Grupo Antolín, la multinacional de las 30.000 mascarillas

G. ARCE
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La covid-19 impone una exigente disciplina diaria en Grupo Antolín para proteger la salud y seguridad de 30.000 personas, repartidas entre 150 plantas y 26 oficinas comerciales por el mundo. Aragusa, con sus 300 trabajadores, es ejemplo de prevención

Semanalmente se entregan cinco mascarillas a cada trabajador cuyo uso es obligatorio dentro de la fábrica. - Foto: Grupo Antolín

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Ejemplo de prevención industrial

Ubicada a escasos kilómetros de Burgos capital, en el Monte de la Abadesa, Aragusa es una de las 150 fábricas que el Grupo Antolin tiene repartidas por todo el mundo, a las que hay que sumar 26 oficinas técnico-comerciales. Allí trabajan 300 personas dedicadas cada día a la fabricación de paneles de puerta, parasoles y pilares para los principales fabricantes de coches instalados en España. Desde hace cinco meses, al igual que el resto de los 30.000 compañeros de plantilla, nadie manipula un componente, activa una máquina, gestiona una factura o presta un servicio sin estar protegido con una mascarilla y sin cumplir con un estricto protocolo sanitario que ha sido adaptado a todos los idiomas, culturas y rutinas laborales que aglutina la primera multinacional burgalesa.

En el interior de Aragusa todos pueden estar seguros de que su temperatura corporal no excede los 37,5 grados. Una cámara termográfica instalada en lo alto de una pared a la entrada de la fábrica ofrece una imagen termográfica de cada trabajador que accede a la misma. La imagen térmica, obtenida a partir de emisiones de radiación infrarroja y sin contacto alguno con la persona, es la que determinará si su temperatura es normal y puede acceder a su puesto de trabajo, o si puede haber algún motivo de alerta de salud. 

«Si excede los 37,5 grados, salta una alarma y el empleado debe esperar en el exterior un rato y volver a tomarse la temperatura. Si continúa por encima de 37,5, debe ir al servicio médico para volver a verificar la temperatura. En el caso de seguir por encima de ese nivel, el empleado deberá regresar a su domicilio y contactar con el Servicio Público de Salud», explican desde la compañía, que insiste en que lo primero que tiene que hacer cualquier persona con síntomas compatibles con la covid-19 es no acudir a su puesto de trabajo, avisar a la empresa y ponerse en contacto con las autoridades sanitarias. 

El retrato diario de la cámara termográfica es una de las novedades a las que ya se han acostumbrado los trabajadores de Aragusa y forma parte del protocolo de actuación para la prevención de la covid-19 establecido por el Departamento de Seguridad y Salud en el Trabajo Corporativo de Grupo Antolin. «Desde el inicio de la pandemia nuestro objetivo prioritario ha sido garantizar la salud y seguridad de los empleados y colaborar con las autoridades sanitarias en evitar la propagación de la covid-19».

El protocolo del Grupo Antolin se ha adaptado a la realidad global de esta industria y se aplica en todas las plantas de la multinacional, en España y en los 25 países restantes donde opera. Su seguimiento diario se rige por la información facilitada por los coordinadores de las fábricas. A este respecto, como en el resto de plantas, la dirección y el comité de seguridad y salud de Aragusa consensuó el protocolo antes de su implantación y se tuvo en cuenta las sugerencias de los delegado de prevención y representantes del comité de empresa.

«Desde el inicio de la pandemia, el protocolo se ha ido revisando para adaptarlo a las distintas fases de desescalada. Ahora, se está aplicando para trabajar en la nueva normalidad», explican desde la multinacional.

Kit de seguridad. La prevención del contagio exige, como en todos los ámbitos de la vida, un lavado frecuente de manos después de entrar en la empresa y durante la jornada laboral. Mascarilla o pantalla de protección son obligatorias hasta que se salga de la planta, salvo para comer o beber. Lo mismo se exige con las distancias de seguridad entre personas.

Todas estas medidas básicas y recomendaciones vienen recogidas por los numerosos paneles informativos que se han desplegado en esta fábrica, una de las cuatro -además de la sede central- con las que el Grupo Antolin cuenta en Burgos. En total, más de 1.500 trabajadores en la ciudad.

Cada empleado recibió un kit de seguridad inicial con gel hidro-alcohólico higienizante de bolsillo, pantalla facial, mascarillas y guantes de nitrilo. Semanalmente se entregan cinco mascarillas. También están a disposición de los trabajadores guantes, recambio de pantallas y gel desinfectante.

En los accesos y el interior de la fábrica del Monte de la Abadesa se han colocado 7 dispensadores con hidrogel y varios botes pulverizadores con productos de limpieza.

Turnos. En Aragusa se evitan las aglomeraciones y se obliga a permanecer el mínimo tiempo posible en las áreas comunes, que han reducido aforo y han recolocado su mobiliario (sillas y mesas) para respetar distancias mínimas.

Desde el inicio de la pandemia se han clausurado fuentes de agua y otros elementos comunes,  y el uso de los tubos de basura con  tapa y pedal se ha generalizado parea depositar los EPIS en las salidas y zonas de descanso.

Hay mamparas en zonas de fabricación donde es difícil separar a los operarios y las puertas de acceso a zonas comunes (salas de reuniones o áreas de descanso) permanecen siempre abiertas para evitar su manipulación. 

El distanciamiento obligatorio no ha afectado al normal desarrollo de los turnos de trabajo, de hecho la fábrica ha ido recuperando buena parte de la actividad perdida en los últimos meses. «Se han tomado otras medidas como la limitación de aforo en áreas comunes, colocación de mamparas separadoras, señalización de distancias en accesos y otras recomendaciones, que todos los trabajadores siguen de modo ejemplar».

Las visitas y los transportes que llegan a Aragusa también deben pasar por el control del termómetro pistola y deben firmar un autocertificado de salud para asegurarse que no han estado en contacto con contagiados ni ha tenido síntomas previos.