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El arandino César Marina, investigador en la Antártida

LETICIA NÚÑEZ
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Este científico de 30 años forma parte del grupo de expertos españoles que analiza la calidad del aire del continente helado con novedosas técnicas láser

El arandino César Marina, investigador en la Antártida

Dicen los investigadores que el aire de la Antártida ya no es tan puro. Entre quienes se encuentran inmersos en la decisiva tarea de identificar las sustancias químicas de origen humano que dañan la salud atmosférica se encuentra el arandino César Marina, quien forma parte de un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación y que ha participado en la campaña antártica que está a punto de finalizar.

«A pesar de la pureza y el aparente aislamiento, siempre hay contaminantes que son capaces de llegar a la Antártida desde zonas próximas», explica Marina, integrante como predoctorado del proyecto Caracterización de aerosoles atmosféricos en la Antártida que llevan a cabo la Universidad de Zaragoza y la Complutense de Madrid. Se refiere al hallazgo de partículas de plomo, cobre o estaño en las islas Decepción y Livingston. «Una fuente importante de contaminación en las zonas donde muestreamos son los cruceros. Isla Decepción es la caldera inundada del segundo volcán más activo de toda la Antártida, muy atractivo por sus pingüineras y aguas calientes, siendo uno de los sitios más visitados del continente», dice el investigador ribereño, con raíces en Valdeande yEspinosa de Cervera.

En este sentido, añade que el trasiego de grandes barcos en la isla, unidos al tráfico marítimo del Cabo de Hornos, «son fuentes potenciales de contaminación». De ahí que, como subraya, «la mayor parte de las partículas de origen humano encontradas procedan principalmente de la combustión de combustibles fósiles».

(Más información y fotografías, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)