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Juan Ángel Gozalo

Plaza Mayor

Juan Ángel Gozalo


Un ejemplo a seguir

06/03/2022

La fusión de los municipios extremeños de Don Benito y Villanueva de la Serena debería ser un ejemplo a seguir en Castilla y León y, por ende, en una provincia como la de Burgos, donde la despoblación y la enorme dispersión geográfica de sus más de 370 municipios y más de un millar de entidades menores locales ha supuesto y sigue suponiendo un serio obstáculo para su supervivencia y un freno real para el desarrollo socioeconómico, la dotación de servicios, equipamientos e infraestructuras.

Es la primera vez que en España se fusionan dos municipios de esta envergadura y que de un plumazo se convertirá en la tercera ciudad más poblada de Extremadura. No será fácil, sin duda, completar el encaje jurídico y superar las resilencias, pero están decididos a conseguirlo y seguro que lo logran porque hay voluntad, empeño y, sobre todo, compromiso no solo por parte de los alcaldes impulsores sino también de la mayoría de sus vecinos. Esa es la clave.

Impulsar la fusión de municipios en una provincia como Burgos, donde el micromunicipalismo ha sido históricamente freno para el progreso, debería ser hoy, cuando se pretenden articular políticas eficaces y de peso contra la despoblación y ese medio rural vaciado, una prioridad absoluta. Pero lejos de ello, ni los ayuntamientos, ni la Diputación, tampoco la Junta -regidas por políticos y gobernantes especialmente proclives a sumar sillones y cotas de poder local-, están por la labor y, lo que es peor, tampoco la ciudadanía, refractaria no ya a fusiones y agrupaciones sino a mancomunar esfuerzos más allá del tratamiento de residuos o el abastecimiento de agua... 

La reordenación del territorio, la de verdad, pasa indefectiblemente por crear municipios grandes y económicamente potentes. Para acabar con ese metaverso cantonalista, identitario, idiosincrásico y patrimonial que ha primado, se necesita, antes de diseñar cualquier plan o estrategia, un cambio chip, de discurso y mucha pedagogía, explicaciones y argumentarios sólidos para convencer, sobre todo, a los vecinos esas localidades de las bondades y ventajas de la fusión.

No es suficiente con que pedanías y pequeños municipios -la fusión de Quintanilla del Agua y Tordueles en 1971 es el único referente burgalés que tenemos en esta materia-, se constituyan en una sola entidad, es necesario dar una zancada más amplia si se quiere, de verdad, ganar esa carrera de fondo a la despoblación y dinamizar el medio rural. Pongamos, por ejemplo, que hablo de Medina y Villarcayo, Belorado y Pradoluengo, Melgar y Villadiego o, mismamente Quintanar, Canicosa y Regumiel... Sería ciertamente un milagro, pero no más pequeño que el de Villanueva de la Serena y Don Benito.