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Mil conductores son 'cazados' al mes por el radar doble

H.J.
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Entre febrero y julio el dispositivo que detecta simultáneamente a los vehículos que superan tanto los 30 como los 50 kilómetros por hora en las calles de doble velocidad impuso 5.610 sanciones

Mil conductores son ‘cazados’ al mes por el radar doble - Foto: Luis López Araico

Ojo, conductores. O mejor dicho: ojo, infractores. El Ayuntamiento de Burgos está decidido a hacer cumplir la normativa de circulación y en ello se está esforzando, con un control más exhaustivo que nunca de la velocidad en el interior de la trama urbana, endurecido además por la reducción de la velocidad máxima en muchas calles a los 30 kilómetros por hora.

Cuenta la concejala de Seguridad, Blanca Carpintero, que «uno de los objetivos que tiene el equipo de Gobierno y una de las prioridades de la Policía Local es que la Ordenanza de Movilidad tenga una aplicación práctica eficaz». Se refiere la edil socialista a la normativa que se lanzó a principios de 2020, que amparó la implantación de las mencionadas calles 30, las ciclocalles o los ciclocarriles y que acaba de incorporar las últimas modificaciones aprobadas en el Pleno de este viernes.

El celo en la vigilancia del cumplimiento de la ordenanza se va a traducir en un notable incremento de denuncias. Por el momento, y con datos entre los meses de enero y julio (agosto todavía no está cerrado), ya se han registrado 2.328 sanciones del radar fijo, que son más que las 1.630 de todo el ejercicio anterior.

Pero sobre todo habrá que estar atento a los resultados del nuevo radar móvil doble, o ‘veloláser’, que el Consistorio estrenó en febrero. Su principal característica es que discrimina las velocidades máximas a 30 y 50 kilómetros por hora en las vías que tienen dos carriles con límites diferentes para permitir la convivencia con los ciclistas o el transporte público. Es el caso de la calle Vitoria, de la avenida del Cid o de la avenida del Arlanzón.

En estas llevamos ya 5.610 denuncias, más que las que se impusieron en todo 2020 a cargo de los radares móviles y fijos conjuntamente. Puesto que se estrenó en el segundo mes del año y que los datos facilitados por el Ayuntamiento llegan hasta julio, la media ronda el millar de multas al mes.

La localización del doble radar varía a lo largo del tiempo, pues cada jornada de uso puede estar emplazado en un sitio distinto, y gracias a su precisión, a que es capaz de multar a los del carril izquierdo y a los del derecho, y a la dificultad de predicción sobre su ubicación, se ha convertido en el peor enemigo de quienes sobrepasan los límites de velocidad máximos.

 

(Más información en la edición impresa de hoy de Diario de Burgos)