren León-Bilbao

A.C. / Arija
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El anteproyecto de la Ley de Movilidad Sostenible abre la puerta a eliminar servicios «con baja demanda» como la línea del tren de La Robla, que en 2019 sumó 22.000 pasajeros

La comarca de las Merindades se opone a la posible supresión del tren León-Bilbao. - Foto: A.C.

Los alcaldes de Arija, Espinosa de los Monteros, Montija o el Valle de Mena, consultados por DB, rechazan de plano la posible supresión del Tren de La Robla. Todos quieren continuar manteniendo el servicio de viajeros de media distancia entre León y Bilbao que atraviesa de este a oeste la comarca y en ningún caso aceptan la posibilidad de que esta línea desaparezca bajo el amparo de la Ley de Movilidad Sostenible. Su anteproyecto, lanzado en abril, señala que «ninguna sociedad puede permitirse financiar con dinero público trenes que vayan vacíos, porque ello tiene un alto coste de oportunidad (el dinero se podría dedicar a mejores usos para la ciudadanía) y no da respuesta a las necesidades de movilidad».

A ello añade que «para aquellos servicios con una baja demanda, se plantea la posibilidad de que las comunidades autónomas, con el acuerdo de los municipios afectados, puedan solicitar que dejen de prestarse esos servicios, de forma que el importe destinado a la compensación de los mismos en el contrato vigente pueda destinarse a financiar otras soluciones de movilidad que resulten más eficientes».

En el caso de que la Junta de Castilla y León sopesase solicitar que se deje de prestar este servicio se encontraría con la oposición de los municipios de la comarca que disfrutan del tráfico de viajeros desde 2003. Entonces se reanudó tras doce años de cierre. Lo hizo posible una inversión de 64,6 millones de euros en los 187 kilómetros que van de Guardo (Palencia)a Balmaseda (Vizcaya), donde la Administración regional invirtió 41,8 millones y el resto Feve. Esta línea es ahora «de Obligación de Servicio Público para viajeros», según explican desde Renfe, y en 2019 contó con cerca de 22.000 pasajeros, una cifra que ha mermado con la pandemia.

El alcalde de Arija, Pedro Saiz, reconoce que el uso del tren en invierno es escaso. El conocido como el Correo pasa por la comarca en dirección a Bilbao por la tarde, teniendo una de la primera parada en Arija, a las 18.53 y las últimas en el Valle de Mena pasadas las 20.15 horas. El viaje a la inversa parte cada día de Bilbao a las 14.34 y se detiene en Arija, su última parada en la comarca, a las 17. 24 horas, por lo que los usuarios principales, según Saiz, son los vizcaínos propietarios de segundas residencias.

Beneficio social. Saiz defiende la «labor y el beneficio social de esta línea, especialmente para las personas mayores». «No tiene por qué ser rentable», enfatiza el alcalde arijano, quien asegura que, además, «se han suprimido muchos servicios de autobús que no se han vuelto a recuperar». «En ningún caso se puede suprimir sin alternativas», concluye.

El alcalde de Espinosa de los Monteros, Raúl Linares, sostiene que «es muy importante que el tren de la Robla no se pierda». Linares postula que «se potencie» en aspectos, como el turístico, «al ser una vía de ferrocarril que va en paralelo al Camino Olvidado a Santiago y pueden usarla los peregrinos». «Llevo tiempo planteando a Renfe que potencie la línea Bilbao-León y la publicite, porque no hay ninguna vía de tren paralela a un Camino de Santiago», afirma el alcalde espinosiego, quien considera que se deberían «potenciar tanto el tráfico de viajeros como el de mercancías», ahora inexistente. «Todo lo que sea cerrar es perjudicial para las comarcas», insiste.

La alcaldesa del Valle de Mena, Lorena Terreros, ve en la línea de tren a Bilbao «una alternativa más al transporte en autobús». Por ello, rechaza la posible supresión, que califica como «una pérdida de servicios y desde el punto de vista sentimental porque el tren de la Robla es un histórico». No obstante, admite que «debería mejorarse para ser más rápido». La escasa frecuencia en cada sentido, una al día, también conlleva que los meneses opten por ir a Balmaseda en coche y desde allí tomar uno de los casi treinta trenes que parten hacia Bilbao cada día desde las 5.33 horas.