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Por el arte callejero

S.F.L.
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Ana Belén Alonso se ha propuesto embellecer Briviesca con sus obras murales en paredes desangeladas cedidas por los propietarios

La joven estudiante de Diseño Gráfico ha empleado pintura plástica para los fondos y espray para colorear los dibujos de las paredes. - Foto: S.F.L.

Su afán por crear, primero dibujo, nació en la infancia y poco a poco se ha desarrollado en relación a sus vivencias personales. Desde que apenas tenía uso de razón sintió que no había nada en su día a día que le llenase tanto como lo hacía coger un lápiz y mezclar colores. Ahí comenzó su formación autodidacta como artista. Ana Belén Alonso no he dejado de prepararse y si algo define sus obras, más allá de sus propias experiencias, son sus valores. Conforme avanza en madurez siente un mayor vínculo hacia ellos: la búsqueda, a través del arte, de la igualdad a todos los niveles; social, cultural o natural, sin dejar de lado la ilusión de dar a conocer su ciudad natal: Briviesca.

Entre los objetivos de esta estudiante de Diseño Gráfico se encuentra el de embellecer los muros, medianeras y fachadas residuales con sus pinturas. Amante del arte callejero, la creadora ha optado por mostrar su característico estilo en espacios alternativos a las galerías y museos. No hace falta pagar por disfrutar de su talento, simplemente basta con pasear por plena calle para toparse con sus obras.  

No contempla la idea de centrarse únicamente en un medio y se sirve de distintas técnicas y formatos en función de sus necesidades expresivas o de experimentación. Fue justamente lo que el muralismo tiene de reto lo que la condujo a trabajar en paredes para desarrollar su Trabajo Fin de Grado (TFG). Se atreve a moverse entre el mural, en pequeño y mayor formato, la pintura plástica y la ilustración. Cada técnica requiere de unos conocimientos pero para la briviescana todas resultan muy satisfactorias. Asegura que la inquietaba tener que cambiar totalmente la forma de afrontar una idea, transformar un boceto y aumentar su escala, pero no ha podido quedar más contenta de los resultados obtenidos.

La avenida Ventorro ha renovado su imagen tras la intervención de la joven artista, donde ha plasmado su huella en una de las paredes cedidas por la Asociación de Amas de Casa y Artetoca. La parcela que en su día ocupó El Ventorro, una antigua venta que comenzó su andadura allá por 1820 y que fue testigo de grandes celebraciones, conciertos e historias de carretera hasta su cierre definitivo hace décadas, ha cumplido los requisitos para convertirse en un gran lienzo. Los miembros de ambas agrupaciones pretenden que a través del arte urbano y visualizando la pintura como un catalizador que pueda cambiar la estética de la ciudad, ofrecer un espacio para que artistas emergentes del colegio Mencía de Velasco y del Instituto La Bureba expresen sus sentimientos hacia su localidad.

Al enterarse que Ana Belén buscaba paredes no dudaron en dejar una parte que tenían reservada para ella. «Me han financiado todos los costes del mural, en el que he representado a Blanca de Portugal y Mencía de Velasco, dos personajes relevantes en la historia de Briviesca», declara.

Dentro de la iniciativa de creación artística, la universitaria ha creado otras dos obras, una en la entrada a la ciudad junto al cuartel de la Guardia Civil, donde ha diseñado un trabajo en el que se aprecian en silueta los monumentos más destacados de la ciudad, y otro en el frontón de la pedanía de Cameno. Para todos ellos ha utilizado pintura plástica en el fondo y espray, y ha tirado de la mano de obra de su compañero de vida, Pablo, quien ha aportado todo su arte para que el resultado de los trabajos haya encandilado a los vecinos.

A partir de ahora tocará esforzarse para conseguir más permisos y ampliar el museo callejero para que se expanda a otros rincones más desangelados de la ciudad. Confiesa que la gustaría ir «atacando a otras zonas» aunque se lamenta de que «no se pueda meter mano en el casco histórico», declarado Bien de Interés Cultural. No obstante, el primer paso, el más complicado, ya está dado. A partir de ahora, solo queda actuar y dejarse llevar. 

Sudaderas para financiar el trabajo.

Al espíritu creativo de Ana Belén Alonso se le ocurrió la idea de diseñar y poner a la venta sudaderas  para financiar parte del material utilizado en los murales que forman parte de su Trabajo de Fin de Grado. La estudiante lanzó una primera tanda de prendas -todas ellas de color negro, con capucha y con las letras de Briviesca, sus coordenadas y una silueta del templete dibujada en la espalda- que ya se han agotado. Pretende confeccionar más y venderlas a través de sus redes sociales. El precio es de 26 euros y en caso de que sea necesario el envío, hay que añadir otros 3.