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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Democracia tirana...

30/04/2022

El Estado educa a nuestros hijos. El Estado nos cura si nos ponemos enfermos. El Estado nos lleva a Benidorm cuando nos jubilamos. El Estado se encarga de la purga de nuestras crías no nacidas y no deseadas. El Estado nos proporciona funcionarios con bata médica y jeringuilla que ejecuten nuestra decisión de suicidio. El Estado decide cuántos meses del año se queda con nuestro sueldo. El Estado nos regala veinte céntimos por cada litro de gasolina. El Estado invita a nuestros jóvenes a cuatrocientos euros en conciertos. El Estado proporciona prótesis y mutilaciones genitales a sentimiento. El Estado enseña a los camareros de nuestros bares las palabras exactas con las que tienen que responder cuando se les pide un vaso de agua. El Estado nos graba en la calle para protegernos de, con quién, cuándo, y dónde nos movemos. El Estado decide qué derechos del prójimo prevalecen sobre los nuestros. El Estado nos casa. El Estado nos divorcia. El Estado nos empareja de hecho. El Estado nos regala condones. El Estado libera a nuestras mujeres de la injusticia biológica de la gestación. El Estado audita nuestro modo de emplear el género al hablar y al escribir. El Estado subordina nuestra intimidad a la seguridad nacional. El Estado decide quiénes somos víctimas, quiénes no, de qué, cuándo, y cómo. El Estado nos venga. El Estado perdona y olvida por nosotros. El Estado antepone la justicia preventiva a la presunción de inocencia. El Estado nos vacuna. El Estado nos tapa la boca. El Estado nos descubre la cara. El Estado nos agasaja con una colonoscopia a los cincuenta. El Estado nos acosa si comemos carne o bebemos vino. El Estado decide el contenido del Arte, la Cultura, la Filosofía, y la Historia. El Estado. Sí. Democracia tirana. Lo llaman amor cuando quieren decir sexo. Menos mal que en cada casa todavía queda un cuarto inmune al Estado. Mi aseo tiene cuatro metros cuadrados. Sin bidé. Como el de cualquiera de ustedes. Y también emite, aún, un himno a la libertad cada vez que descarga el inodoro. Así que aprovéchense. Quién sabe hasta cuándo. Si el señor Sánchez, don Pedro, decide regular nuestro derecho a evacuar el vientre, nada inverosímil, acabará reclamándonos la mitad de cada zurullo…