scorecardresearch

Piden una rotonda en el cruce de Fuentecén y Hoyales

L.N.
-

Los padres de los niños que hacen la ruta escolar expresan su temor ya que el bus se detiene en mitad de la vía para ir de un pueblo a otro, un punto "muy negro" con varios accidentes

Si el motorista quiere girar a la izquierda y detrás vienen más coches, al menos a 90 km/h, sumados a los del sentido contrario, se producen momentos de riesgo. - Foto: L.N.

Sin que la prometida Autovía del Duero llegue para aliviar los problemas (está construida solamente a tramos), la nacional 122 suma día a día accidentes y situaciones de peligro. Uno de sus puntos "muy, muy negros" se ubica en el cruce para acceder a Hoyales de Roa desde Fuentecén, en la Ribera del Duero. Así lo definen sus alcaldes, Juan Antonio González y Juan Antonio Martín, que suman años de reivindicaciones con escasos logros. 

"Hace por lo menos 20 años desde que presentamos el primer escrito. Se consiguió que pintaran un tramo de raya continua y después que crearan una raqueta en Haza, pero nada más", explica González. Ahora ambos apoyan la petición que nace de un grupo de padres y madres de niños que en la ruta escolar hasta Roa de Duero se ven obligados a pasar por el fatídico cruce. Piden una rotonda para obligar a reducir la velocidad y no lamentar más víctimas ni heridos. 

"Pensar que tus hijos van al colegio y que el autobús que les lleva se tiene que parar en medio de la N-122 me pone los pelos de punta. Ha habido muchos accidentes y nadie ha hecho nada", lamenta Isabel, madre de dos niños de siete y diez años. Un temor que comparte Ana, madre de dos niñas de nueve años: "Es un punto muy peligroso, con camiones en ambos sentidos. Una buena solución, en beneficio de todos, sería una rotonda". 

La mayoría de padres subrayan que el autobús, en su recorrido desde Fuentecén hasta Hoyales (después continúa hacia Berlangas de Roa y termina en Roa), debe dar el intermitente con bastante antelación para que en caso de que vengan vehículos detrás puedan frenar. Después tiene que parar en mitad de la N-122, con una alta carga de tráfico pesado, hasta que no haya ningún vehículo que circule en sentido contrario y entonces girar. 

Sin rotonda ni raqueta para incorporarse con mayor seguridad, el miedo a que sus hijos puedan sufrir cualquier percance les preocupa. "Llevan ya siete años con este recorrido. Confiamos en la conductora, de eso no hay duda. No obstante, los accidentes en la zona está a la orden del día", agrega Isabel. 

Bien lo sabe el alcalde de Fuentecén, que hace unos años perdió a un tío en un siniestro justamente en este cruce. "No entiendo cómo no avanza la autovía. La N-122 está llena de cruces peligrosos, hay cada frenazo de la leche", advierte. 

Alcaldes y familias admiten que se sienten "totalmente abandonados" en materia de infraestructuras o sanidad y reclaman soluciones lo antes posible. Hay días, apunta González, que "te encuentras con 12 camiones seguidos y es imposible girar". Por su parte, Vanesa, con una niña de tres años, considera que una alternativa podría ser realizar la ruta escolar del revés. No obstante, esta opción implicaría cruzar el monte hacia Roa, donde es frecuente que corzos y jabalíes atraviesen la carretera.