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María Jesús Jabato

Señales de vida

María Jesús Jabato


El Empecinado

07/05/2021

La concejala Niño va a trasladar al paseo del Empecinado el mercadillo que pomposamente llama de antigüedades y para ser más exactos debería llamar de trastos viejos, y exigirá a los vendedores que se provean de mesa, gel hidroalcohólico y extintor. La oposición ha dado la espalda a la propuesta porque no hay más que abrir los ojos para ver que en el consistorio no se llevan bien, aún más, que la cosa está que arde, y con tan encendida política no será extraño que en breve todos tengamos que llevar también un extintor bajo el brazo como se lleva el paraguas los días de lluvia.
La mesa, el gel y el extintor formarán, pues, el kit del anticuario, su herramienta de trabajo además de los ajuares en venta, o sea, candelabros, molinillos de café, bibelots, cestos, relojes, sellos, tebeos, literatura de kiosco y otros restos de naufragio. Y esta almoneda se exhibirá en el Empecinado, que es un paseo tan huérfano y amortecido, que habrá que convenir que es marco idóneo para ese rebaño de objetos descarriados que es el mercadillo de trastos viejos. El Empecinado aguanta, pálido de inviernos, el abandono municipal, pese a que alberga desde hace casi veinticinco años el monumento a las Américas, las alas de acero con las que Andreu Alfaro eleva la ciudad de la vulgaridad estatuaria sembrada por los ignaros alcaldes que venimos padeciendo. Allí los carmelitas de 1617 plantaron arbolitos junto a su iglesia, y los cuidaron con tanto primor clerical que el paseo se llamó de las Delicias, pero de aquel deleite hemos pasado al actual empecinamiento en la incuria; lo que va de ayer a hoy.
En un par de meses se instalarán los vendedores de viejo con su mesa, su gel y su extintor, y la concejala Niño podrá comprar una novela de Corín Tellado y un almirez. Y cada día de almoneda, cuando se levanten los desbaratados estaribeles, el Empecinado quedará sumido en la tristura, más ajado aún, con las marcas de pintura amarilla de los puestos en el pavimento, solo salvado por las alas de acero de Andreu Alfaro siempre a punto de emprender vuelo.
mariajesusjabato@mariajesusjabato.com