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Kotarr y la Semana Santa animan las casas rurales ribereñas

L.N.
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Tras un mes de enero "más flojo" por la covid, los alojamientos de la Ribera vuelven a tener reservas de grupos grandes de amigos

Kotarr y la Semana Santa animan las casas rurales ribereñas - Foto: Alberto Rodrigo

Tras dos años en una especie de montaña rusa, el turismo rural en la Ribera del Duero se va sobreponiendo a la pandemia. Registró un verano mejor que los anteriores al covid. La ocupación en los distintos puentes rozó el lleno. En Navidad las previsiones no podían ser mejores. Apenas quedaban algunos huecos. Sin embargo, la variante ómicron arrasó como un vendaval. La explosión de contagios trajo como resultado una oleada de cancelaciones. "Nochevieja acabó como un desastre", reconoce Ana Belén Velasco, secretaria de Acriduero, una asociación que engloba a 39 casas rurales de distintas localidades como Tubilla del Lago, Valdeande, Gumiel de Izán, Espinosa de Cervera o Villanueva de Gumiel. 

Como consecuencia del empeoramiento de la situación sanitaria, enero se comportó como un mes "más flojo" que otros años. Sin embargo, con el Carnaval a la vuelta de la esquina, el sector vislumbra cierta luz. Aunque tradicionalmente febrero no es de las épocas más boyantes, la ocupación ya ronda el 60%. Y, de cara, a meses como abril se muestran optimistas. 

Velasco enumera varios factores. Por un lado, que algunos alojamientos rurales de Acriduero ya están registrando reservas por parte de grupos grandes, es decir, de entre 16 y 18 personas. Con la pandemia, esta fórmula prácticamente desapareció. En este tiempo, se han acostumbrado a hospedar a familias o parejas, ya que las distintas restricciones sólo permitían grupos reducidos. Pero ahora, dice, empieza a haber cierto movimiento. "La gente ya va haciendo planes, sobre todo, de cara a la Semana Santa", que se celebrará a mediados de abril. 

Eso sí, hasta que no llegue la fecha, en Acriduero no las tienen todas consigo. Confían en que el avance de la vacunación permita que todo vuelva a su ser y que no sean necesarias más restricciones. 

Kotarr, una mina. Además de la 'vuelta' de los grupos grandes y del factor Semana Santa, Velasco destaca la influencia que ejerce el circuito de velocidad Kotarr, ubicado en Tubilla del Lago, al que califica como "una mina" para la economía de la comarca. De hecho, en una de las casas rurales que la propia Velasco gestiona en Valdeande, a 8 kilómetros del circuito, ya cuenta con 13 fines de semana reservados hasta finales de año. "En cuanto saquen los calendarios definitivos de la Cencerro Race, los campeonatos oficiales o las pruebas de resistencia será tremendo. Se nota muchísimo", aplaude. 

Tanto, que el hecho de que Kotarr registre actividad durante prácticamente todo el año se traduce en una alta ocupación en los distintos alojamientos ribereños también todos los meses.