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La solidaridad en Aranda se demuestra paso a paso

I.M.L.
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La Marcha de la Cruz Roja reúne a medio millar de andarines y ciclistas con el fin de recaudar fondos para esta asociación

Los participantes sobre dos ruedas son cada vez más numerosos. - Foto: I.M.L.

La costumbre de colaboran con la asamblea local de Cruz Roja se mantiene entre los arandinos. En la vuelta de su marcha anual a la presencialidad, la participación alcanzó el medio millar de dorsales vendidos, recuperando las cifras que se lograban año tras año antes de que la pandemia obligase a hacer esta actividad de manera virtual. 

El ambiente que se vivió en el parque de La Isla, punto de partida para los que completaron a pie los 13 kilómetros, confirmó a los organizadores que la sociedad arandina no les iba a fallar. Mientras se realizaba un pequeño calentamiento para evitar lesiones, algunos rezagados completaban su inscripción y los responsables en Aranda de esta organización confesaban que no las tenían todas consigo de llegar a las cifras de ediciones anteriores. Se equivocaron, para su satisfacción, y volvieron a comprobar el compromiso de la sociedad arandina para con sus múltiples acciones y programas.

A las 9:30 horas, treinta minutos antes de que los andarines comenzasen su recorrido, desde el puente Conchuela habían partido los que decidieron hacer la marcha en bici, que cada año son más. Mientras los participantes pedestres salían, los ciclistas iban llegando al punto de avituallamiento de La Calabaza, donde pudieron descansar unos minutos antes de seguir.

Los puntos de avituallamiento sirven para reponer líquidos y fuerzas.Los puntos de avituallamiento sirven para reponer líquidos y fuerzas. - Foto: I.M.L.

En ese enclave, los voluntarios de Cruz Roja ofrecían productos donados por empresas locales, como naranjas, zumos y magdalenas, además de agua, para que los participantes recuperasen fuerzas y, sobre todo, líquidos, en una mañana en la que la temperatura fue ascendiendo rápidamente. 

Los participantes recorrieron el Camino de San Pedro antes de llegar al monte de La Calabaza, donde la sombra de los pinos hacía más llevadera la caminata, antes de enfilar el tramo de regreso al punto de partida por la carretera de la Colonia. En torno a las 13:30 horas estaba prevista la finalización de la marcha, aunque los ciclistas y los más avezados en la práctica deportiva, que la hicieron corriendo, llegaron mucho antes a la meta. Lejos de la marca personal, cada participante aportó, al menos, 5 euros para que los voluntarios y trabajadores de Cruz Roja puedan seguir prestando múltiples servicios en la comarca.

El tramo del recorrido por el monte de La Calabaza aporta tramos de sombra a los esforzados andarines.
El tramo del recorrido por el monte de La Calabaza aporta tramos de sombra a los esforzados andarines. - Foto: I.M.L.