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¡A la caza de los vivos!

CÉSAR CEINOS
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Cerca de medio millar de personas participan en un evento que recorrió las calles del centro de la ciudad

Los ‘malos de la película’ metieron miedo desde antes de salir. - Foto: Patricia

Hordas de zombis anduvieron sueltas por Burgos durante esta madrugada. Estuvieron horas buscando carne fresca que echarse a la boca y solo las personas más hábiles y con suerte (que siempre es necesaria) pudieron sobrevivir a estos ataques. Según pasaba la noche el número de muertos vivientes crecía y el de supervivientes descendía. Se vivió una auténtica carnicería por el centro de la capital. Hubo gritos, miedo, huidas despavoridas por las calles, mordiscos, sangre... No fue una noche apta para cardíacos.

Por fortuna, el párrafo anterior relata una pequeña farsa, un montaje, un divertido teatro interactivo que provocó, eso sí, algún susto inesperado, tanto a participantes como a personas que, sin saber nada de lo que estaba sucediendo, se encontraron de frente con tipos que parecía que acababan de actuar en el videoclip de Thriller de Michael Jackson. La ciudad del Arlanzón acogió por tercera vez el Survival Zombie, una gincana deportiva de rol en vivo que atrajo a cerca de medio millar de aficionados de todas las edades, explicaron desde las empresas promotoras.

La cita arrancó en torno a las 22 horas con la representación de la escena inicial en la Plaza Mayor, la que provocó que todos salieran corriendo por las calles de Burgos. Previamente, de 19 a 21:45 horas, los participantes tuvieron que pasar por el punto de paso obligatorio, que estaba situado en la antigua estación de ferrocarril, para recibir su lote de accesorios y su braga acreditativa. De color verde era la de los supervivientes; roja, la de los zombis y amarilla, la de los actores y personal de la organización. Cada persona podía elegir el rol que quería desempeñar de inicio, pero la inmensa mayoría, en torno a un 95%, llevaba el color de la esperanza 

La mecánica del juego era muy sencilla. Los vivos tenían que evitar los ataques de los invasores para conservar la braga verde hasta las cuatro de la madrugada, la hora en la que se puso punto final a esta experiencia. Durante las seis horas de la gincana, el color colorado fue ganando protagonismo porque los zombis hicieron bien su trabajo. Tras ser capturados, los supervivientes pasaron a ser muertos y  pudieron sumarse, tras pasar por la sala de maquillaje, a las cuadrillas de caza. Hubo dos excepciones, durante la primera hora y media, que fue 'de prueba', y si pagaban una vacuna.

Para hacerlo más entretenido y evitar que la noche se limitase a ser una simple competición de pilla-pilla, los supervivientes tuvieron que afrontar varios retos junto a edificios tan característicos de la capital burgalesa como la Catedral, el Teatro Principal o el Museo de la Evolución Humana. Los mejores de la madrugada realizaron diez pruebas y se llevaron un pequeño premio. Como si de una competición de orientación se tratarse, los actores encargados de proponer los enigmas sellaron las credenciales de aquellas personas que los resolvieron correctamente. Para moverse tuvieron la ayuda de un mapa. 

El Survival Zombie de Burgos fue uno de los primeros que se celebró en España tras la pandemia de coronavirus. Además, desde la organización destacaron que se trató de una actividad de ocio sano, puesto que el consumo de alcohol estaba totalmente prohibido y se anunció que las personas con síntomas de embriaguez iban a ser expulsadas de la gincana.