Academias y centros de enseñanza se unen en una asociación

R.E.C.
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Su principal propuesta para intentar salvar el año es la emisión de un cheque formativo de estudios dirigido a reforzar el próximo curso académico de los alumnos

Rebeca Pérez (i.) y Marta Rubio (d.) son las únicas que forman parte de Aclacen a nivel provincial. - Foto: Alberto Rodrigo

En medio de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 que ha azotado a todos los sectores y ha propagado un manto de incertidumbre se ha constituido recientemente Aclacen, la primera asociación de Castilla y León que integra al colectivo de academias y centros de enseñanza para defender los intereses de estas empresas privadas.

Y es que cuando empezó el confinamiento, las academias, al igual que el resto de sectores, tuvieron que echar el cierre, una suspensión que les pilló en los mejores meses de ingresos y que ponía de relieve las dificultades económicas que esto iba a acarrear para los centros al no poder hacer frente a los pagos de los alquileres y a los sueldos de los trabajadores.

Conscientes de esta situación, empezaron a ponerse en contacto entre ellas para asociarse e intentar buscar soluciones tanto para las academias como para los propios alumnos. Bajo esta coyuntura nació Aclacen, presidida por el zamorano José María Pérez y que ya cuenta en su breve trayectoria -menos de tres meses- con veinte centros de formación vinculados a nivel autonómico, de los cuales dos pertenecen a Burgos, y que esperan que con el tiempo este número vaya en aumento en una región en la que se contabilizan cerca de 600 academias.

«La asociación surge como una defensa de nuestros intereses. A raíz de la emergencia de la Covid-19 nos hemos encontrado con muchísimos hándicaps añadidos a los que ya teníamos con anterioridad, como la competencia desleal y el poco reconocimiento a nuestra labor, sobre todo de cara a frenar el fracaso escolar y a conseguir la excelencia en los alumnos», afirma Marta Rubio, vocal de la junta directiva y propietaria del Centro de Estudios Rubio, una de las academias asociadas a esta corporación.

Cheque formativo. A raíz de la paralización parcial que sufren las academias, y ante unas perspectivas poco alentadoras de cara al verano y al nuevo curso, Aclacen ha esbozado la emisión de un cheque formativo para salvar el año.
Una propuesta dirigida a las instituciones locales, regionales y estatales, que se une a la reducción de la cuota de autónomos y la ampliación de los expedientes de regulación de empleo temporal, para que financien de forma conjunta este bono que se entregaría a las familias para que puedan acceder a las clases de manera presencial o telemática para asentar y asimilar unos conocimientos que desde la asociación aseguran que en muchos casos no se han llegado a adquirir en profundidad por dificultades como la brecha digital, la incertidumbre que en algunos casos ha generado desmotivación en los propios alumnos y la necesidad por parte de docentes y alumnos de un tiempo de adaptación que no ha existido ante la premura exigida por la situación.

«Nos consta que hay muchas familias que quieren aprovechar el verano para seguir aprendiendo y adquirir conocimientos. Proponemos a las administraciones la emisión de este cheque formativo del mismo modo que se están emitiendo unos bonos de consumo», revela Rebeca Pérez, directora de la Academia Raíz y miembro de la junta directiva.

«Somos conscientes que el aprobado general ha bajado el nivel de los chavales. Por ello queremos animar a las instituciones a que reviertan el dinero de las actividades culturales que no se van a llevar a cabo este año en estos centros a través del cheque formativo para reforzar asignaturas básicas, ponerse al día y adquirir el nivel para el curso que viene porque no sabemos si vamos a poder abrir», sentencia Marta Rubio.

La Junta de Castilla y León y los ayuntamientos de las nueve provincias, a quienes han trasladado esta petición, no han atendido su sugerencia. Aunque conscientes de la saturación de los organismos, desde Aclacen dicen sentirse «abandonados» y  no pierden la esperanza de que las administraciones trabajen de manera conjunta y solidaria y den el visto bueno a la emisión del cheque formativo de cara al próximo curso ya que las consecuencias, de no hacerlo,  pueden ser «catastróficas» por los ceses en el negocio y apremian a que se realice cuanto antes porque están convencidos de que es una medida «muy útil».