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Nuevos habitantes para el Sendero de la Imaginación

B.A.
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El herrero José Luis Blanco, autor de las piezas de este mágico recorrido por un bello robledal de Hortigüela, añade un enorme alien, una tortuga y un jabalí junto a las 9 obras ya existentes en este paraje

Una garrafa procedente de una escombrera da forma a este jabalí. - Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz

El robledal del paraje de Las Viñas, en Hortigüela, tiene nuevos habitantes: un alien, una tortuga y un jabalí. Los tres completan El Sendero de la Imaginación, del que ya son inquilinos una nécora, un fantasma, un águila, una chica explosiva, un dinosaurio o un escarabajo. No, no es el Arca de Noé, es lo que la imaginación del forjador José Luis Blanco ve en desechos metálicos y chatarra y que después convierte en estas singulares piezas, «o lo que la imaginación de los visitantes ve en ellas porque para eso el sendero lleva ese nombre», explica al artífice de este museo al aire libre, que con estas 3 últimas piezas suma ya 12. 

Desde hace 4 años, cuando  instaló las primeras 4, este rincón arbolado, a menos de un kilómetro de la plaza del pueblo y 5 minutos de paseo, se he convertido en un reclamo turístico, por eso el ayuntamiento decidió señalizarlo. Ahora, con los recién llegados, aumentan los motivos para acercarse hasta él, donde las piezas metálicas -también elaboradas con piedras o huesos de animales- conviven con viejos robles en un agradable recorrido. 

Entre ellas sobresale ya el alien, la segunda pieza más alta de la colección después del dinosaurio. «Está hecho con cuchillas y rejas del cultivador y del arado», explica Blanco, que aprovecha los objetos de labranza ya gastados y que su hermano no puede seguir usando para las labores agrícolas. La cara de este peculiar extraterrestre contiene cabezas de botellas de oxígeno «y la forma de la cara la da una cadera de vaca puesta del revés». Y es que donde el resto de los mortales vemos un simple hueso este hombre divisa la tez de un ser de otro planeta. 

La tortuga, con su caparazón de piedra. La tortuga, con su caparazón de piedra. - Foto: F2 Estudio Rebeca RuizPor el suelo de El Sendero de la Imaginación se arrastra desde esta semana una tortuga, cuyo caparazón es una piedra a la que Blanco ha dibujado unas rayas con una radial -en cuanto la fichó supo que acabaría así- mientras las patas y la cabeza también proceden de piezas de labranza. Entre los nuevos igualmente se encuentra un jabalí. «De una garrafa que cogí de una escombrera y que lleva dando muchas vueltas por casa desde hace años» y a la que ha añadido las patas y las orejas. 

Desde que este hombre creó este espacio no ha dejado de crecer: primero fueron 4, luego 2 más, el año pasado 3 y ahora 3 nuevas. Su deseo, y el de sus vecinos, es que no deje de aumentar. «Tengo más cosas para poder seguir creando, pero lo importante es tener tiempo y que te venga la idea, claro», puntualiza. Aunque dudamos que lo que no tenga sea precisamente eso, ideas.  

Un hueso de cadera de vaca es la cara de este enorme alien, la segunda pieza más grande de este recorrido, tras el dinosaurio.
Un hueso de cadera de vaca es la cara de este enorme alien, la segunda pieza más grande de este recorrido, tras el dinosaurio. - Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz