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Cáritas apoyó a 201 presos para mejorar su inserción social

B.D.
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La entidad ha logrado, por primera vez en Burgos, que un recluso pueda realizar labores de voluntariado bajo el mismo artículo que se aplica a Iñaki Urdangarín

Sara Castro, David Alonso y Fermín González. - Foto: Patricia

Si hay un lugar donde la labor que realizan Cáritas Diocesana y la Delegación Pastoral Penitenciaria cobra especial relevancia es, precisamente, en la prisión burgalesa, donde ambas entidades se han convertido en un puente entre la cárcel y la sociedad, anunciando y denunciando la realidad del mundo penal y penitenciario.

Desde el programa ‘Volver a empezar’, el año pasado Cáritas y la Delegación Pastoral acompañaron a 201 personas (más de la mitad de los internos que tiene el Centro Penitenciario), en un proceso que se estructura en tres etapas. La primera -de iniciación- se desarrolla dentro de los cinco módulos de la prisión (apoyaron a 179 personas). A esta etapa le sigue el acompañamiento en el programa ‘Amanecer’, con el que a los reclusos con permiso -un total de 15 en 2019- se les permite hacer vida en un piso de la parroquia de San Esteban con el respaldo de voluntarios y sacerdotes. Además, se llevan a cabo algunas salidas terapéuticas, como la que realizan por el Camino de Santiago, donde participaron 47 internos a lo largo de seis jornadas.

En la última etapa del proceso, cuando ya adquieren la libertad, también se les acompaña posibilitándoles alojo en el Hogar San Francisco para normalizar su situación. En 2019 llegaron a estas dependencias 26 personas. De ellas, un total de 20 se encuentran ya en una situación normalizada gracias "a esa motivación que tienen para salir adelante".

En palabras de David Alonso, técnico responsable del proyecto en Cáritas, el objetivo del equipo -que conforman una treintena de voluntarios- es generar procesos de acompañamiento a estos internos para lograr su inserción social. Su trabajo combina componentes espirituales, asesoramiento jurídico y participación en talleres.

La entidad reclama alternativas a la pena de prisión para determinados delitos ante la superpoblación en las cárceles y que se habiliten recursos para lograr más éxito en los procesos de reinserción. Fermín González, delegado de Pastoral Penitenciaria, apuesta por desarrollar la justicia restaurativa, que busca el entendimiento entre víctima y agresor, y dotar de más recursos educativos a las prisiones para que no sean rechazados cuando regresan a la sociedad.

El delegado de Pastoral Penitenciaria subraya algunas de las dificultades que afrontan las personas privadas de libertad, entre las que destaca el estigma social, problemas de salud mental o la falta de trabajo motivacional, lo que imposibilita encontrar "una segunda oportunidad cuando, en algunos casos, no han tenido ni una primera". Por ello, solicitan "generosidad" a una sociedad que muchas veces da la espalda y niega derechos fundamentales y obstaculiza la integración real de las personas que por distintas circunstancias pasan por la prisión.

Entre las actividades novedosas que se están realizando destacan un taller de radio en colaboración con la Universidad de Burgos, llamado ‘Bajo un techo de estrellas’.
Además, por primera vez en Burgos, Cáritas ha logrado que un recluso pueda realizar voluntariado en su sede, gracias a la aplicación del artículo 117 del Reglamento Penitenciario, que facilita la reinserción mediante la prestación de servicios a la comunidad.