Burgos crea un grupo de expertos ante las cifras de suicidio

GADEA G. UBIERNA
-

Están estabilizadas entre 32 y 38 al año. En lo que va de 2022 han muerto 12 personas por esta causa, a la que la concejalía de Juventud ha dado prioridad con una campaña específica

El Ayuntamiento ha hecho de la prevención del suicidio una prioridad. - Foto: Alberto Rodrigo

Lo estancado de las cifras de suicidio en Burgos, que lleva lustros con una horquilla de entre 32 y 38 al año, ha promovido la creación de un grupo de expertos sobre el tema en el Ayuntamiento, que ha hecho de la prevención de las muertes por esta causa un eje central de sus acciones en salud. Y especialmente en la concejalía de Juventud, que el año pasado lanzó una campaña específica que constaba de un vídeo -con 873 visualizaciones en Youtube- y de una guía de actuación para profesores que permitió formar a 51 docentes en esta cuestión, especialmente compleja de abordar cuanto menor es la edad de la persona con pensamientos o tendencias suicidas.

Y de ahí la creación de este grupo de expertos, cuyas funciones y cometido todavía se están concretando, aunque es creencia generalizada que es necesario reforzar las actuaciones en visibilidad del suicidio como una causa de muerte y en concienciación acerca de que es un problema de salud pública que implica a toda la sociedad si se quiere conseguir el objetivo de evitar el sufrimiento de las personas con tendencia suicida y reducir las defunciones de este tipo.

Hasta el pasado 12 de abril se habían certificado en Burgos doce suicidios, según datos oficiales del Instituto de Medicina Legal. Su responsable, Amador Martínez, explica que se está «un poco» por encima que en 2021 a estas alturas, pero subraya que este dato no puede tomarse en consideración por sí mismo y que hay que esperar al cierre del ejercicio para comprobar si se está dentro de la horquilla habitual de Burgos. «Hay picos y valles, pero no tendencia clara de incremento, lo cual no quita importancia ni dramatismo al tema», añade, matizando que tampoco hay cambios en el perfil: «Sigue predominando en varones, eso está claro».

Martínez destaca la utilidad de cada acción dirigida a la prevención del suicidio, aunque incide en la importancia de la coordinación entre instituciones y en la necesidad de partir de datos reales, que son los que proporcionan los Institutos de Medicina Legal. «Ya tenemos una aplicación para trasladar al Instituto Nacional de Estadística (INE) las cifras de muertes con intervención judicial, por lo que los datos que se publican desde el 2021 son absolutamente fiables. Y, a partir de ahora, las cifras empezarán a ser comparables», añade.

¿Cómo hablar de ello? El objetivo de reducir a medio plazo las muertes por suicidio pasa por naturalizar el tema y hablar de ello. El psiquiatra Jesús de la Gándara es contundente cuando explica su lema en este sentido:«Nadie se ha suicidado nunca por preguntárselo, pero a muchos de los que se suicidaron nadie les preguntó nunca». 

Hablar del suicidio es un paso adelante en la detección, aunque hay que saber cómo y cuándo hacerlo. «A veces pensamos de una persona si tendrá riesgo de suicidio y, cuando eso pasa, seas médico, familiar de esa persona o conocido, no hay que dejarlo pasar. Piénsalo, pero actúa. Siéntate, mírala a los ojos y hazlo de forma educada y respetuosa: ¿Alguna vez has sentido que fuera mejor morirse o que quisieras morirte? En un primer momento es mejor usar la palabra muerte que suicidio», dice de la Gándara, admitiendo que «con la gente joven es más difícil hablarlo, requiere técnica y aprendizaje, pero con las personas mayores es facilísimo», dice.

Algo en lo que coincide una enfermera de Psiquiatría que pidió preservar su identidad en esta información, pero que afirma que hay ancianos a los que cuando les preguntan si han tenido «ideas de muerte» parece que se quitan un peso de encima. «Es una pasada la cara que se les queda, al poder hablar por fin del tema», señala esta profesional.

En lo relativo a los jóvenes, De la Gándara explica que para una detección precoz hay que estar atento a «manifestaciones emocionales impulsivas y/o desordenadas, agresividad, irritabilidad, a que estén muy desasosegados» o, también, al aislamiento. «Si una familia nota que, de repente, su hijo ha dejado de divertirse, de salir y relacionarse... Son elementos clave, a los que hay que añadir preguntas y respuestas, pero si le pasara a mi hijo, yo hablaría con él», concluye.