Antonaga mantendrá a toda su plantilla pese a perder ventas

S.F.L.
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La sastrería briviescana fabrica anualmente unos 6.000 trajes pero el parón en la actividad producido por la pandemia ha ocasionado que el 70% de los encargos de 2020 se hayan aplazado hasta el año que viene

La confección de una prenda de Antonaga lleva un proceso exigente. En el caso de las americanas necesitan que encajen a la perfección 80 piezas, mientras que los pantalones están fabricados con 50. - Foto: DB

La sastrería Antonaga, que abrió las puertas de su taller en abril de 2012 en Briviesca, ha visto como su actividad productiva se desvanecía como consecuencia del coronavirus y prevé que la facturación anual disminuirá un 40% con respecto a la de 2019. Sin embargo, gracias a la concesión de un ERTE y el trabajo exhaustivo de los tres socios de la firma para conseguir préstamos ICO de entidades bancarias, la plantilla -compuesta por 31 trabajadores- se mantendrá intacta.

La empresa textil confecciona unos 6.000 trajes anuales, que van destinados al pequeño comercio del mercado nacional y portugués. El cierre de estos establecimientos y la posposición o cancelación de los eventos de ceremonia del segundo y tercer trimestre del año ha golpeado fuerte al sector en general. En el caso de Antonaga, el 70% de los encargos de 2020 se han aplazado hasta 2021. Los clientes no han anulado los pedidos sino que han solicitado márgenes de pago y de servicio. «Esto se traduce en que contábamos con un dinero del que actualmente no disponemos», declara Alberto Martínez, uno de los fundadores de la factoría. Ahora más que nunca resulta importante mantener la calma y pensar en positivo y es la dirección que los tres empresarios briviescanos han tomado. «Los encargos siguen adelante con una distancia en el tiempo muy superior a la que nos gustaría, pero continúan, que es lo más confortable para nosotros», añade.

El inicio de la crisis de la COVID-19 ha coincidido con la temporada de más trabajo en el taller. A partir de abril y hasta octubre se celebran en España multitud de acontecimientos que requieren de prendas más especiales. Durante estos meses es cuando la sastrería recibe un mayor número de pedidos y las máquinas no dejan de coser trajes y americanas con tejidos mayoritariamente franceses e italianos de máxima calidad.

A lo largo de estas semanas de suspensión del trabajo los empresarios han estudiado la fórmula de lanzar al mercado prendas un poco más rebajadas pero algunos factores les impide llevar a cabo la iniciativa. Tras investigar y sacar números han llegado a la conclusión de que no les saldría rentable. «Utilizamos una excelente materia prima, contamos con una treintena de trabajadores y asumimos los gastos que supone una fabricación íntegra en España. No podemos rebajar el producto», manifiesta Martínez. No obstante, pretenden formular un cambio en las formas de pago a los clientes y alargar los plazos teniendo en cuenta la coyuntura que sufre el comercio.

Con el cambio a la fase 1 de la desescalada de algunas provincias, un porcentaje de locales han retomado la venta. «Esos propietarios descuelgan de nuevo el teléfono para conocer la situación de los pedidos pero sobre todo para que les expliquemos la idea que tenemos de realizar referente a las facilidades de pago», declaran desde Antonaga.

Una vez que firmaron el ERTE -el 19 de marzo- los propietarios del negocio han dispuesto de tiempo suficiente para pensar y mejorar. Así, cambiarán el sistema informático para que sea más operativo. También siguen rediseñado el muestrario de prendas para la nueva colección, que sin una fecha concreta, probablemente se estrene de cara a septiembre.

Apostar por el mercado europeo. Nadie dijo que fuera fácil pero el trabajo y la dedicación de los tres emprendedores ha logrado que los trajes y americanas de ceremonia tengan presencia en más de 300 establecimientos en España y Portugal. Desde Antonaga aseguran que poseen muy buenos clientes en Granada, Galicia, San Sebastián  y Valencia pero que el interés que despertaron sus confecciones en el país luso les sorprendió gratamente.

Antes de que el estado de alarma estallase buscaban cuota de mercado en Europa, concretamente en Inglaterra e Italia, donde han enviado sus muestrarios en varias ocasiones. Las sensaciones recibidas eran buenas porque gustaba el diseño de las prendas y la calidad de los tejidos. Si bien, son territorios en los que cuesta introducirse porque cuentan con una tradición dentro del sector y son cuna de las tendencias.