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«Estoy enamorada de mi abuela»

R. Pérez Barredo
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La música y compositora Isabel de Sebastián, nieta de María Teresa León, homenajea a la gran intelectual burgalesa con un espectáculo que se estrenará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el marco del Festival Eñe

Isabel de Sebastián nació en Buenos Aires hace 62 años, cuando María Teresa León aún residía allí.

Cuando Isabel de Sebastián llegó al mundo -lo hizo en Buenos Aires- su abuela era toda una institución intelectual en Argentina: María Teresa León llevaba veinte años residiendo en aquel país. Eran dos décadas de exilio, de destierro, de melancolía y añoranza, pero también fue un tiempo fecundo en la obra de la gran escritora burgalesa. A caballo entre la quinta El Totoral, donde se estableció con Rafael Alberti a su llegada, y la capital del río de La Plata (No tengo juicio claro sobre Buenos Aires. ¿Cómo tenerlo si no es ahogada por una ternura inmensa. Veintitrés años vividos en una ciudad marcan. Hoy todo lo que recuerdo me estremece y agita: horas radiantes, angustias, amistades claras ininterrumpidas, la felicidad, el temor que llama a la puerta y todo lo no olvidable porque son los años centrales de mi vida, dejó anotado en 'Memoria de la melancolía'), María Teresa León escribió y publicó la mayor parte de sus libros: las novelas 'Contra viento y marea', 'Juego limpio' y 'Menesteos, marinero de abril', pero también un sinfín de cuentos, recogidos en los libros 'Morirás lejos', 'Fábulas del tiempo amargo', 'Las peregrinaciones de Teresa', así como biografías de Doña Jimena o del Cid, y diversos guiones de cine: 'La Dama Duende', 'Los ojos más bellos del mundo' y 'El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer'...

Rodeada de tan ingente material creció su nieta Isabel. «Aunque mi abuela y Rafael partieron pocos años después rumbo a Roma [lo hicieron en 1963], en mi casa quedaron cuadros, libros, decenas de manuscritos, y una ausencia muy grande que signó mi vida», explica a este periódico su nieta, que es cantante y compositora, y que el día 19 de noviembre, en el marco del Festival EÑE, va a rendir tributo a su abuela con un espectáculo que podrá verse en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y que, espera, pueda algún día contemplarse también en la ciudad de Burgos, «la ciudad donde mi padre,Gonzalo de Sebastián, me trajo dos veces durante mi infancia, y que me encandiló con su Catedral y sus gigantones. Me emocionaría hacer en algún momento este espectáculo allí, ya que María Teresa, aunque nació en Logroño y vivió en Burgos, Madrid, París, Buenos Aires y Roma, siempre se sintió burgalesa».

Es un espectáculo especial, explica la artista argentina; especial y muy íntimo por cuanto ha rastreado en sus recuerdos, en su memoria, en su experiencia, en su relación de amor y admiración para con su abuela.«Es un enorme privilegio y un gran desafío bucear en la vida de María Teresa León, e intentar traer su memoria al presente una vez más. Un homenaje es atizar un fuego que aún alumbra, y en eso estoy». Habla con verdadera pasión de ella, «de ' Mamá Teresa', como la llamamos siempre, quizás como revancha por los años que vivió separada de sus hijos varones».

Isabel, de niña, con su abuela y con RafaelAlberti. Isabel, de niña, con su abuela y con RafaelAlberti. - Foto: Archivo Isabel de SebastiánSostiene Isabel de Sebastián que María Teresa León «movió los límites en cuanto a lo que una mujer podía hacer a principios del siglo XX. Su embarazo a los 16 años y su divorcio algunos años después sacudieron a la sociedad de su tiempo. Su osadía fue también artística: hoy es considerada una gran escritora de la Generación del 27, luego de haber pasado la vida a la sombra de su marido, el poeta Rafael Alberti, promoviendo su obra y siendo el motor de su vida. El reconocimiento llega tarde, pero era necesario y nos alegramos de que exista. La reedición de su 'Memoria de la Melancolía', publicada en España en 2020 por Renacimiento, es un comienzo». 

La artista argentina defiende la importancia y trascendencia de su abuela, «una mujer desafiante, llena de vida, que estuvo al centro de los problemas sociales y políticos de España en un momento donde estos ya habían pasado a ser los problemas del mundo». Y cuenta el porqué de su espectáculo-homenaje: «Recién a esta altura de mi vida, casi la edad de mi abuela cuando se marchó de Buenos Aires, decidí tomar su vida aventurera, luminosa y tan descomunalmente creativa, y hacerle un homenaje desde la intimidad familiar. Siempre adoré a mi abuela, pero ahora, sumergida en su mar a raíz de esta obra, me he enamorado de ella. Este es el homenaje de una nieta enamorada», subraya. 

Música, textos, imágenes. En el espectáculo, Isabel de Sebastián habla sobre la vida de la intelectual burgalesa, «y ella también dice sus textos desde los nueve vídeos que realicé para esta ocasión. Entre estos textos cantaré canciones que tienen que ver con ellos y con su historia. Lo mío es la música, pero esta vez me he atrevido a sumar otros elementos». Confiesa la artista argentina que le emociona especialmente hablar para este periódico en el que tanto su abuela (con el seudónimo de Isabel Inghirami) como su padre escribieron artículos. «Mi padre escribió para este medio durante varios años, y aún conservo cientos de recortes de sus columnas ya amarilleadas por el tiempo. Él estaría feliz de saber que hoy me estoy dirigiendo a Burgos y a los burgaleses».

El año que viene, recuerda Isabel de Sebastián, se cumplen 120 años del nacimiento de María Teresa León. «Para mí, viajar a España, esta vez trayendo su recuerdo en forma de espectáculo, es una oportunidad que atesoro, y que se da en un gran momento para rescatar a una de las grandes mujeres del siglo XX del olvido. Una mujer que deslumbró con su inteligencia, con su belleza, con su talento y con su empatía. Una mujer que enriqueció enormemente la Argentina con sus novelas, cuentos, guiones, y cientos de artículos de prensa. Espero estar trayendo de vuelta algo de lo mucho que ella sembró allí», concluye emocionada.