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La Diputación mejorará una vía castigada por la sequía

S.F.L.
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El aumento del consumo de agua embotellada ha incrementado la cifra de camiones que van a la planta de Quintanaurria por la carretera BU-V-5104 y, por tanto, los daños en el firme

Miembros de la Asociación Pueblos Olvidados de Burgos y vecinos de las localidades afectadas se concentraron el viernes junto a la Diputación. - Foto: Valdivielso

Los vecinos de las localidades que atraviesa la carretera provincial BU-V-5104 (Rublacedo, Quintanaurria, Rojas, Piérnigas y Quintanabureba) volvieron a poner el grito en el cielo por los problemas de seguridad vial que sufren a diario y el mal estado de la vía, en esta ocasión en las puertas del palacio provincial el viernes por la mañana. La segunda concentración en menos de un mes ha hecho efecto y la Diputación «se ha comprometido en actualizar un proyecto ya existente para llevar a cabo las actuaciones necesarias por fases», manifiesta el representante de la comarca burebana en la administración, Arturo Pascual.

Los 14 kilómetros de distancia que separan Rublacedo de Abajo con el cruce de Aguilar (carretera CL-632) presentan «unas curvas peligrosas que dificultan la buena visibilidad durante el trayecto, un firme muy deteriorado y una anchura que hace muy complicada la circulación cuando se cruzan dos vehículos», narra Ismael Alonso, vecino de Quinanilla Cabe Rojas y portavoz de la Asociación Pueblos olvidados de Burgos. El diputado popular, conocedor de los obstáculos a los que se enfrentan los conductores, asegura que «se trabaja desde hace meses en el plan y, previsiblemente, la inversión asciende a una cantidad económica grande que no podría afrontarse en una sola vez, por lo que las obras se ejecutarán por anualidades».

Como el resto del país, el territorio sufre las terribles consecuencias de la sequía, que ha generado que se consuma más agua embotellada. Esto implica que a pesar de que a partir de septiembre en años anteriores el número de camiones que se dirigían a la planta de Aguas Santolín disminuía, «en la actualidad la cifra se ha incrementado hasta superar el centenar por día», expone Eduardo Badillo, presidente de la entidad local menor de Quintanaurria. Este tránsito de vehículos de gran tonelaje provoca además de un peligro para los transeúntes, ciclistas y otros conductores, serios daños en el pavimento y en las viviendas que se ubican más cercanas a la carretera como consecuencia de las vibraciones.

De hecho, en la localidad de Quintanabureba, los ciudadanos han comprobado como el pavimento se hunde poco a poco y temen que «el día menos pensado ocurra una desgracia», se lamenta Loli. Dos camiones se han empotrado en los últimos tiempos en el inmueble de Carmen en Rublacedo.  «Uno de ellos se nos metió hasta un dormitorio y la fachada se nos ha agrietado de arriba a abajo», denuncia.

Desde las juntas vecinales y municipios damnificados aseguran que «las reivindicaciones no cesarán hasta que no veamos resultados», apunta Badillo, y antes de que finalice el año pretenden organizar una marcha a pie que transcurrirá a lo largo del peligroso trayecto.

Fuera socavones. La Diputación tomó nota en la manifestación de agosto y ha comenzado a parchear algunos de los socavones de la vía BU-V-5104. No obstante, los usuarios de la misma manifiestan que «la capa de brea es demasiado fina y pronto se levantará». 
 

ARCHIVADO EN: Sequía, Seguridad vial, Burgos