Un respirador con patente burgalesa

J.M.P.
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Un grupo de ingenieros, asesorados por médicos del HUBU, desarrolla un dispositivo que espera superar las pruebas técnicas para poder utilizarlo en pacientes

Uno de los principales quebraderos de cabeza de las autoridades sanitarias durante esa crisis generada por la pandemia del coronavirus ha sido la adquisición del material que se necesitaba en los hospitales. Ya fuesen equipos de protección para los profesionales o respiradores para los pacientes contagiados por el  Covid-19 y que están ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos. 

Fue esa carencia de medios, de la que alertan a diario los medios de comunicación lo que llevó a José Antonio Güemes, ingeniero técnico en electrónica industrial y gerente de la empresa Útiles y Galvanotecnia Lacalle, a ponerse a trabajar en el diseño de un respirador. "Estuve unos días dando vueltas a la idea de un respirador automático, fabricado con válvulas neumáticas, pero las que daban el caudal suficiente eran muy caras y complicaban la realización rápida y barata del mismo", señala José Antonio Guemes. 

Animado por su hija y por su círculo más cercano, que saben de su pericia en el manejo de la tecnología, decidió centrarse a fondo en el proyecto y ‘fichar’ un equipo de colaboradores para sacarlo adelante. En la aventura se embarcaron otros tres ingenieros, David Gutiérrez, gerente de la empresa Dagur y los trabajadores de Tequipo Raiker Willian Góngora y Jonatan Santos. 

Un respirador con patente burgalesaUn respirador con patente burgalesa - Foto: Valdivielso

Los cuatro comenzaron entonces a diseñar un respirador que fuese fácil de fabricar, con elementos económicos. A medida que pasaron los días, el proyecto fue evolucionando, tras recoger las necesidades que les fueron trasladando los médicos con los que se pusieron en contacto, "nos transmitían que para este tipo de patologías se tiene que poder actuar sobre muchos parámetros, pero con unas especificaciones de funcionamiento muy similares a los respiradores UCI". Aún así no deja de ser un proyecto bastante más económico, en comparación con los respiradores automáticos comerciales que se utilizan en los centros hospitalarios. 

José Antonio y su equipo están muy pendientes de las características de otros respiradores que se están fabricando en estos momentos en cadenas de montaje, "nuestra principal diferencia con ellos es la monitorización en tiempo real y  el control de todos los parámetros básicos. Se puede trabajar con el respirador en modo presión, en modo volumen y en modo tiempo", apunta Güemes. En el dispositivo que están desarrollando estos ingenieros burgaleses también se podrán programar las respiraciones por minuto y la relación entre los tiempos de inspiración, valle y expiración, "se pueden ver las gráficas de presión y volumen y los parámetros de respiración por minuto y proporción entre los tiempos, todo ello en tiempo real".  

El equipo liderado por Güemes está siendo asesorado por médicos  de varios servicios del Hospital Universitario de Burgos (HUBU). Ellos incorporan sus sugerencias y les animan a avanzar en el desarrollo del dispositivo, al que todavía le quedan completar algunas pruebas antes de conseguir la validación de los organismos técnicos correspondientes que permitan utilizar en pacientes humanos este respirador hecho y pensado en Burgos.

VÍDEO: Valdivielso