El milagro de la luz cegado

P.C.P.
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La fundación que gestiona la iglesia de San Juan de Ortega no ha permitido el acceso al público estos días para ver el fenómeno del solsticio. El concejal de Cultura se queja al arzobispo de que tampoco está abierta muchos días del año

El milagro de la luz cegado

A las 7 menos 5 de la tarde, apenas había 30 personas a las puertas del templo de San Juan de Ortega. Los curiosos llegados de Valladolid, Madrid y Burgos aguardaban junto a media docena de vecinos de la localidad que estaban dispuestos a dejarlas pasar primero para cederles el mejor sitio. No en vano, ellos pueden ser generosos porque tienen el milagro a la puerta de casa dos veces al año.

Pero pasaron los minutos y como no había movimiento tuvieron que tocar la puerta por si el párroco se había despistado. La respuesta les dejó «planchados», confiesa José Manuel Pérez. El empleado de la fundación que gestiona el santuario había recibido órdenes de no dejar pasar público -solo un equipo de televisión- con el argumento de evitar aglomeraciones por motivos sanitarios. Atónitos, decepcionados y algo enfadados, los turistas tuvieron que emprender viaje de vuelta a casa sin poder contemplar el precioso fenómeno de la luz reflejando en el capitel románico de la Anunciación.

El 21 de marzo también fue un milagro privado, porque se acababa de decretar el confinamiento. Sin embargo, 6 meses después, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barrios de Colina y vocal de la pedanía considera que ha transcurrido tiempo de sobra para poder haber arbitrado unas medidas que permitiese guardar las normas de seguridad dentro del templo, como limitación de aforo o compartimentación de espacios, junto con el uso de geles hidroalcohólicos y mascarillas . Es más, recuerda Pérez que hace unos días el arzobispo estuvo en visita pastoral y dentro de la iglesia superaban el número de personas congregadas el martes a la entrada y se pudieron mantener las distancias.

El milagro de la luz cegadoEl milagro de la luz cegado

La diócesis firmó un convenio de cesión del complejo monástico por 30 años, acaba de reabrir el albergue de peregrinos y un nuevo  bar tras una reforma de las instalaciones y está previsto que en 2021 inaugure una hospedería con 50 plazas.

Sin embargo, su gestión ha generado cierto descontento, sobre todo en lo relacionado con los horarios de apertura del templo a las visitas. Pérez ya denunció que con la excusa de la covid-19 y la falta de movimiento en el Camino de Santiago se había retrasado demasiado, hasta bien entrado julio, cuando la iglesia de San Nicolás de Bari llevaba tiempo abierta, y que los horarios no eran los más adecuados. «Abre a la una de la tarde, cuando ya han pasado por aquí la mayoría de los peregrinos», así que solo pueden verla quienes pernoctan en la localidad.

José Manuel Pérez ha escrito una carta al arzobispo, Fidel Herráez, en la que le expresa su pesar, compartido por otros vecinos. «No tenemos acceso libre durante todo el año para poder rezar en el templo o venerar los restos de nuestro santo, pasando temporadas de meses sin poder entrar», detalla en esa misiva, en la que también se destaca el «gran trabajo» que han hecho los dos párrocos que han estado en los últimos años «uniendo al pueblo». El actual, Andrés Picón, oficia misa todos los sábados a las 18 horas, aunque nada puede hacer en este conflicto, puesto que aún quedan unos 20 años de convenio por cumplir con la Fundación Diper.