La hostelería apenas factura el 30% en el mes que abrió

B.G.R.
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La patronal del sector calcula que el porcentaje de locales abiertos se ha reducido al 65% por la nueva limitación

Los interiores reabrieron el pasado 8 de marzo. - Foto: Valdivielso

Las pocas esperanzas del sector de que la Junta diera marcha atrás en su anuncio del pasado miércoles de cerrar el interior de establecimiento se desvanecieron el lunes, cuando el Consejo de Gobierno confirmó dicha decisión que entró en vigor ayer. Apenas un mes han permanecido abiertos (desde el pasado 8 de marzo) y durante este tiempo la facturación solo ha alcanzado el 30%, según estima la Federación de Empresarios de Hostelería, que justifica esta cifra en el hecho de que la actividad estaba limitada al 33% del aforo. Además, la reduce al 20%, en comparación con otros ejercicios, si se tiene en cuenta solo la Semana Santa.

Con estos datos, el presidente de la patronal, Fernando de la Varga, subrayó que el colectivo carece de «capacidad económica» para afrontar más gastos fijos de alquiler y suministros, ya que el volumen de trabajo que han tenido en estas 28 jornadas solo les ha permitido cubrir costes pero seguir aumentando las pérdidas acumuladas desde hace un año. «Si esto sirve para salvar vidas, adelante, pero también tiene que salvarse la economía del sector, por lo que estas medidas deben venir acompañadas de ayudas y no hay ninguna voluntad por parte del Gobierno regional de lanzar nuevos apoyos», señaló, al tiempo que insistió en que los bares y restaurantes cumplen con los protocolos sanitarios y de seguridad y que «no hay una base científica de que la hostelería sea foco de los contagios».

La decisión ha generado una gran «duda» entre los empresarios, que no entienden este nuevo cierre, quedando «demostrado que se sigue actuando con improvisación y no existe un criterio concreto».  En este sentido, hizo referencia a las palabras del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, respecto a la adopción de esta restricciones amparándose en lo acordado en el Consejo Interterritorial de Salud, que afecta a aquellas poblaciones grandes con una incidencia acumulada de más de 150 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, mientras que «hace diez días radicaba en la ocupación de las ucis».

«La semana que viene se escudará en otro y sacará un nuevo juego de malabares para condenar solo al sector de la hostelería», sostuvo. Sobre este aspecto, precisó que «miramos lo que pasa en Europa y tomamos como referencia lo que ocurre en otros países, pero parece que no apetece ver lo que está sucediendo en Madrid».

De la Varga calificó de «persecución» lo que está ocurriendo con el gremio, algo que, según añadió, revela «la incapacidad de los políticos a la hora de tomar decisiones y justificarlas», mientras que consideró que la situación actual es del todo «insostenible». «Ya no tenemos más recursos. Esto no es un pataleo y es hora de dar un golpe en la mesa», avanzó en referencia a la movilización del sector y al hecho de que, «hoy más que nunca», es necesaria su unión debido a que muchos hosteleros carecen de terraza (el único servicio permitido junto al de comida a domicilio), mientras que «han surgido nuevos locales únicamente al amparo de los veladores», lo que está provocando «desequilibrios». No obstante y respecto a nuevas protestas, aseguró que se trata de una cuestión que aún no se ha abordado.

Entre los más perjudicados sitúa al de la restauración, ya que el servicio de «cuchillo y tenedor desaparece», estimando que el porcentaje de establecimientos abiertos se ha reducido ya a en torno el 65%. A ello, añade que existe otro 20% en el que se encuentran los que todavía no han abierto debido a las restricciones y los que ya no tienen capacidad para levantar de nuevo la persiana.

La patronal no confía en que la restricción se prolongue solo durante dos semanas, tal y como se ha anunciado, opinión que también comparte el vicepresidente de la Federación y representante de los empresarios de hoteles, Luis Mata, para quien el cierre de interiores de bares y restaurantes repercute de forma «muy negativa» en su sector. «Dependerá mucho de cómo esté la situación en Valladolid», manifestó, además de considerar que «siempre nos han mentido en los criterios que se establecen para la desescalada».

Para Mata, el impacto de la nueva restricción en la hostelería frenará la escasa afluencia de turistas procedentes de otras provincias de Castilla y León. De hecho, avanzó que la Semana Santa «ha sido ruinosa», con una ocupación media del 15% en los alojamientos de la capital que estaban abiertos, lo que ha impedido llegar a las previsiones iniciales, que la situaban en torno al 25%. Lo atribuye, por un lado, a que no se han cumplido los pronósticos meteorológicos, que vaticinaban mal tiempo a partir del Jueves Santo, desanimando a quienes podían elegir Burgos como destino, mientras que también apunta al hecho de que la Catedral estaba cerrada, siendo «la única de toda Castilla y León», y al anuncio del cierre de interiores que ya se avanzó el pasado miércoles.

Todo ello hace que, según el presidente de esta patronal, la previsión de aperturas de hoteles apenas haya llegado al 60%, a lo que añade que algunos empresarios están valorando cerrar los fines de semana, mientras que los que tenían previsto poner en funcionamiento sus alojamientos este mes de abril están retrasando sus planes hasta por lo menos mayo.